miércoles, 28 de diciembre de 2011

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Dos


—Gracias por haber viajado con vuelos Jason— dijo sonriente.
—A pesar del miedo que he pasado, ha sido un placer— conseguí decir mientras se me escapó una carcajada.
—No ha sido nada, Emma. Me alegra haberte visto de nuevo y el saber que sigues igual.
—Lo mismo digo- dije sonriendo —bueno, no te entretengo más, que ya se está oscureciendo mucho.— Me acerqué a él y le abracé. Podía notar el latido de su corazón con la palma de mi mano en su espalda. Su corazón iba muy rápido y eso me dejó pensativa, pero tampoco le di importancia, sería el efecto de la adrenalina. Me separé de él y le miré a los ojos —Espero volver a verte pronto, Jay— conseguí decir. Él sonrió y me besó en la frente, ya que sus labios quedaban a la misma altura que ésta.
—Seguro que sí, pequeña— susurró mientras me soltaba. Subí los cuatro escalones que daban a la puerta azul marino de mi casa, me giré una última vez y me despedí moviendo una mano. Jason hizo lo mismo ya subido en su moto, se colocó su casco y arrancó. Se alejó de allí muy rápido, a la velocidad del viento. A los pocos segundos ya ni se le veía al final de la calle. Metí la llave en la cerradura, le di dos vueltas hacia la derecha y entré en casa con una sonrisa de oreja a oreja.

Al entrar dejé las llaves en el recibidor y la chaqueta y la bufanda en el perchero. Saludé a mi madre desde la puerta y cuando llegué a la cocina le besé en la mejilla. Me senté en la encimera y cogí uno de los trozos de pan que ella estaba cortando. Hizo el amago de quitármelo, pero yo fui más rápida que ella. Me miró, sonrió y suspiró.
—¿Qué haces mamá?— pregunté aun con el pan en la boca.
—¿Cuántas veces te he dicho que no hables con la boca llena?— al decirme eso le hice una mueca, pero siguió cortando el pan —Nunca cambiarás cielo— y se rió.
—No has contestado a mi pregunta— insistí.
—¿Qué pre...? Ah, vale. Pues estoy haciendo la cena— la miré sorprendida —hoy viene tu padre a cenar- y sonrió.
—¡Qué bien! Hacía mucho que no venía a cenar.
—Pues si te parece, me podrías ayudar a preparar el postre.
—Vale— entonces me acordé de Jason —¿Sabes qué? Me he encontrado con Jason y me ha traído en su moto.
—Jason… El que iba contigo al colegio, ¿verdad?— asentí con la cabeza.
—Y dice que quiere sacarse una carrera. En biología— proseguí.
—Qué raro- dijo y se le escapó una carcajada –pero en ese entonces, es un buen partido- y me miró.
—No digas bobadas, es un amigo. Punto.
—Venga ya, Emma. Siempre te miraba de una manera muy… muy especial, diría yo.
—¡Mamá…!— dije cerrando los ojos.
—Vale, vale. Yo solo digo eso. —Y se empezó a reír.
—¿Qué hago de postre?— le corté.
—Haz una macedonia con las frutas que tienes en el bol rojo.
Sin decir nada empecé a pelar las frutas. No quise pensar más en lo de Jason, todas las madres son iguales: hacen una montaña de un grano de arena. Cuando acabé de prepararlo todo me fui a mi cuarto. Pero antes de subir las escaleras me acordé de lo de Sophie.





Gracias por leer. No olvidéis suscribiros para estar al día de las publicaciones :)

domingo, 25 de diciembre de 2011

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¡Feliz Navidad!

Os quiero dedicar, a todos y todas los y las que me leéis, un trozo de mi blog. Simplemente porque os lo merecéis. Vosotros sois quiénes hacéis posible este blog y estas novelas. Y tanto a las fieles lectoras como a las nuevas... ¡Felices Fiestas y Feliz Navidad! Os deseo lo mejor este 2012 y, bueno, no tengo más palabras para agradecéroslo todo. Os quiero, ¿vale?

Un besazo a todos y todas.



Gracias. Comentad y suscribiros :)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Uno

Llegué a la parada del autobús y me apoyé en la barandilla mientras iba cambiando de canción. Estaba tan distraída que se me escapó el bus, las cosas no podían ir peor. Decidí por ir caminando hasta la próxima parada, no me quedaba lejos y así hacía un poco de tiempo hasta que llegara el próximo. Cuándo me quise dar cuenta, una moto me seguía paralelamente por la carretera. Al girarme a verla, el chico que iba montado me saludó y se sacó el casco: era Jason. Me fui acercando a la vez que él se removía el cabello con el objetivo de peinarse un poco, pero la verdad es que eso me daba igual. Jason era mi mejor amigo en el colegio y hacía unos dos años que no lo veía, y no había cambiado nada. Bueno sí, la altura y eso, pero tenía la misma cara con quince años que ahora con diecisiete, por decirlo así. Y nos conocíamos porque él repitió curso, en ese entonces él tenía catorce y yo trece, y a pesar de que todas en mi clase estaban coladas por Jason, yo nunca lo había visto de otra manera que no fuese como mi amigo, y sigo pensando lo mismo.
—¡Cuánto tiempo, Emma! ¿Qué tal pequeña? ¿Te siguen castigando en los recreos?— dijo mientras no paraba de reírse.
—Yo estoy perfectamente, que lo sepas- dije alzando una ceja —y para tu información, no, ya no me castigan. Aparte, el culpable de quedarme en los recreos eras tú.
—¡Encima! No has cambiado nada “Eme”.
—Tú tampoco, Jason- susurré mientras le abracé fuerte. Le echaba de menos, era muy importante para mí; creo que era el único amigo que tenía aparte de Sophie.
—¿Y a ti qué tal te va, Jay?— pregunté.
—Bien. Me saqué la licencia de moto y de coche cuando cumplí los dieciséis. Y ahora me he planteado sacarme una carrera en biología.
—¿Tú, estudiando? Prométeme que lo dices enserio.— le solté mientras se me escapaba la risa floja.
—Te lo prometo— consiguió decir entre carcajadas —¿tú ya sabes lo que quieres ser en la vida?— me preguntó desafiante dándome con el codo en el brazo.
—Pues sí— dije mientras le hacía burla —quiero ser traductora.
—Eso está realmente bien, Srta. Francis.
—¡No me llames así, sabes que lo odio!
—Por eso lo digo- dijo riéndose.
Seguimos hablando hasta que miré la hora de mi reloj: ya eran las seis y aun no estaba en casa.
—Lo siento Jason, debo irme volando- dije histérica.
—Tranquila, te llevo si quieres.
No me lo pensé dos veces y subí a la moto. Jason me acercó su casco y claro, él se quedó sin ponerse nada. Todo fue tan rápido que, no me dio tiempo ni a reprocharle nada. Me agarré lo más fuerte que pude a él, ya que llevaba una chaqueta de cuero que hacía que se me resbalasen las manos por ella. No sé a qué velocidad íbamos y tampoco quería saberlo, lo único que sé es que íbamos esquivando y adelantando coches. Cuando llegamos al portal de mi casa, yo seguía agarrándome fuertemente a su cuerpo. A los pocos segundos me di cuenta de que Jason se estaba riendo de mí por seguir agarrada de la manera en la que estaba, y me solté rápido mientras bajé de la moto. Él le puso el caballete y me ayudó a quitarme el casco, ya que yo no podía desabrochar el cierre.


Gracias por leer y, comentad. Tampoco olvidéis suscribiros y leer el "Prefacio" de esta novela antes que el primer capítulo :)

lunes, 19 de diciembre de 2011

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Información: Reloj en el blog.

Os informo de que ya tenéis un reloj en el blog, debajo de las "publicaciones anteriores". Espero que os guste, así no se os va la hora leyendo ;)
Aviso: quizás en un móvil no lo podáis ver, pero bueno, esa es la única pega.

Gracias a los/las que leéis mis novelas, os debo mucho.

Ah, y comentad, que es gratis.

domingo, 18 de diciembre de 2011

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El blog ya tiene un propio Código Bidi.

Ahora os preguntaréis, ¿qué és eso? Yo os lo explico así un poco resumidito: los Códigos Bidi se utilizan para poder enlazar directamente con una página, en este caso, este mismo blog.
Lo he hecho para facilitaros las cosas y que así cuando queráis ver el blog en vuestro móvil, iPod (con cámara y acceso a internet, vamos un iPod Touch) o iPhone, lo capturáis y listo.
Ya sé lo que estaréis pensando, ¿y cómo lo descargo? Fácil. Estos móviles ultramodernos que tenemos ahora, suelen tener una página para descargarse aplicaciones, ya sea en el mismo móvil (por ejemplo un iPhone) o a veces también llevan un programa (en un CD) que se instala en el PC y así a través de Bluetooth os descargáis aplicaciones. En resumen, os vais a esa página y buscáis alguna aplicación con el nombre de "Bidi", la descargáis y ya. (Personalmente, yo tengo una en el iPod que la he descargado desde App Store, y se llama Bidi, y funciona bastante bien). La que yo tengo de aplicación, captura sola los códigos, es decir, que no hay ningún botón para capturarlas ni nada, (os lo digo por experiencia y al principio no sabia cómo funcionaba) y lo único que tenéis que hacer es poneros a una cierta distancia y la enfocáis con la cámara bien quieta, y pondrá "Cargando...", entonces se os abrirá la página del blog en el buscador que tengáis en el móvil.




Espero que os sirva y que os guste.

Gracias y comentad para cualquier duda. :)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

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Novela nueva: "Un complejo error o una simple equivocación" - Prefacio

—Las clases de ciencias naturales son muy aburridas, aburridísimas. Y más ahora, que estamos dando la célula, ¿para qué quiero saber yo esto, si me quiero dedicar a los idiomas?— pensé para mis adentros mientras asentía con la cabeza cada vez que Judith, la profesora, me miraba. —Srta. Francis, ¿podría explicarme que ocurre en la telofase?— me preguntó mientras alzaba una ceja y se apoyaba en la mesa con los brazos cruzados. Me puse recta y respiré profundamente. —Ya que la telofase es el último paso antes de que...— ¡Riiing! Sonó el timbre. Salvada por la campana. Miré el reloj y sonreí pícaramente mientras Judith dictaba los deberes sin demasiado éxito, ya que nadie le escuchaba. Cogí todos mis libros y me dirigí a mi taquilla, dónde dejé hasta el lunes, todos los libros innecesarios que hacían que pareciese que llevara piedras dentro de la mochila. Vi que Sophie venía sonriente hacia mí. —¿Qué es lo que ha ocurrido que me tengas que contar que me haya perdido?— dije mientras ella aún sonreía más —Vale, me estás asustando— concreté mientras parpadeé repetidas veces. 
—Adivina dónde voy esta tarde- dijo. 
—Pues no lo sé, la verdad. ¿Acaso ves que tenga una bola de cristal?
—Bueno, pero las pintas que llevas hoy dan el pego...
—¡Oye! Tampoco voy tan mal.- Dije mientras me miraba a mí misma de arriba a abajo. Vale que no era mi mejor conjunto, pero hoy no tenía el día como para ponerme una minifalda.
—Va, si es una broma. Pero no sé, podrías haberte puesto algo más alegre, dejémoslo. Bueno, voy al grano: me voy de fiesta.
—¿Hoy? Tú estás loca, los viernes es cuándo más gente hay. Yo no soy la que te va a acompañar, sintiéndolo mucho.— Dije irónicamente.
—¡Venga ya! ¿Lo dices enserio?— alcé una ceja y luego le fulminé con la mirada —Vale, vale... Entonces, ¿podrás cubrirme?
—¿Yo? No pienso meterme en líos, luego soy siempre la que se come el marrón. Mira lo que pasó cuándo te empeñaste en que nos fuéramos al centro comercial en el coche "prestado" de tu madre, ¡ni si quiera tenías licencia Sophie!
—Bueno, pero eso fue una vez. Lo único que debes hacer es decirle a mi madre que estoy contigo en tu casa. Estoy segura que te llamará para confirmarlo. Por favor...— Puso cara de cachorrito abandonado y no pude decirle que no.
—Vale, pero solo esta vez. No pienso hacer más locuras, y menos contigo.— Se me escapó una carcajada y las dos empezamos a reírnos.
—Emma, me tengo ir ya. Gracias por todo.- Me abrazó y me besó la mejilla.
—De nada, pásatelo bien.— Dije mientras se alejaba, entonces se giró y me dijo: —¡Lo haré, no lo dudes!— Suspiré mientras formaba con mis labios una media sonrisa.
Cerré mi taquilla y salí por la puerta principal del instituto. Me puse los cascos y la música a tope, quería desconectar un poco de todo; miré la hora en mi reloj y puse rumbo hacia mi casa y la verdad, tenía un mal presentimiento con todo esto de Sophie y su "gran" fiesta.


*No olvidéis suscribiros al blog, así estaréis avisados/as al instante vía e-mail cuando publique algo nuevo. Aquí os dejo el enlace de cómo hacerlo: http://carletas.blogspot.com/2011/12/quereis-suscribiros-mi-blog-es-muy.html




Gracias :) Y no olvidéis comentar.






lunes, 12 de diciembre de 2011

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¿Queréis suscribiros a mi blog? És muy fácil.

Suscribiros a mi blog, quiere decir que, cuando yo haga una publicación nueva, os llegaría un mensaje a vuestro correo, es decir, os avisaría de las nuevas publicaciones sin que yo os lo tenga que ir diciendo personalmente.
Aquí os dejo los pasos a seguir para conseguirlo:

PASO 1:

PASO 2:

PASO 3:

PASO 4:


¿A qué és fácil? Pues venga, no os cuesta nada, y así no os lo tengo que decir personalmente, que no me importa, pero cada vez sois más y se me hace complicado avisaros a todos/as. 

Gracias.


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Información: ¿Cómo comentar?

Os explico: al final de cada entrada, encontraréis la hora y el día en el que fue publicada esa entrada, al lado hay un "0 comentarios" o los que haya, entonces dais clic allí, y os dirigirá a otra ventana con esa entrada y un cuadro dónde podréis comentarla. Y para que yo sepa quién es quién, en una esquina - abajo del cuadro para comentar pone "Comentar como:" y allí hay varias opciones. Podéis hacerlo con vuestra cuenta en Google, con vuestro Nombre/URL... Usad la que mejor os vaya.


Gracias.

domingo, 11 de diciembre de 2011

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Advertencia

Ya he arreglado el problema con las fotografías, ¡disfrutad leyendo!


Gracias.
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Opinión personal: Cómo tú y yo.


La familia y los amigos son muy importantes en nuestras vidas. Son nuestros pilares, nuestro apoyo. Sin ellos las cosas serían mucho más difíciles, todo nos vendría grande. Ahora que ya tenemos la idea, imaginémoslo. Bien, pues ahora imaginaos una vida así en mundo que no todos conocemos a fondo, un mundo en el que es fácil perderse; el mundo de las estrellas, y no me refiero a las muchas que hay en el cielo, no. Las estrellas que vemos por la televisión, escuchamos en la radio... Esas estrellas a las que muchos toman cómo modelo o ejemplo a seguir. Yo me refiero a esas personas que saben el color de cada billete. Esas personas, las que su normalidad es tener siempre lo último del mercado. Esas personas que a veces nos gustan, y a veces no. Me refiero a los famosos los cuáles trabajan en lo que les gusta, mayoritáriamente. Al principio os hablaba de la familia y de los amigos, ¿verdad? Pues imaginaos a un famoso el cuál no puede ver siempre a sus amigos. Un famoso el cuál su única familia en su día a día son sus jefes y la gente que trabaja con o para él. Ahora os preguntaréis de quién estoy hablando, muchas y muchos ya lo sabréis. Sí, hablo de Justin Bieber. Primeramente hablemos del famoso Justin Bieber. El adolescente conocido a nivel mundial a veces puede resultar un crío, un estirado, un niño mimado que simplemente tiene todo lo que quiere. Y puede que lo parezca y a veces se pase un poco con su actitud, pero cómo todos, ante todo es una persona. Las personas tienen sentimientos: sienten, se enamoran y se equivocan. Él también es persona, también tiene sentimientos, y sobretodo y cómo todos, se equivoca. Sí, y más ahora que sólo tiene diecisiete años y sigue siendo un adolescente. Está en esa edad en la que sobretodo necesitas intimidad, cosa que él dificilmente consigue, y esa pueda que sea una de las causas por las que a veces su actitud le pasa factura. Para terminar de hablar del famoso Justin Bieber, simplemente he de deciros, aunque muchos ya lo penséis: todo lo que haga será criticado ya que ahora mismo está el punto de mira de todos. Muy bien, hablemos de Justin Drew Bieber, el canadiense de diecisiete años de edad que ha tenido una infancia un tanto complicada. Justin ha sido un niño que ha nacido y se ha criado en Stratford, un pequeño pueblo de Canadá. Cuándo él sólo tenía diez meses, sus padres se divorciaron. Su madre era muy joven y luchó mucho por darle la mejor infancia a su hijo. Cómo muchos dicen, "a las personas buenas les suceden cosas buenas". La suerte llamó a su puerta. Justin se fué a Nueva York para firmar con alguna discográfica, y al final Usher firmó con él en su discográfica. A partir de ahí, Justin ha tenido que renunciar a muchas cosas: amigos, familia... Ha renunciado a tener una vida normal. Ahora su normalidad es ésa, el estar rodeado de cámaras cada día y el tener que aguantar todo tipo de críticas. Por eso nosotras, sus fans, sus beliebers, sus creyentes... Somos un pilar muy importante en su vida, y no sólo en su vida cómo artista, también en su vida personal. Cuándo él estuvo enfermo, ¿quién le ayudó con palabras de apoyo? Cuándo se rumoreaban cosas sobre él, ¿quién estuvo allí para desmentirlo? Cuándo se habla mal de él por ser cómo és y hacer lo que le gusta, ¿quién está para protegerlo? Aparte de su familia y amigos, estamos su fans. Nosotros y nosotras son los que con unas simples palabras intentamos subirle el ánimo ya que no podemos hacer nada más. Por eso tenemos mucho miedo a que le hagan daño, porque las personas aguantamos mucho, pero por dentro somos muy frágiles. Y sí, sólo tiene diecisiete años, ¿pero quién al tener diecisiete años no tiene ganas de enamorarse, de fiesta y ganas de experimentar? A todos nos gustará eso con diecisiete años. Y yo siempre lo he dicho, no odio a Selena, hasta me gustan algunas de sus canciones, pero no me declaro su fan. No me gusta la relación entre Justin y Selena, pero los respeto y espero qué lo disfruten. Y esto que digo ya se lo he dicho a más de una de Twitter, ellas ya saben quiénes son. Y yo también pienso que Justin ha cambiado (y no me odieis por ello, es una opinión), pero está madurando. Él ya se dará cuenta de sus errores en el futuro, y los corregirá. Yo nunca he pensado que Justin se olvida de sus fans, pero yo lo único que quiero es que él recuerde que está en la cima y lo está disfrutando con su novia más que nadie, pero los que le han ayudado a subir a esa cima somos nosotros y su famila, no ella. Y repito, no tengo nada en contra de nadie y mucho menos no quiero discutir ni enfrentarme por esto con nadie. Es mi opinión. Sólo quiero que las personas que tanto lo odian se dieran cuenta de que él está ahí por su propio esfuerzo y porque tiene ese algo especial que nos encandila a todos: su voz. Está ahí por su talento y por que desde mi punto de vista se lo merece, y mucho. Y todos nosotros tenemos algo especial, un talento especial que nos hace diferentes; pero hay algunos talentos que están recompensados a lo grande y hay otros que simplemente te ayudarán a ser feliz toda tu vida. Justin está viviendo su sueño y es feliz. Yo también quiero cumplir mis metas y ser feliz. 
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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Veinticinco

Abrí esta otra caja. Yo creo que hasta me emocioné. Eran unos tacones preciosos. Eran negros brillantes, no podían ser más bonitos. Tampoco eran muy altos, lo justo para que el vestido no me arrastrara por el suelo; con los tacones puestos sólo rozaba el suelo. Cuándo me di cuenta ya eran las nueve. Salí de mi cuarto y vi a mi padre y a mi madre sentados, esperándome. Me acerqué a ellos y les abracé. *(Yo)- ¿A qué hora habíamos quedado? -. (Mamá):- A las nueve, pero cariño, no te alteres. Son las nueve en punto, tan puntual no puede ser -. Llamaron a la puerta. Miré mi reloj: las nueve y un minuto. (Yo)- ¿Decías algo mamá? -. Le sonreí y se empezó a reír. Mi padre al ver que no íbamos a ser nosotras las que abrieran la puerta, fue él. Descolgó el telefonillo y abrió la puerta del portal. (Papá):- Es él -. Me puse muy nerviosa. En un minuto y cincuenta y cuatro segundos estaría llamando a la puerta. Sí, había calculado un montón de veces lo que tardaba en subir el ascensor, lo tenía más que calculado. Y efectivamente. En un minuto y cincuenta y cuatro segundos escuché cómo se abría el ascensor. Llamó a la puerta y mi padre abrió. Escuché cómo se saludaban. Cogí la mano de mi madre y le apreté con fuerza. (Mamá):- Tranquila, todo saldrá bien -. Me tranquilicé un poco. En cuanto volví a mirar a la puerta que daba al salón allí estaba él. Iba con un traje que, dependiendo la luz, se veía o morado o negro. Se había cortado el pelo, igualmente estaba guapísimo. (Justin):- Hola. Sabía que podía confiar en aquellas chicas de la peluquería. Estáis muy guapas -. Sonrió dulcemente. Se acercó a mi madre y le dio dos besos. Después me tocó a mí. También me dio dos besos, no quería que mis padres le vieran besándome apasionadamente, y yo hubiese hecho lo mismo. Pero al darme el segundo beso me susurró: (Justin):- ¿Estoy soñando o estoy delante de un ángel? -. Antes de que se separara le dije: (Yo)- Pues siento decirte que esto es la vida real -. Nos miramos a los ojos y sonreímos. (Mamá):- Bueno preciosos, la cena ya está. Podéis sentaros ya -.* Mi madre nos señaló nuestros asientos; uno enfrente del otro. Cuándo mi madre me dijo dónde me sentaba, Justin vino y me cogió la silla y me acercó a la mesa; todo un caballero. Fue una cena muy bonita y familiar. Intercambiamos muchas miradas y sonrisas. Justin nos trajo unos obsequios a cada uno: a mi padre un reloj, a mi madre una gargantilla y a mí un colgante con una “J”. Cuándo me lo puso, me enseñó disimuladamente un colgante que él llevaba puesto, igual que el mío, pero con una “M”. Cuándo acabamos de cenar y de conversar un rato le pedí a mi madre si podía ir a la playa. Mi madre se lo estuvo pensando un buen rato. Justin la tranquilizó diciendo que nos llevarían en un coche con un guardaespaldas, y que no nos iba a suceder nada. Mi madre aceptó; abracé con fuerza a mis padres y Justin se despidió de ellos. También les dijo que antes de las doce me traería a casa. Eran las once. Aún teníamos una hora, bien. Salimos de casa y en el portal nos esperaba un coche negro; subimos. *(Justin):- ¿Dónde quieres ir? -. Me lo pensé un minuto. (Yo)- A la playa -.* Le dirigí una gran sonrisa y él le comunicó la dirección al chófer. En menos de diez minutos llegamos, no había nada de tráfico ni nadie por la calle. Salimos del coche y fuimos a la arena. Antes de entrar me quité los zapatos y los cogí con una mano; me levanté el vestido con la otra y empezamos a andar por la arena. Al llegar a la orilla dejé los zapatos en el suelo, me levanté el vestido con las dos manos y empecé a chapotear en el agua. Justin se quitó la chaqueta y la corbata, se abrió dos botones de la camisa y se remangó las mangas. También se remangó un poco el pantalón. Empezamos a chapotearnos y a salpicarnos agua. Antes de volver a la arena me cogió en volandas y me llevó un buen trozo. Me sentó en la arena seca y me puso la chaqueta por encima. Miré mi reloj. *(Yo)- Queda media hora para que mi cuento de hadas se acabe -. (Justin):- Te equivocas. Esta historia no ha hecho más que empezar, pequeña -. Sonreí y sonrió. Nos quedamos un rato en silencio, mirando el mar. (Yo)- Bueno, ¿y ahora qué? Me refiero a que esta semana te enseñaré la ciudad y eso. Luego iremos de viaje y luego a Atlanta. Pero luego, ¿qué? -. (Justin):- Pues haremos lo que el destino nos depare. Tu destino ha decido que seas una princesa: vivir y ser tratada cómo tal. Y, es más, te voy a confesar algo. Se acercó y me susurró al oído: (Justin):- Nunca olvides que te has ganado un lugar en mi corazón para siempre, Mïa -. Me miró a los ojos y me besó cómo esa primera vez en el concierto. Nos fundimos en un beso que como tantos otros, desearía que nunca hubiese acabado. Era el beso que marcaba el principio de una bonita historia. (Yo)- Justin -. (Justin):- Dime -. (Yo)- ¿Puedes cantarme algo? -. (Justin):- Claro -. Se levantó y empezó a cantar “Never let you go”. Es una canción preciosa. Me cogió de la mano y me levantó, y sin dejar de cantar empezamos a bailar. Al acabar, una duda me invadió por dentro. (Yo)- Justin, ¿crees que siempre estaremos juntos? Me refiero a que, si nuestros caminos ya estaban predestinados; si en realidad nuestro destino es este -. (Justin):- La verdad es que no lo sé. Nunca se sabe. Puede que esto sea un simple desvío en nuestro camino y luego ya no sepamos nada de cada uno, pero desearía que no fuera así; me gustaría que fuese un cambio de dirección y que se quedara así siempre. Pero lo que sí sé es que ha valido mucho la pena conocerte. Espero que seas tú esa chica que siempre me contagie una sonrisa durante toda mi vida -. Sonreí y me miró seriamente. Puse cara de asustada, porque lo estaba, pero él se empezó a reír. Volví a sonreír y él también lo hizo. (Justin):- Y la verdad es que no vas mal encaminada, en ese sentido; porque por lo demás, lo tienes todo ganado, princesa -.*

F I N
                                                                



Gracias. Comentad, ¿no? :)
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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Veinticuatro

Llegamos al centro comercial y nos dirigimos hacia la dirección que nos ponía en el vale regalo: Segunda planta, esquina con La Cafetería y Más Moda. Llegamos a la primera. Nos paramos delante de la puerta: era un establecimiento muy lujoso, todo eran cristaleras y por dentro era impresionante. No nos lo pensamos más, entramos a la vez, juntas. Al segundo de entrar una chica de unos veinte años nos saludó muy amable. Le enseñamos el vale que Justin nos dio, miró unos números que había y los verificó en el ordenador. Nos dijo que teníamos dos cortes de pelo completos gratis, una sesión gratis de maquillaje y dos sesiones de manicura también gratis. Se nos dibujó una gran sonrisa. Yo pensaba que sólo sería un peinado y maquillaje gratis, pero encima también había cosas para mi madre; le debió de costar un ojo de la cara. La chica nos dirigió a nuestros respectivos asientos. Dos chicas más nos aparecieron por detrás. *(Chica):- ¿Preparadas? -. Mi madre y yo nos miramos y respondimos a la vez: - Claro -.* Nos empezaron a lavar, cortar y secar el pelo. A mí me lo escalaron en dos capas, de largura me lo dejaron a la altura del pecho. A mi madre se lo cortaron corto pero muy mono. Mientras a mí me iban maquillando y recogiendo el pelo en un peinado sencillo y juvenil, a mi madre ya le empezaron a hacer la manicura. Después me la hicieron a mí. Estuvimos como unas tres horas y media allí metidas; todas las de la peluquería eran muy simpáticas, nos lo pasamos muy bien riendo con ellas. Cuando salimos de local ya eran las ocho de la tarde, habíamos quedado a las nueve en casa. Cogimos el bus. A las ocho y media llegamos a casa. Mi padre ya se había puesto su único traje que tenía, el de mi comunión. Le seguía quedando igual de bien. Mi madre se fue a vestir, y yo también. Antes de que pudiera entrar en mi habitación escuché a mi padre desde el salón. *(Papá):- Cariño, antes de irse, Justin te ha dejado un regalo más. No sé lo que es, pero tenía pinta de ser importante -.* Me guiñó el ojo y le sonreí. Entré en mi habitación y encima de la cama me encontré una caja blanca con un enorme lazo morado. Al lado de la gran caja había una tarjeta rosa en la que se podía leer: - Toda princesa debe de tener el vestido perfecto para la gran noche. Espero que te guste, pequeña. Justin -. Me puse aún más contenta. La abrí después de cerrar los ojos y contar hasta tres. ¿Quién dice que los sueños no se hacen realidad? Era el vestido. El vestido con el que había estado soñando. Lo cogí y lo levanté. Me lo puse delante antes de ponérmelo y me miré al espejo. Era el mismo vestido: ancho del pecho con un solo tirante, estrecho de la cintura y con las brillantes aguas en la cola. Me lo coloqué cómo pude, ya que no podía despeinarme ni estropearme nada de lo que llevaba puesto del cuello para arriba. Parecía hecho a medida; era mi vestido, el ideal. Simplemente, era perfecto. Me miré al espejo una y otra vez. Por delante, por detrás… Y así como unas cinco veces hasta que estuve segura de mí misma. Pero cuándo me fui a poner los zapatos… No tenía zapatos para la ocasión. Abrí el zapatero y vi otra caja. Si es que no podía ser más detallista. Era también blanca con un gran lazo morado. Tenía también una tarjeta, pero esta vez ponía:- He tenido que luchar por que tu madre me dejara comprártelos, pero aquí los tienes. Los zapatos de princesa que toda adolescente desea. Justin -.



Gracias. Comentad, ¿no? :)
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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Veintitrés

Empezamos a hablar y hablar. Le enseñé toda la casa, dejé mi habitación para el final. Cuándo entró en mi habitación se sorprendió, y le pregunté por qué. *(Yo)- ¿Justin, ocurre algo? -. (Justin):- En absoluto. Lo que pasa es que me recuerda a la mía: sencilla y recogida. ¿Puedo? -. Me preguntó por si podía coger mi portátil. (Yo)- Claro. Siéntate en la cama si quieres -.* Nos sentamos en la cama apoyados en la pared y empezamos a ver vídeos y todo eso. También cotilleó mis fotos, estaba avergonzada de algunas de hace unos dos años, daban pena. Entre todas esas risas mis padres llegaron a casa. No nos dimos cuenta hasta que abrieron la puerta de la habitación. *(Mamá):- Cariño, hemos llegado -. Miramos sorprendidos hacia la puerta por la que asomaba mi madre. (Yo)- Hola mamá. Justin ha llegado hace unas dos horas o así -. (Justin):- Hola Nayara -. Y le guiñó el ojo. Mi madre sonrió. (Mamá):- Hola, guapo. Estamos en el comedor, ¿vale, Mïa? -. (Yo)- Sí, enseguida vamos -. Mi madre volvió a cerrar la puerta. Empezamos a recogerlo todo. Antes de salir, Justin se paró detrás de mí y suspiró. Me giré. (Yo)- Tranquilo, les vas a caer bien -. Sonrió. (Justin):- Aparte de eso, me preocupa más otra cosa -. (Yo)- ¿El qué? -. (Justin):- No me gusta pensar en la idea de que tus padres pierdan lo que más quieren por mi culpa -. Miró hacia el suelo. No sabía que decirle, improvisé algo muy rápido. (Yo)- No lo van a perder, eso nunca. Siempre estaré cuándo me necesiten. Van a hacer feliz a su hija, van a dejarle ser feliz. Por eso me dejan ir contigo, quieren que sea feliz. Contigo soy y seré feliz, Justin -. Él me miró a los ojos y me abrazó con fuerza. Cuándo nos separamos vi que una lágrima recorría su mejilla, y se la sequé con mi pulgar; me puse de puntillas y le besé en la frente. Me cogió la cara con las dos manos, como en el concierto. Se acercó y con los labios rozando los míos dijo: (Justin):- Voy a estar siempre a tu lado, no te voy a dejar ir nunca. Te lo prometo -.* Nos fundimos en un tierno beso que desearía que nunca hubiese acabado. Me dirigí a la puerta, respiré con profundidad y la abrí. Fuimos al salón, dónde nos estaban esperando mis padres, sentados cada uno en una silla. Se levantaron al vernos salir y les presenté a Justin, lo típico. Estuvimos hablando un rato, tranquilos. Todos preguntamos cosas a Justin, y al revés. Inconscientemente miré mi reloj. No había ido al instituto. Pero mis padres y Justin me explicaron que ya no iba a ir más a ese instituto, que ahora tendría un profesor particular y que luego me dejarían estudiar en lo que quisiera o hacer lo que quisiera cuándo acabase la secundaria y bachiller. Me tranquilicé bastante, en un momento se me había venido el mundo encima. A las cinco mi padre se quedó en casa mientras que nosotros tres, nos fuimos al centro comercial. Antes de llegar al centro, Justin nos dijo que hiciésemos lo que quisiéramos pero que no me comprara nada de ropa para esta noche, él ya lo tenía todo controlado. Me dio un vale regalo para que me maquillaran y peinaran gratis en una peluquería. Mi madre y yo nos quedamos sin palabras. Justin se fue a su hotel a coger la ropa para esta noche y para arreglarse él también.



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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Veintidós

Fui corriendo por el pasillo y abrí la puerta. Sí, estaba allí, asombrado; con el móvil aún pegado a la oreja. Le abracé lo más fuerte que pude. *(Justin):- ¿Cómo… Cómo has hecho… Cómo lo has sabido? -. (Yo)- Puro instinto, ¿recuerdas? -. Se empezó a reír. Le hice entrar y le dirigí hasta el salón. (Yo)- ¿Y cómo qué no me has avisado antes? Podría haberlo preparado todo, entonces -. (Justin):- Quería darte una sorpresa, pero ya veo que la sorpresa me la he llevado yo. Y sobre lo de preparar las cosas… Tendrás que darte prisa, la semana que viene nos marchamos -. Me quedé atónita. (Yo)- ¿La semana que viene? ¿A dónde? Y mis padres, las maletas… -. Me puse muy nerviosa. (Justin):- Eh, eh, eh. Tranquila, por partes. Tus padres ya saben que estoy aquí, ya saben que venía desde ayer, que los llamé y se lo dije. Han propuesto hacer una cena en casa, para conocerme y eso. Por las maletas no te preocupes, llévate lo que quieras aunque no vas a necesitar nada -. (Yo)- ¿Cómo qué no? -. (Justin):- Sencillo: Vas a hacer un cambio radical en tu vida, y cuántas menos cosas haya de tu pasado en el presente, mejor te irá en el futuro. (Yo)- Vale, ¿dónde viviremos? -. Lo tenía muy claro. Me iba de España sí o sí. Nadie sabía nada, todavía. Y cuánto más tardaran en descubrirlo, mejor. Por eso supuse que iríamos lejos. (Justin):- Dónde quieras. Pero yo había pensado hacer un viaje antes a alguna isla, dónde te apetezca. Luego nos instalaremos en Atlanta y luego dónde el destino nos lleve -. Me quedé fascinada. Íbamos a vivir en Atlanta. Le abracé con emoción, él también lo hizo. (Yo)- No me lo creo. Pero ¿viviremos solos? -. (Justin):- Sí, bueno, más o menos. Mi madre vendrá cada día a vernos, ella vivirá en una casa paralela a la nuestra. Cuándo te canses de Atlanta, podríamos ir a Canadá y te presentaría a mis amigos -. (Yo)- Por supuesto. ¿Y cuándo regresaremos a España? -. Se me entristeció la mirada. (Justin):- No estés triste. Nos lo pasaremos genial, ya verás. Vendremos o intentaremos venir aquí una vez al año -. Bueno no estaba mal. Tenía que cumplir mi sueño y tenía que renunciar a muchas cosas, lo sabía desde el principio; pero todavía no me había detenido a pensar a “qué cosas” tendría que renunciar una vez empezada esta nueva vida. (Yo)- Bueno aún nos queda una semana, ¿dónde dormirás esta semana qué queda? -. (Justin):- Tus padres me han dejado instalarme aquí toda esta semana. Pero les he puesto como condición que yo pagaría todos los gastos que conllevara quedarme aquí; porque me podía haber quedado en mi hotel, pero tú madre insistió en que me quedara en vuestra casa, que a ti seguro que te hacía mucha ilusión -.* Me alegré aún más. Le enseñaría toda la ciudad, de cabo a rabo. Tenía que aprovechar esta semana al máximo. 


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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Veintiuno


Y me besó. Fue un beso más largo y apasionado, lo hacía adrede. Pero lo hacía con dulzura, sin ser brusco en nada. Acabó dándome un dulce y corto beso en la comisura de los labios, sin llegar a besarlos directamente. Se lamió los labios. *(Justin):- Sabe a, ¿melocotón? -. Lo dijo con cara de duda pero a la vez sonriendo. (Yo)- Te refieres al… Perdón, te habré dejado toda la boca pegajosa -. Le limpié los restos brillantes que había en sus labios con mi dedo pulgar. (Justin):- No te preocupes, está rico -. Me empecé a reír y él sonrió. (Yo)- ¿Cómo va estar rico un brillo de labios? -. (Justin):- Quizá porque sabe a melocotón. O quizá porque lo llevas tú -. Me sonrojé. Quise cambiar de tema, no quería parecer una tonta con todas las cosas bonitas que me decía, nunca sabía qué contestarle. (Yo):- Supongo que no te veré hasta dentro de… -. (Justin):- Tres meses. Sí -. Suspiró. (Yo)- Me vale que mi príncipe me sea fiel y me venga a rescatar, otra vez -. Me miró a los ojos. (Justin):- Siempre, eso siempre. Vendré a por ti en cuánto pueda -. (Yo)- Tú ahora, concéntrate en la gira, haz feliz a todas tus fans. Luego ya me harás feliz a mí. Ellas te han estado esperando más tiempo, tienen prioridad -. (Justin):- Dicen, que las princesas esperan al afortunado príncipe toda su vida… -. (Yo)- No, Justin. No puedes hacerlo. Tienes que ir. No quiero verte ningún día por aquí antes de tres meses, ¿entendido? -. (Justin):- Tienes carácter. Me gustan las chicas con carácter -. Yo también suspiré. No me hacía la idea de que esto estuviese ocurriendo. Yo creo que habíamos ido muy rápido, estos meses nos irían bien. Me podría despedir de todos a los que amaba y que tenía aquí. (Yo)- Bueno, Justin. Adiós -. Sonreí y le abracé, no quería que se fuese con mal sabor de boca, literalmente. Antes de separarnos del abrazo, le besé en el cuello. Sonrió. (Justin):- Te quiero, pequeña -. (Yo)- Y yo, no lo olvides -. (Justin):- No lo haré -.* Antes de irnos, intercambiamos los números de móvil. Nos abrazamos por última vez y nos fuimos cada uno a su lugar, al que debía irse. Entré en mi portal y cogí la sudadera, la olí: era su olor. Me tendría que aguantar estos tres meses sólo pudiéndole oler, y de esta manera tan particular.
Después de muchas preguntas de mis padres, después de muchas horas colgada al teléfono, después de muchos días… Pasaron los tres meses. Se me hicieron cortos en realidad. Las vacaciones acabaron y empezaron otra vez las clases. Todas la fans de Justin que iban a mi instituto, me acribillaron a preguntas sobre cómo me sentí siendo la OLLG. También me inundó una masa de e-mails de un montón de chicas preguntándome sobre mi experiencia. Acabé respondiéndoles a todas lo mismo, se me acabaron los argumentos. Un día cuándo estaba lavando los platos después de comer, empezó a sonarme el móvil. Era Justin. Pero me resultó imposible, él siempre me llamaba por la noche a causa de los cambios de horario y todo eso. Se me encendió la bombillita.



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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Veinte

Me quedé sin palabras. ¿Cómo se lo decía ahora? *(Yo)- Esto, Justin… No es aquí, exactamente -. Se quedó asombrado. Me miró y miró al edificio. (Justin):- Bueno, vamos al coche otra vez -. (Yo)- No, no -. Me miró extrañado. (Justin):- ¿Por qué? -. (Yo)- Es que no hace falta. Estamos en cinco minutos -. En realidad eran diez, pero yo no quería ir otra vez en coche; seguro que me dormiría si volvía al coche y no quería parecer una cría muerta de sueño. Al menos, andando, no me dormiría. (Justin):- Bueno, vale. Vamos -. Sonrío. Le dijo al chófer que se fuera, que íbamos andando. (Yo)- ¿Y cómo vas a volver? -. (Justin):- No te preocupes, lo llamaré y me vendrá a buscar -. (Yo)- No quiero causarte molestias -. (Justin):- Para nada. Tranquila -.* Volvió a sonreír. No sé cómo podía sonreír hasta en los momentos más incómodos. Pero me encantaba que lo hiciera, me transmitía seguridad. Empezamos a caminar, uno al lado del otro, rozándonos, pero nada más. Se notaba que los dos éramos muy tímidos. Alguna vez nos mirábamos, pero nada más. No había nadie por la calle, sólo nosotros dos. Miré el reloj, las once de la noche. Tenía frío, la verdad. Intentaba contenerme pero ya no pude más, un escalofrío me delató. Sin decir nada, Justin se paró, se quitó la sudadera que llevaba y me la puso por encima. Era un chico de oportunidades, y esa era su oportunidad para acercarse. *(Justin):- ¿Mejor? -. (Yo)- Sí -. Dije con un hilo de voz. Me pasó su brazo por los hombros y me acercó a él. (Justin):- ¿Y ahora? -. Se me escapó una sonrisa. (Yo)- Mucho mejor -.* Al menos me salieron las palabras, me sorprendí de mí misma -. En unos minutos llegamos a mi portal. *(Yo)- Gracias por acompañarme -. (Justin):- Es lo menos que puedo hacer. Ah, me olvidaba. Ten -. Sacó de su bolsillo trasero el DVD del concierto que me prometieron. (Yo)- Muchas gracias -. Me “intenté” quitar la sudadera, pero se quedó en eso, en un intento. (Justin):- No, no, no. Te la regalo -. Me sonrió. Al segundo siguiente le cambió la cara totalmente. Me asusté. (Justin):- Lo siento. Siento lo de antes, en el concierto. No tendría que haberlo hecho -. (Yo)- Te refieres al… ¿beso? -. Dijo que sí con la cabeza y desvió la mirada. Me invadió un sentimiento de ternura. Le abracé con todas mis fuerzas. (Yo)- No sé por qué te preocupa. Me prometiste que sería especial, y lo hiciste -. (Justin):- Pero en realidad no lo quería hacer así. Me precipité un poco, creo -. Puse cara de circunstancia. (Yo)- Pues yo creo que no, al menos en mi opinión. Fue increíble -. Pero me picó la curiosidad, y antes de que pudiera decir algo más, se lo pregunté. (Yo)- ¿Y cómo lo hubieses hecho, entonces? -.* No me respondió, simplemente actuó. Me cogió por la cintura y empezó a cantar. Le rodeé el cuello con mis brazos, y empezó a bailar. Él, al verme perdida, me cogió y me levantó un poco. Me posó encima de sus pies, y me sentí un poco más cómoda. Me recordó a la película de Crepúsculo. Era muy romántico. Los dos bailando, bueno, yo encima de sus pies; meciéndonos al ritmo de la canción “Favourite Girl”, sabía que me encantaba, y por eso me la cantaba. Pronunció sus últimas palabras sin cantarlas, diciéndomelas al oído. Nos quedamos mirándonos a los ojos, a unos milímetros el uno del otro.


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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Diecinueve

Todos se abrazaron al encontrarse ya reunidos. A mí también me abrazaron, no sé por qué motivo, pero muchos de los bailarines lo hicieron. Me transmitieron mucha felicidad, eran todos increíbles. Casi todo el mundo me abrazó menos él, y me sentí un poco mal. Mi madre pasó su brazo por mis hombros y nos dirigimos al larguísimo pasillo. *(Justin):- ¡Mïa, espera! -. Me paré, sabía que era él, esa voz era inconfundible. Me giré; venía corriendo. Al acercarse a mí aflojó un poco la velocidad, pero poco, muy poco. Me abrazó y me levantó unos instantes. Al bajarme me abrazó con más intensidad. Mi madre sonreía al vernos felices juntos. (Yo)- Justin, has estado increíble allí arriba -. (Justin):- Gracias, pequeña. Oye, me tengo que duchar, ¿me esperas? -. Miré a mi madre, ella dijo que sí con la cabeza. Le dije “Gracias” simplemente moviendo los labios. Se marchó acompañada de uno de los guardaespaldas. (Justin):- Y no te preocupes, te llevaré a casa en coche -. (Yo)- Gracias, Justin. ¿Dónde quieres que te espere? -. (Justin):- En el sofá que tengo en mi camerino -. Entramos en su camerino y me ofreció asiento. Me senté en aquel sofá, era muy cómodo. (Justin):- No tardaré, lo prometo -.* Y me guiñó el ojo. Entró en otra sala paralela a aquel camerino, supongo que sería el baño. Empecé a recordar cada detalle de aquella especial noche. Estaba agotada, y opté por cerrar los ojos sin dormirme, pero me resultó demasiado tentador y me quedé dormida. Unos dedos me acariciaron el pelo y alguien me besó en la sien. *(Justin):- Despierta pequeña, ya estoy -. Me desperté, y lo primero que vi fueron sus ojos; yo creo que tenía una ligera obsesión por ellos. (Yo)- Lo siento, es que estoy agotada -. (Justin):- Tranquila, te entiendo. ¿Éste despertar no te ha recordado a algo? -. Se mordió el labio inferior. No sé cómo pretendía que me concentrase en pensar a que me recordaba aquel despertar. Pensé un poco y al final caí en la cuenta. (Yo)- Pues se parece a cuándo el príncipe despierta a su… -. (Justin):- Princesa. Exacto -. Él acabó mi frase. Sonreí. Vi en sus ojos una mirada pícara, tenía intenciones de hacer algo. Me cogió como a las princesas, no pensaba que pudiese conmigo; me levantó sin apenas esfuerzos del sofá. (Yo)- Justin, te vas a hacer daño. No hace falta que me lleves, puedo yo sola -. (Justin):- No, no puedes. Estas agotada, y cómo buen príncipe te voy a llevar a tu carroza como se merece una princesa cómo tú -.* Me sentí cómoda a pesar de la incomodidad de no saber que decir al respecto. Preferí a no decir nada más, y tanto silencio me provocó mucho sueño. Apoyé mi cabeza en su pecho y me volví a dormir. No sé cuánto tiempo dormí, pero me desperté en un coche. Miré a un lado y allí estaba él, observándome. Me ruboricé. *(Justin):- Buenos días, otra vez. Ya casi hemos llegado a tu casa -. Me acabé de despertar y me coloqué un poco mejor el pelo. (Yo)- Mi pregunta es, ¿cómo sabes dónde vivo? -. (Justin):- Tengo mis contactos -. Lo dijo riéndose. Me resultó hasta con una ligera intención burlona en esa frase. (Yo)- Ah, bueno, es verdad. Me olvidaba que eras Justin Bieber -. (Justin):- Bueno, sólo para algunos… ¿Tú quién me consideras? -. (Yo)- Pues un chico normal, la verdad. A mí tu fama me da igual, yo simplemente me he enamorado de tu sonrisa, de tus ojos y de tu gran corazón de pequeño canadiense, nada más -. (Justin):- Gracias. Eres tan dulce -. (Yo):- Aunque gracias a Justin Bieber, he podido conocer a Justin, mi príncipe… púrpura -. Se me escaparon unas carcajadas. Se quedó con cara de “¿me he perdido algo?”. (Yo)- Nada, cosas mías. No te ofendas -. El coche se paró, habíamos llegado. Él salió flechado del coche. Yo abrí mi puerta tranquilamente y me lo encontré allí esperándome a que saliera. Me cogió la mano y me ayudó a levantarme del coche. (Justin):- Hemos llegado -.


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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Dieciocho

Mientras observaba detenidamente cada paso que daba Justin, me tambaleé y golpeé sin querer al chico que tenía delante. *(Yo)- Perdón, no era mi intención. Lo siento, de verdad -. Me miró y sonrió. (Bailarín):- No pasa nada, tranquila. Tú eres la chica que he ido a buscar antes. Mira, ponte aquí, delante de mí -. (Yo)- Muchísimas gracias -.* Ese chico me salvó de un terrible dolor de pies. Me caía bien, al menos fue simpático y se lo tomó con humor. Iba pasando el tiempo, y a su vez el concierto. Cuándo me quise dar cuenta ya estaba sonando la canción de “One less lonely girl”. Cuándo empezó a sonar el segundo estribillo, dos de los bailarines que había encima del escenario bajaron y se dirigieron hacia mí. Me cogieron cada uno de una mano y me hicieron correr hasta una silla que había en medio de aquel escenario. Me entró un poco de pánico, había un montón de cámaras fotografiándome y filmándome. Pero lo pensé mejor, sólo viviría ese momento una vez, así que lo tenía que aprovechar. Esos pensamientos me ocuparon unas simples décimas de segundo, porque ya me encontraba sentada en esa silla y con Justin Bieber ofreciéndome un precioso ramo de rosas rojas. Lo cogí y las olí; le miré y sonreí. Se me acercaba de vez en cuando, y cuánto más cerca estaba de mí, más locamente gritaban las fans que había allí presentes. En los últimos momentos de la canción, cuándo sólo cantaron los coros, Justin se me acercó por detrás y me abrazó. Inconscientemente, mi mirada se clavó en sus ojos color miel. Desvió la mirada hacia su público y me soltó. Al pronunciar su última frase, se acercó deprisa hacia mí. Se apagaron las luces de golpe. No veía nada, pero notaba su presencia en frente de mí, justo delante. *(Justin):- Supongo que te lo habrás imaginado, aunque nunca te lo había dicho antes: Te quiero, Mïa -.* Y noté una calidez alrededor de mi rostro y en mis labios. No veía nada, pero no me hacía falta; simplemente notaba sus dos manos sujetando mi cara y sus labios posándose sobre los míos. Me prometió que haría de nuestro primer beso uno muy especial, y lo consiguió. Fue un beso fugaz, cuándo me quise dar cuenta, ni tan si quiera lo tenía delante; los dos bailarines de antes me devolvieron al sitio dónde había estado en un primer momento, delante de la pantallita, otra vez. Parecía que nadie se había dado cuenta de lo que había sucedido allí arriba porque nadie dirigió la mirada hacia mí. Mi madre y la de Justin también estaban allí sentadas viéndole. Las dos sonreían con dulzura. Me acerqué a mamá y la rodeé por detrás con mis brazos. Se giró y también me abrazó. *(Mamá):- Lo has hecho muy bien cariño, estabas muy guapa. Me han dicho que nos darán un DVD con el concierto grabado, así te podrás ver -. (Yo)- Qué bien. Me ha encantado estar allí arriba -. (Mamá):- Me alegro. Qué flores más bonitas -. Me cogió el ramo de la mano, ya ni me acordaba de que me lo había dado. (Yo)- Sí, son preciosas -.* No dijimos nada más. Sólo disfrutamos del concierto. Fue espectacular, era mi primer concierto y no podía haber sido mejor. Cuándo acabó, todos los que estaban allí presentes empezaron a aplaudir y a gritar. Todos celebraban aquello como otra gran victoria, no hubo ningún incidente salvo la pelea por la toalla que tiró Justin; después de eso todo fue estupendamente bien. Cuándo bailó la Macarena, nosotros también lo hicimos y nos reímos un montón. Al ponerse la camiseta del Barça lo bordó todo. Ahora entendía lo de estar tan impaciente delante de la tienda oficial. Todos lo que había en el escenario bajaron por la rampa saltando y gritando de alegría. Aquel sueño tan deseado ya había terminado para muchas fans, pero el mío sólo acababa de empezar.



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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Diecisiete

Escuché cómo alguien abría la puerta e interrumpió nuestro apasionado abrazo. *(Alguien):- Perdón, siento interrumpir. Justin, te quedan cinco minutos. No tardes -. Justin me soltó. (Justin):- Sabes que nunca lo hago -. Ese “alguien” sonrió y se marchó. No tenía pinta de bailarín, sería algún trabajador de la gira. (Justin):- Deséame suerte, Mïa -. (Yo)- No creo que la necesites, pero por si acaso: Mucha suerte -. (Justin):- Nos vemos arriba, sé puntual -. Y se le escapó una carcajada. (Yo)- Siempre lo soy -.* Y le sonreí irónicamente. Sonrió, suspiró y se marchó. No sabía que pensar, estaba allí sola, sin hablar con nadie, bueno no conocía a nadie con el que poder entablar una conversación. Lo pensé, estaba en el camerino de Justin Bieber, un camerino lleno de: ropa, mucha ropa. También había algunos accesorios como gafas o gorras. Hice la estupidez que todos harían; empezar a probarse cosas. Me puse una chaqueta negra y roja con una “B” bordada en un lado. Me puse una gorra y unas gafas a conjunto. *(Mamá):- Pues no te sienta mal, la verdad -. Me asusté, y del bote que pegué casi se me caen las gafas. (Yo)- Mamá, podrías avisar de que estás aquí, ¿no? Vaya susto me has pegado -. Se empezó a reír y alguien más también lo hizo. Se me encogió el corazón y pensé: Que no sea ella, que no lo sea… (Pattie):- Pues es verdad, no te queda nada mal -. Definitivamente, no podía ser más gafe. Sí, era ella, la última persona en la faz de la Tierra a la que quería haber visto viéndome haciendo el tonto de esta manera. (Mamá):- Mïa, te presento a Pattie, la madre de Justin. Supongo que ya habrás oído hablar de ella. Pattie, ella es Mïa, mi hija -. Pattie se me acercó y me dio dos besos. Le sonreí y me la quedé mirando; se parecía tanto a él… (Mamá):- Umm, cariño. ¿Vas a quedarte con eso puesto toda la noche? -. Me di cuenta de que aún llevaba mi particular e improvisado atuendo. (Yo)- No, no. En seguida me lo quito -. Me lo quité todo y lo puse en su sitio. Me recoloqué la camiseta. (Pattie):- Tienes unos ojos preciosos, Mïa. Ya me lo dijo Justin, eres muy guapa -. Me sonrojé. La madre del chico de perfecta y dulce sonrisa me había alagado. Me felicité a mí misma para mis adentros. Si esto salía bien, ella también sería un familiar mío. (Yo)- Gracias. La verdad es que a mí, Justin, me ha hablado maravillas de ti. Debe de estar muy orgulloso de tener una madre cómo tú -. (Pattie):- Muchas gracias. Yo estoy muy orgullosa de tener un hijo cómo él; es un chico incre… -. Una fuerte música interrumpió a Pattie antes de que pudiera acabar la frase. Me detuve a escuchar con atención. Era el comienzo de “Love Me”. (Yo)- Esto… Mamá. Me gustaría ir a verle -. (Mamá):- Sí, claro cariño. Ve, corre. No te lo pierdas -. Las dos madres se apartaron a un lado de la puerta dejándola libre para que yo pasara. Me lancé cómo una flecha hacia fuera. A mitad de pasillo me giré y grité. (Yo)- ¡Me alegro mucho de conocerla, Pattie! -.* No pude escuchar su respuesta, y no es que estuviera muy lejos, es que la música estaba a todo volumen. Me dirigí hacia el final de ese interminable pasillo. Al cabo de unos pocos segundos pude distinguir a un grupo de gente que estaba en semicírculo sentada en unos sofás. Me quedé parada detrás de uno de los que debería ser otro de los muchos bailarines con los que me había cruzado. Me puse de puntillas hasta que conseguí ver por encima de su hombro. Y allí estaba él, plasmado en aquella pantallita. Lo hacía fenomenal, todo el mundo cantaba y gritaba. Estaban enamorados platónicamente de ese chico que estaba en aquel escenario; pero yo estaba enamorada del chico que me hizo sonreír con su sonrisa sin apenas conocerle.




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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Dieciséis

Focos, cámaras y un montón de gente trabajando sin parar. El chico que nos hacía de guía enseñó su pase a otro guardaespaldas y nosotras hicimos lo mismo con las entradas V.I.P. Afirmó con un cabeceó y nos mostró el camino apuntando con un dedo. Fuimos hacia dónde nos indicó y llegamos a una puerta dónde se podía leer: “Prohibido el paso. Camerino de: Justin Bieber”. Sonreí, sonreí muchísimo. Mi madre también. El bailarín que nos guió nos abrió la puerta y nos invitó a entrar. *(Justin)- ¡Hola Mïa! -. (Yo)- Justin -. Le abracé y me dio un beso en la frente. Mi madre observaba cada detalle de todo aquello que estaba sucediendo. Justin me soltó y le dio dos besos a mi madre. (Justin):- Supongo que debe de ser la madre de Mïa -. (Mamá)- Sí, me llamo Nayara. Encantada -. (Justin):- El placer es mío -. Y le sonrió. (Justin):- Bueno Mïa, te preguntarás que estás haciendo aquí. Antes de que digas nada debo preguntarte algo. ¿Quieres ser mi… One less lonely girl? -. (Yo)- Por supuesto que sí -. Le abracé y sonrió. (Justin):- Que bien. Bueno os explicaré lo que vamos a hacer: Primero: Vosotras os quedaréis aquí vigiladas por algunos de mis guardaespaldas, no quiero tener ningún incidente, veréis el concierto desde unas pantallitas que tenemos aquí, es lo máximo que puedo ofreceros a cambio de mi seguridad; lo siento, de verdad. Segundo: Cuándo tengas que salir no te preocupes Mïa, dos de mis bailarines te vendrán a buscar y te sacarán al escenario. Y tercero: Disfrutad del concierto. (Mamá): Seguro que sí -. (Yo): Esto, mamá… Me gustaría hablar con él, a solas -. (Mamá): Muy bien cariño, os dejo solos -. (Justin): Espere, les diré a mis chicos que le presenten a mi madre, así no se aburrirá -. (Mamá):- Perfecto, muchas gracias Justin -. Justin le guiñó el ojo y le sonrió. Mi madre salió del camerino con una gran sonrisa. Cuándo se cerró la puerta, empecé a hablar. (Yo)- Justin necesito que sepas algo -. (Justin):- Dime pequeña, te escucho -. Me cogió las manos y me miró a los ojos. (Yo)- Necesito que sepas que soy libre. Puedo ir contigo -. Le sonreí, pero él no hizo lo mismo y desvió la mirada al suelo. (Yo)- ¿Ocurre algo? -. (Justin):- No es una buena idea. Me gustaría que me acompañases pero no es lo mejor para ti. Lo mejor es que me esperes, no quiero que entres en este mundo tan pronto. No lo voy a permitir, no te haré daño de esta manera -. (Yo)- Pero Justin… Yo… Yo quiero ir contigo… -. (Justin):- Lo sé, pequeña. Pero entiéndeme, necesito protegerte y hasta que yo no pueda estar por ti, hasta que no tenga tiempo para ti, no voy a permitirme el lujo de aburrirte con mi gira y mucho menos permitir que te pase algo. Y no digas nada más, no te voy dejar venir -.* No quise decir nada más, su respuesta era clara y decisiva, no me dejaría ir con él bajo ningún concepto. Pero le entendí, yo haría lo mismo. No quise discutir con él, pero igualmente me sentí muy triste. Él, al verme así me abrazó y me susurró al oído. (Justin):- Pequeña, eres lo único que tengo en este momento, eres muy importante para mí. Y estate tranquila, nada más acabar la gira vendré aquí a por ti, te lo prometo -. Y me besó en la mejilla.



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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Quince

Fui a mi armario y cogí la ropa que me compré especialmente para el concierto. Me la puse y me miré al espejo, me veía guapa, realmente lo estaba. Abrí la puerta de mi cuarto y antes de dar un paso para cruzarla me paré en seco al escuchar a mis padres hablar sobre mí, sobre mi futuro. Escuchaba palabras sueltas, hablaban muy flojito; escuché cosas cómo: es lo mejor para ella, siempre tendrá aquí su casa o dónde quiera que estemos, se lo merece, ella está encantada con ese chico, él la cuidará bien… Estuve escuchando durante unos diez minutos hasta que mi madre se levantó de dónde estuviera sentada y empezó a caminar por el pasillo. Reaccioné y salí de mi habitación cómo si nada hubiese pasado. Mi madre al pasar por mi lado me sonrió y yo le devolví la sonrisa. Entré al baño y me miré en el espejo, tenía que ducharme y arreglarme bien, muy bien. Y así lo hice, me duché y me arreglé lo mejor que pude. Me dejé el pelo suelto y me recogí el flequillo con una trenza, también me hice la raya en los ojos y me puse rímel y hasta un poco de gloss. No podía verme mejor, estaba estupenda para la ocasión. *(Yo)- Mamá, yo ya estoy -. (Mamá):- Muy bien cariño, yo enseguida acabo -.* La vi salir a la pata coja intentando ponerse un zapato de tacón con una mano mientras intentaba atravesar el pasillo para ir al baño. Se arregló en menos de diez minutos, era una mujer veloz, o así la llamaba mi padre. Mi padre también se arregló un poco, pero lo justo, sólo nos iba a llevar en coche hasta allí. 

Cuándo mi madre acabó de revisarlo todo yo me fui a mi habitación y cogí las últimas cosas que necesitaría: El iPod recién cargado, la cámara con la batería llena y la memoria vacía dispuesta a llenarse en menos de una hora y cogí las entradas que había dejado dentro de un libro para que no se arrugasen. *(Yo)- Ya estoy lista -. (Papá):- Muy bien cariño, vámonos que luego no quiero me que me digáis que llegáis tarde -.* Salimos de casa y nos dirigimos hacia el coche. Estuvimos todo el camino cantando canciones de Justin. Me divertí mucho en el trayecto y se me hizo muy corto el viaje. Llegamos y nos despedimos de papá. Salimos del coche y nos fuimos al recinto dónde no cabía ni un alfiler, por así decirlo. Nos pusimos en la cola, en la larguísima cola. De pronto noté cómo alguien me dio unos golpecitos en el hombro. Me giré y vi un chico que me recordó a cómo iban vestidos los… Espera, no lo parecía, es que era uno de los bailarines de Justin. Le saludé con un simple hola y una gran sonrisa. *(Yo)- ¿Puedo ayudarte en algo? -. Mi madre se giró al ver que hablaba con alguien y también sonrió a aquel chico. (Bailarín):- Sí. Estoy buscando a alguien, ¿eres Mïa? -. (Yo)- Sí, la misma. ¿Necesitas algo? -. (Bailarín): No quiero parecer grosero pero, te necesito a ti. Te espera una gran sorpresa. Vamos -.* Mi madre me miró y me sonrió dando unos saltitos de alegría, igual que una niña pequeña. El chico me cogió de la muñeca y yo hice lo mismo con mi madre. Nos llevó por otro camino que no fuese el que hacían todos para llegar al lugar dónde se hacía el concierto. Entramos por lo que diríamos la “puerta de atrás”, que estaba vigilada por dos enormes y fuertes guardaespaldas. Se apartaron y nos abrieron la puerta. Lo que había detrás de esa puerta era como un mundo aparte, era algo increíble.




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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Catorce

Llegué a casa media hora tarde, el autobús tardó media hora más en llegar a mi destino. Abrí la puerta y estaba mi madre de brazos cruzados allí delante, esperándome. Hacía mala cara, pero en cuánto dejé las llaves en el recibidor, me abrazó. *(Mamá):- No me hagas esto, cariño. Pensaba que te había pasado algo malo -. (Yo)- No para nada. He vuelto a verle, pero esta vez estaba jugando a fútbol -.* Me besó en la frente, como siempre. Nos fuimos a comer, ya estaba la mesa puesta. Fui a saludar a mi padre y le di un beso en la mejilla. Nos sentamos a comer. Me di cuenta de que mi madre no me preguntó nada sobre el rosario, tampoco quería que lo hiciera. Cuándo acabamos de recoger la mesa y lavar los platos me fui a mi habitación a dormir un rato para estar fresca en el concierto. Oí cómo alguien daba unos golpecitos a mi puerta. *(Mamá):- ¿Puedo pasar? -. (Yo)- Claro -. Me incorporé y me senté en la cama, y ella a mi lado. (Mamá):- Cariño tenemos que hablar... -. (Yo)- Dime. -. Lo dije con seguridad, pero en realidad me asustaba lo que pudiera decirme. (Mamá):- Ahora que tu padre está durmiendo, me he acercado a preguntarte cosas y a que tú me las respondas con seriedad -. (Yo)- Pues, pregúntame lo que quieras -. (Mamá):- Te has enamorado de él, ¿verdad? -. (Yo)- Sí, vale. Es mi vida y yo hago lo que quiero -. (Mamá):- Yo no te voy a impedir nada, y tu padre tampoco. Nosotros no hemos podido tener hijos, por eso te adoptamos. Sólo queremos que seas feliz. Sólo quiero que sepas que una vez hechas las cosas, ya no se pueden deshacer. Todo lo que hagas con ese chico quedará en memoria de todos. Lo conocen mundialmente, y sé que a ti también te conocerán. Cariño, si de verdad crees que es el elegido, que va a ser la persona que quieras de verdad durante toda tu vida, haz lo que tengas que hacer y no me preguntes si puedes hacerlo o no. Te apoyaré en todo, Mïa. Dejaré que vayas dónde quieras y cuándo quieras, eres libre, siempre lo has sido. No tengo el valor de ponerme en el papel de madre, nunca lo he tenido. Nosotros sólo te hemos cuidado y dado una educación. No quiero imponerte nada, sé feliz y lucha por lo que de verdad quieres. Siempre te acogeremos con los brazos abiertos cuándo quieras volver -. Me puse a llorar, mi madre, esa madre que yo siempre había querido tanto, me entendía. Ella siempre ha querido lo mejor para mí. Le abracé con todas mis fuerzas. (Yo)- Habéis sido el único apoyo para mí, y lo seguiréis siendo. Siempre os llevaré en mi corazón, a ti y a papá. Y sí que volveré, algún día, cuándo haya alcanzado mi sueño y sea feliz, ese día volveré. Y que sepas que cada semana, o incluso cada día os llamaré -. Esa última frase la dije riéndome, y le contagié mi risa. Al rato se calmaron un poco las cosas y dejamos de llorar. (Mamá):- Y a ver cuándo nos lo presentas -. Dijo entre risas. (Yo)- Cuándo quieras -. Le sonreí. (Yo)- Mamá, él es increíble. Me hace sentir única; en la forma en la que me habla, en la que me mira, en la que me canta... Es ese alguien a quién darle mi cariño, es ese alguien a quién amar, ese alguien es él -. (Mamá):- Me alegro tanto por ti, cariño. Te mereces todo esto y más -. (Yo)- Gracias mamá. Te quiero muchísimo y siempre lo haré -. Le volví a abrazar. (Yo)- Esto, mamá... (miré el reloj infernal que me despertaba cada día a la misma hora, cómo lo odiaba) Yo me voy arreglando ya, no quiero ir con prisas -. (Mamá):- Muy bien cariño, haz lo que tengas que hacer -.* Ella salió de mi cuarto y supongo que fue a vestirse, por qué oí cómo despertaba a papá de su siesta.



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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Trece

Empezamos a hablar de nuestras vidas, todo por lo que habíamos pasado, cosas buenas y malas. Me sorprendió mucho que se abriera tanto, yo también lo hice. Estuvimos hablando un buen rato hasta que miré el reloj, ya eran las doce. *(Mïa)- Voy a llegar tarde a casa, me tengo que ir ya. Lo siento -. (Justin):- No lo sientas, he pasado un rato genial contigo -. Sonreí y me abrazó. Apoyé mi cabeza en su pecho, oía los latidos de su corazón; latía muy fuerte. (Justin):- ¿Lo oyes? Tú también me pones nervioso -. Le miré a los ojos. Quería hacerlo, lo que sentía por él era un sentimiento muy fuerte, se lo tenía que decir de alguna manera. Me acerqué despacio hasta que me puse de puntillas. Le miraba a los ojos y de vez en cuándo desvié la mirada hacia sus labios. Lo estaba a punto de conseguir cuándo posó su dedo índice sobre mis labios, otra vez. El dedo tocaba sus labios y los míos. Dejé de ponerme de puntillas, y bajé la cabeza. Una lágrima que recorrió mi mejilla cayó al suelo. Él se dio cuenta y reaccionó. *(Justin):- Eh pequeña, no llores, no lo hacía con esa intención. Quiero hacerte feliz, pero no quiero hacerte daño. Muchas cosas me han salido mal por hacerlas rápido, y no quiero estropear esto. Desde la primera vez que te vi y me mostraste tu sonrisa supe que eras especial. Debemos ir paso a paso, dando zancaditas. Siento haberte rechazado el beso, yo tampoco quería hacerlo, de veras. Aparte, quiero que sea más especial. Todo a su tiempo. Quiero hacerlo bien -. Me volvió a abrazar y me besó en la frente. Se apoyó en mi hombro y me dijo al oído: (Justin):- Lo hago por ti, lo hago por nosotros. Si de verdad quieres que esto funcione, harás esto por mí y por ti. Que sepas que yo realmente creo en el amor a primera vista, Mïa -. Me besó en la mejilla. Eso que me dijo me tranquilizó y me hizo volver a sonreír. (Yo)- Gracias por todo. Siempre te estaré esperando -. (Justin):- Gracias a ti por entenderme. Yo no quiero ser una mala influencia para ti, ¿sabes? Si hacemos esto con unas pautas a seguir, saldrá bien -. (Mïa)- Lo sé -.* Fue lo último que dije. Me acompañó hasta la puerta del campo, al cruzarla me giré una última vez, estaba allí parado, pero no se le veía idiota como a mí, tenía estilo hasta para quedarse quieto y no parecer idiota. Le miré y me guiñó el ojo. Sonreí y bajé la mirada al suelo. Me giré hacia mi dirección y puse rumbo hacia mi casa. Hice todo el trayecto en bus, quería tener tiempo para mí sola, quería reflexionar sobre cada detalle de todo aquello que había ocurrido. *(Yo, para mis adentros)- La verdad es que tiene razón. No quiere hacerme daño. No quiere que sufra por todo lo que él es para el mundo: un artista. Todo el mundo sólo ve esa parte de él, esa parte es la que enloquece a tantas adolescentes. No quiere que me afecte ese mundo, su mundo. Su mundo es muy complejo: Los paparazzis, las cámaras, las giras, las entrevistas... Él no quiere que eso me afecte, al menos de momento. Lo entiendo, yo haría lo mismo. Quiere ir poco a poco, sin llamar la atención. Al final me tendré que acostumbrar a su mundo, pero le quiero y lo haré -.* Después estuve pensando y soñando despierta con todos los detalles que había vivido esa mañana: Las miradas, los abrazos... Y sobre lo de la canción, estaba orgullosa de ser un poco lista. Esa canción me encantaba y se la propuse porque quería que me la cantara, que me la cantara a mí, y lo hizo.



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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Doce

*(Yo)- ¿Esto... esto es para mí? -. Me había colocado un rosario de madera, una madera oscura preciosa. La cruz era de plata. Lo había puesto dándole dos vueltas a mi muñeca. (Justin):- Sí, es para ti. Yo siempre rezo con él y rezo por las personas que más quiero. Este collar lo he llevado siempre, siempre ha cuidado de mí y me ha dado cosas buenas. Yo sólo quiero que seas feliz y espero que te ayude a serlo -. (Yo)- Justin, es demasiado. ¿Cómo quieres que acepte todos estos regalos que me estás dando? No me merez... -. (Justin):- (Puso su dedo índice encima de mis labios antes de que pudiera acabar la frase) Shhh... No digas nada. Es algo que yo te doy por que quiero dártelo, punto -. Me sonrojé. Era tan dulce. (Mïa)- De acuerdo. ¿Y esta es la sorpresa? -. (Justin):- ¡Qué va! Esto sólo es el comienzo de la sorpresa. Vale, cambiando de tema. ¿Quieres hacer algo? -. (Yo)- Mmm... No sé. ¿Qué podemos hacer? -.* Justin se mordió el labio inferior mientras miraba hacia un lado; luego hacia el suelo. Finalmente me miró, y sonrió. Me cogió de la mano y empezamos a correr. No sé dónde nos dirigíamos. Una cosa estaba clara, estábamos dentro de un edificio que parecía importante. 

Entramos en una sala dónde había un sofá y tres guitarras: Una eléctrica, una acústica y una clásica. Lo sabía por qué yo tocaba la guitarra, antes. No sé qué pasó que al mudarnos de casa, la guitarra que tenía desapareció, me dio mucha pena haberla perdido. *(Justin):- Tú tocas, ¿verdad? -. Me quedé sin palabras. (Yo)- Bueno, tocaba. Pero, ¿cómo lo has sabido? -. (Justin):- Puro instinto, no te asustes -. Sonrió y sonreí. (Justin):- Te dejo tocar la que quieras -. (Yo)- La acústica -. Era una guitarra muy bonita: negra, brillante y con los rebordes blancos. (Justin):- Cógela tú misma -. Lo dijo mientras se sentaba en el sofá. La cogí y me senté a su lado. (Justin):- ¿Sabes tocar alguna canción mía? -. (Yo)- La verdad es que no, pero me gustaría saber tocar “Favourite Girl” -. (Justin):- Muy bien, entonces te la enseñaré -.* Explicaba muy bien, a la primera lo cogí todo. *(Justin):- ¿Quieres que lo probemos? -. (Yo)- Claro, venga -.* Empecé a tocar, un poco nerviosa. Él empezó a cantar. Creo que esa canción me enamoró más, me la cantaba a mí. Lo notaba en su mirada, en la forma en que me miraba mientras cantaba. Lo hacía con esa intención, fascinarme. Acabó la última frase, casi susurrándomela, haciendo que cada letra fluyera de sus labios y me llegaran al corazón. Me quedé absorta con su mirada, perdida en ella. *(Justin):- Tocas muy bien. -. (Mïa)- Gracias -. Dejé la guitarra apoyada en el sofá. (Yo)- ¿Sabes qué? Te admiro, no sólo por lo bien que cantas y todo eso, no. Te admiro como persona, eres increíble. Haces que cada una de nosotras se sienta especial, pero cada una de una forma distinta. A mí me haces sentirme especial, me siento muy bien a tu lado. Todas soñamos con estar a tu lado aunque sea unos simples segundos, me siento afortunada -. (Justin):- Déjame que te corrija un detalle; aquí el afortunado, soy yo -. Me sonrojé por segunda vez en menos de una hora. Cada vez estaba más nerviosa, me temblaban las piernas. No sé por qué, me puse a llorar. (Justin):- ¿Qué te pasa? ¿He dicho algo malo? -. Se acercó asustado. (Yo)- No, para nada; ahora mismo soy la chica más feliz del mundo. Simplemente es que, he pasado por tramos muy difíciles en la vida y estoy muy contenta de que ahora me esté sucediendo todo esto -.* Sonrió y me secó las lágrimas. Se lo dije porque sabía que él me entendía, había pasado por cosas difíciles también.



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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Once

Me giré asustada. Lo volví a escuchar, pero no era capaz de encontrar la persona que me... Un momento, ¿era él? Alguien dentro del campo movía el brazo de un lado a otro. 

Me acerqué despacio hasta que lo vi claro. Miré a mi izquierda y a mi derecha para comprobar que no había nadie mirando; perfecto. Me acerqué a paso más rápido, al final opté por correr un poco, me había alejado mucho sin darme cuenta. *(Justin): ¡Hola Mïa! ¿Qué haces aquí? -. (Yo)- Ah, realmente nada. Me he acercado para ver el ambiente y al final te he podido ver -. (Jusitn):- ¿Des de cuándo llevas mirando? -. (Yo):- Pues, hace un buen rato, cuándo me he querido dar cuenta ya no había nadie, me he distraído trasteando el dichoso móvil -. (Justin):- (Se ruborizó) -. (Yo)- ¿Ocurre algo? -. Al final caí. Le daba vergüenza que lo hubiese visto sin camiseta, que lindo. (Justin):- No, nada. Esto, emm... -. (Yo)- Esta noche vendré con mi madre y te podré ver antes del concierto, cómo bien me dijiste en el DM de Twitter -. Decidí calmar un poco el ambiente cambiando de tema. (Justin):- Sí, estaré encantado. Oye, ¿quieres pasar? -. Miré la hora del reloj, eran las diez, qué rápido pasaba el tiempo; menos mal que aún quedaban dos horas para irme. (Yo)- Sí, claro -.* Me abrió una puertecita que había en un lado de la verja. Había unos escalones nada más cruzar la puerta y no se lo pensó dos veces, me tendió la mano. Coloqué mi mano encima de la suya y me cogió con fuerza, pero sin hacerme daño. Cerró la puerta y se puso a mi lado. Empezó a andar, no sabía dónde me llevaba, pero ahora nada me importaba. *(Justin):- ¿Sabes que hoy te espera una sorpresa no? -. Se me escapó una sonrisa. (Yo)- Sí, bueno... cómo ya te dije, me das miedo -. (Justin):- No sé por qué me temes, no tendrías por qué hacerlo -. Lo dijo riéndose a la vez que mostraba su perfecta sonrisa. (Yo)- Tampoco es que te conozca mucho, a ver te conozco como Jus... -. (Justin):- ¿Ni lo suficiente para confiar en mí? -. Me cortó antes de que acabara la frase. No sabía que decirle. (Yo)- Hombre, después de ver todas las bromas que les haces a tus compañeros, todos esos vídeos de YouTube... No tendría que hacerlo, pero... -. (Justin):- ¡Perfecto! Entonces, cierra los ojos -. (Yo)- Pero... Que pretendes, que vas a... -. (Justin):- Tú ciérralos, y no te muevas de aquí -.* Escuché cómo se alejaba de dónde yo estaba. Me quedé allí quieta, con los ojos cerrados, como si fuera idiota. Pero me daba igual. Sólo quería ver que sucedería con él, y conmigo. Pasaron unos dos minutos hasta que volví a escuchar unos pasos que se acercaban. *(Justin):- ¡Ya he llegado! Vale, ahora la parte más difícil; no te muevas absolutamente nada... -. Noté cómo me colocaba algo en la muñeca (Justin):- ¡Tachán! Perfecto. Ya los puedes abrir -.*



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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Diez

Eso es lo que voy a hacer, no renunciar a mis sueños, no renunciar a mi felicidad. La verdad es que siempre he creído que alguien, me ayuda en todo. Algo como un ángel de la guarda que siempre te saca de apuros. Yo siempre he creído que existe algo así. Estaba tan inmensamente embobada con mis cosas que no me había dado cuenta que estaba bloqueando el paso. En cuánto me di cuenta me aparte rápido. Me ruboricé, estaba avergonzada de mí misma. Pero no me lo pensé más y seguí caminando hacia aquél enorme edificio que haría el sueño de muchas chicas realidad. De repente un grupo muy numeroso de chicas pasaron delante mío corriendo sin parar. Me asusté y paré en seco. Las seguí con la mirada, se dirigían a un campo de entreno, creo que de fútbol. Fui a investigar, me picó la curiosidad, la verdad.

Cuando llegué había más de cien niñas, todas empujándose para estar cerca de la verja que las separaba del campo. Sin que nadie se diese cuenta me dirigí a un hueco que dejaban en una esquina esas niñas. Miré a través de la valla, y allí estaba él. El príncipe azul, mejor dicho, el príncipe púrpura de todas esas fanáticas enloquecidas que se empujaban y apelotonaban para que él las mirara y les saludara. Su intención era esa, pero yo no compartía la misma idea. Yo sólo quería verle a él, como un simple chico que te gusta y que cuándo tienes oportunidad, no paras de mirar. Estaba jugando a fútbol con sus amigos, como un chico normal. Cuándo en algún momento se paraba el juego, saludaba a todas las chicas que podía. Cuándo marcó un gol, se levantó la camiseta como los profesionales, digamos. Las fans empezaron a gritar, casi me revientan los tímpanos; aparte de correr como unas gacelas, gritaban mucho y muy fuerte. Intenté no taparme los oídos, les sentaría mal y aparte, si lo hacía supongo que era chica muerta. Me estremeció el simple hecho de imaginarme corriendo y ellas detrás. No quise pensarlo más, ¿tenía que estar pensando esto ahora? Me centré en lo que tenía que centrarme, en disfrutar viéndole.
Me sonó el móvil, que oportuno. Era un mensaje. Lo abrí; publicidad. Se me ocurrió borrar todos los mensajes que tenía y todas las llamadas. Se me fue el tiempo en ello, cuándo me quise dar cuenta ya no había nadie. Suspiré. Ahora tenía que esperarme hasta la tarde para... Espera, ¿quién ha dicho mi nombre?



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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Nueve

Ya me lo había prometido a mí misma, esta noche tenía que irme a la cama como mucho a las once. Al final me fui a las diez y media pasadas. Me despedí de mis padres y ya les avisé que me despertaría pronto y que si no estaba en casa, era por qué había ido al Palau. Me dijeron que vale pero que a la una y media del mediodía tenía que estar en casa. Acepté, que remedio. Me aseé y me fui a la cama. No podía dormirme, daba vueltas y vueltas en la cama, pero era imposible. Me puse mis cascos y escuché a Justin cantarme al oído durante... minutos... horas, no lo sé, pero al final me tranquilicé y me dormí.

A la mañana siguiente me levantó el dichoso despertador, a las siete. Aún tenía los cascos puestos, pero el iPod se había quedado sin batería. Lo puse a cargar y reflexioné con que día era y lo que iba a suceder. No tenía muy claro lo que sucedería, pero tampoco le di importancia. De pronto recordé con lo que había soñado. El vestido rojo. Pero esta vez lo soñé con muchos más detalles que las anteriores veces. Era largo, precioso. Sólo tenía un tirante, pero la tela hacía unas aguas en la falda que parecía como un mar, un mar rojo brillante. Era estrecho de la cintura pero ancho del pecho y de la falda. Realmente era perfecto.
Me di cuenta que estaba soñando despierta y reaccioné. Me fui al armario y cogí lo primero que vi; la ropa que me compré en el centro comercial me la guardaba para la tarde, no fuera a ser que me manchara o algo. Me puse unos pitillos rosa palo y una camisa blanca de tirantes anchos; este conjunto me hacía un poco más madura. Me puse unas bambas Victoria sin cordones, también blancas. Me fui al baño y me hice un moño despeinado, muy desenfadado, nada perfecto. Me puse un poco de sombra, era de un color rosa pero casi no se notaba, más que nada daba luz a los ojos. También me puse un poco de rímel. Cogí mi móvil y mis llaves y salí de casa. Para llegar a mi destino cogí el metro y luego el bus. Llegué después de casi una hora, pero lo había conseguido, llegué. Nada más entrar en el recinto, me quedé atónita. Ya había cola, y no era precisamente muy corta. Nada más entrar, te encontrabas con una tiendecita dónde vendían todo tipo de cosas sobre Justin Bieber: Camisetas, pulseras, gorras... De todo. Me paré al ver la enorme cúpula en la que lo vería haciendo lo que más le gusta, cantar; cantar y hacer sonreír a millones de fans con una simple idea, con un lema: nunca digas nunca.




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