domingo, 11 de diciembre de 2011

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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Doce

*(Yo)- ¿Esto... esto es para mí? -. Me había colocado un rosario de madera, una madera oscura preciosa. La cruz era de plata. Lo había puesto dándole dos vueltas a mi muñeca. (Justin):- Sí, es para ti. Yo siempre rezo con él y rezo por las personas que más quiero. Este collar lo he llevado siempre, siempre ha cuidado de mí y me ha dado cosas buenas. Yo sólo quiero que seas feliz y espero que te ayude a serlo -. (Yo)- Justin, es demasiado. ¿Cómo quieres que acepte todos estos regalos que me estás dando? No me merez... -. (Justin):- (Puso su dedo índice encima de mis labios antes de que pudiera acabar la frase) Shhh... No digas nada. Es algo que yo te doy por que quiero dártelo, punto -. Me sonrojé. Era tan dulce. (Mïa)- De acuerdo. ¿Y esta es la sorpresa? -. (Justin):- ¡Qué va! Esto sólo es el comienzo de la sorpresa. Vale, cambiando de tema. ¿Quieres hacer algo? -. (Yo)- Mmm... No sé. ¿Qué podemos hacer? -.* Justin se mordió el labio inferior mientras miraba hacia un lado; luego hacia el suelo. Finalmente me miró, y sonrió. Me cogió de la mano y empezamos a correr. No sé dónde nos dirigíamos. Una cosa estaba clara, estábamos dentro de un edificio que parecía importante. 

Entramos en una sala dónde había un sofá y tres guitarras: Una eléctrica, una acústica y una clásica. Lo sabía por qué yo tocaba la guitarra, antes. No sé qué pasó que al mudarnos de casa, la guitarra que tenía desapareció, me dio mucha pena haberla perdido. *(Justin):- Tú tocas, ¿verdad? -. Me quedé sin palabras. (Yo)- Bueno, tocaba. Pero, ¿cómo lo has sabido? -. (Justin):- Puro instinto, no te asustes -. Sonrió y sonreí. (Justin):- Te dejo tocar la que quieras -. (Yo)- La acústica -. Era una guitarra muy bonita: negra, brillante y con los rebordes blancos. (Justin):- Cógela tú misma -. Lo dijo mientras se sentaba en el sofá. La cogí y me senté a su lado. (Justin):- ¿Sabes tocar alguna canción mía? -. (Yo)- La verdad es que no, pero me gustaría saber tocar “Favourite Girl” -. (Justin):- Muy bien, entonces te la enseñaré -.* Explicaba muy bien, a la primera lo cogí todo. *(Justin):- ¿Quieres que lo probemos? -. (Yo)- Claro, venga -.* Empecé a tocar, un poco nerviosa. Él empezó a cantar. Creo que esa canción me enamoró más, me la cantaba a mí. Lo notaba en su mirada, en la forma en que me miraba mientras cantaba. Lo hacía con esa intención, fascinarme. Acabó la última frase, casi susurrándomela, haciendo que cada letra fluyera de sus labios y me llegaran al corazón. Me quedé absorta con su mirada, perdida en ella. *(Justin):- Tocas muy bien. -. (Mïa)- Gracias -. Dejé la guitarra apoyada en el sofá. (Yo)- ¿Sabes qué? Te admiro, no sólo por lo bien que cantas y todo eso, no. Te admiro como persona, eres increíble. Haces que cada una de nosotras se sienta especial, pero cada una de una forma distinta. A mí me haces sentirme especial, me siento muy bien a tu lado. Todas soñamos con estar a tu lado aunque sea unos simples segundos, me siento afortunada -. (Justin):- Déjame que te corrija un detalle; aquí el afortunado, soy yo -. Me sonrojé por segunda vez en menos de una hora. Cada vez estaba más nerviosa, me temblaban las piernas. No sé por qué, me puse a llorar. (Justin):- ¿Qué te pasa? ¿He dicho algo malo? -. Se acercó asustado. (Yo)- No, para nada; ahora mismo soy la chica más feliz del mundo. Simplemente es que, he pasado por tramos muy difíciles en la vida y estoy muy contenta de que ahora me esté sucediendo todo esto -.* Sonrió y me secó las lágrimas. Se lo dije porque sabía que él me entendía, había pasado por cosas difíciles también.



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