domingo, 11 de diciembre de 2011

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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Cinco

A la mañana siguiente, me desperté antes de lo que lo hiciera mi espantoso despertador. Le apagué la alarma, así nadie se despertaría. Era sábado así que mi padre no tendría que ir a trabajar. 

Observé por una rendija de la puerta de la habitación de matrimonio, para comprobar que mis padres dormían; efectivamente, lo hacían. Me fui al comedor y miré por la ventana del piso. Vivíamos en un décimo séptimo piso, las vistas eran espectaculares. Se divisaba toda Barcelona. Eran las seis de la mañana, y había muy poca gente en la calle. Decidí ir a dar un paseo. Fui a mi cuarto a vestirme y me puse lo primero que vi, como siempre: Unos tejanos largos negros, una camiseta ceñida de la cintura con unos volantes un poco más abajo y unas bailarinas. Me fui al baño a arreglarme; me lavé los dientes, me peiné y me puse una cinta de pelo y me puse un poco de rímel. Cogí un post-it y escribí: - Me apetecía dar una vuelta por la mañana. Llevo el móvil para cualquier cosa. Volveré sobre las siete y media u ocho. Os quiero. Mïa -. Y la pegué en el cristal del cuarto de baño. Cogí mi móvil y mis llaves y salí silenciosamente de casa. No sabía dónde ir, pero tampoco me importaba. Vivía al lado del Hospital Vall d'Hebron. Cogí el metro y me fui a la Barceloneta, no sé que haría allí, pero me apetecía ver el mar por la mañana. Dicho y hecho. Caminé un rato por la orilla descalza, con las bailarinas en la mano, después anduve un rato por las calles de allí cuándo de pronto vi a un chico golpear el cristal de la tienda del Barça. Iba con una sudadera gris y unas gafas de sol negras y unos pantalones negros, también. Seguí caminando un poco y me fijé bien, era él. Era el mismísimo Justin Bieber. Que ilusión. Me acerqué a paso más rápido cuándo de la nada, surgieron un montón de guardaespaldas bloqueándome el paso. Justin se quitó las gafas y les dijo que no pasaba nada, que me dejaran pasar. Yo les miré con un poco de miedo, eran muy grandes y fuertes. Pasé por al lado sin parar de mirarles. Justin se me acercó y me sonrió. Me acerqué más y le dije: *(Yo)- ¿Puedo sacarme una foto contigo? -. (Justin): - Claro -.* Saqué mi móvil del bolsillo y fui a echar la foto, pero él me sacaba una cabeza en altura, y al ver que no podía echarla, me cogió delicadamente el móvil de la mano, me miró y me sonrió. Estábamos muy cerca, apenas a medio metro. Alargó su brazo y echó la foto; me la enseñó. *(Justin): - ¿Te gusta? -. (Yo)- Sí, me encanta. -. (Justin): - Una pregunta, ¿sabes a qué hora abren la tienda? Esto emm... -. (Yo)- Mïa, me llamo Mïa. Supongo que a las diez -. (Justin): - Vale, muchas gracias. Y antes de que te vayas, una cosa más, ¿tendré el placer de verte en mi concierto aquí en Barcelona? -. (Yo)- Pues la verdad creo que no, no he tenido tiempo de comprar las entradas -. Mentí. (Justin): - ¿En serio? Creo que tengo la solución -. Metió la mano en el bolsillo trasero de su pantalón y sacó un par de entradas. (Justin): - Se las iva a dar a unas amigas de mi madre, pero puedo conseguir más -. Me guiñó el ojo y me las entregó. Me las miré, eran entradas V.I.P, y antes de que pudiera decir nada, dijo: (Justin): - Y no acepto un "no las puedo aceptar" por respuesta -. (Yo)- Muchísimas gracias, Justin. No sé cómo te podré devolver el favor -. Y le abracé. Él también lo hizo, me abrazó y me besó en la frente. Eso me hizo acordarme de mi madre, por que ella me besa igual y me acordé que me tenía que ir a casa pitando. (Justin): - Nos vemos allí -. (Yo)- Claro -.*


Gracias. Comentad, ¿no? :)

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