domingo, 11 de diciembre de 2011

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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Veintiuno


Y me besó. Fue un beso más largo y apasionado, lo hacía adrede. Pero lo hacía con dulzura, sin ser brusco en nada. Acabó dándome un dulce y corto beso en la comisura de los labios, sin llegar a besarlos directamente. Se lamió los labios. *(Justin):- Sabe a, ¿melocotón? -. Lo dijo con cara de duda pero a la vez sonriendo. (Yo)- Te refieres al… Perdón, te habré dejado toda la boca pegajosa -. Le limpié los restos brillantes que había en sus labios con mi dedo pulgar. (Justin):- No te preocupes, está rico -. Me empecé a reír y él sonrió. (Yo)- ¿Cómo va estar rico un brillo de labios? -. (Justin):- Quizá porque sabe a melocotón. O quizá porque lo llevas tú -. Me sonrojé. Quise cambiar de tema, no quería parecer una tonta con todas las cosas bonitas que me decía, nunca sabía qué contestarle. (Yo):- Supongo que no te veré hasta dentro de… -. (Justin):- Tres meses. Sí -. Suspiró. (Yo)- Me vale que mi príncipe me sea fiel y me venga a rescatar, otra vez -. Me miró a los ojos. (Justin):- Siempre, eso siempre. Vendré a por ti en cuánto pueda -. (Yo)- Tú ahora, concéntrate en la gira, haz feliz a todas tus fans. Luego ya me harás feliz a mí. Ellas te han estado esperando más tiempo, tienen prioridad -. (Justin):- Dicen, que las princesas esperan al afortunado príncipe toda su vida… -. (Yo)- No, Justin. No puedes hacerlo. Tienes que ir. No quiero verte ningún día por aquí antes de tres meses, ¿entendido? -. (Justin):- Tienes carácter. Me gustan las chicas con carácter -. Yo también suspiré. No me hacía la idea de que esto estuviese ocurriendo. Yo creo que habíamos ido muy rápido, estos meses nos irían bien. Me podría despedir de todos a los que amaba y que tenía aquí. (Yo)- Bueno, Justin. Adiós -. Sonreí y le abracé, no quería que se fuese con mal sabor de boca, literalmente. Antes de separarnos del abrazo, le besé en el cuello. Sonrió. (Justin):- Te quiero, pequeña -. (Yo)- Y yo, no lo olvides -. (Justin):- No lo haré -.* Antes de irnos, intercambiamos los números de móvil. Nos abrazamos por última vez y nos fuimos cada uno a su lugar, al que debía irse. Entré en mi portal y cogí la sudadera, la olí: era su olor. Me tendría que aguantar estos tres meses sólo pudiéndole oler, y de esta manera tan particular.
Después de muchas preguntas de mis padres, después de muchas horas colgada al teléfono, después de muchos días… Pasaron los tres meses. Se me hicieron cortos en realidad. Las vacaciones acabaron y empezaron otra vez las clases. Todas la fans de Justin que iban a mi instituto, me acribillaron a preguntas sobre cómo me sentí siendo la OLLG. También me inundó una masa de e-mails de un montón de chicas preguntándome sobre mi experiencia. Acabé respondiéndoles a todas lo mismo, se me acabaron los argumentos. Un día cuándo estaba lavando los platos después de comer, empezó a sonarme el móvil. Era Justin. Pero me resultó imposible, él siempre me llamaba por la noche a causa de los cambios de horario y todo eso. Se me encendió la bombillita.



Gracias. Comentad, ¿no? :)

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