domingo, 11 de diciembre de 2011

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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Diecisiete

Escuché cómo alguien abría la puerta e interrumpió nuestro apasionado abrazo. *(Alguien):- Perdón, siento interrumpir. Justin, te quedan cinco minutos. No tardes -. Justin me soltó. (Justin):- Sabes que nunca lo hago -. Ese “alguien” sonrió y se marchó. No tenía pinta de bailarín, sería algún trabajador de la gira. (Justin):- Deséame suerte, Mïa -. (Yo)- No creo que la necesites, pero por si acaso: Mucha suerte -. (Justin):- Nos vemos arriba, sé puntual -. Y se le escapó una carcajada. (Yo)- Siempre lo soy -.* Y le sonreí irónicamente. Sonrió, suspiró y se marchó. No sabía que pensar, estaba allí sola, sin hablar con nadie, bueno no conocía a nadie con el que poder entablar una conversación. Lo pensé, estaba en el camerino de Justin Bieber, un camerino lleno de: ropa, mucha ropa. También había algunos accesorios como gafas o gorras. Hice la estupidez que todos harían; empezar a probarse cosas. Me puse una chaqueta negra y roja con una “B” bordada en un lado. Me puse una gorra y unas gafas a conjunto. *(Mamá):- Pues no te sienta mal, la verdad -. Me asusté, y del bote que pegué casi se me caen las gafas. (Yo)- Mamá, podrías avisar de que estás aquí, ¿no? Vaya susto me has pegado -. Se empezó a reír y alguien más también lo hizo. Se me encogió el corazón y pensé: Que no sea ella, que no lo sea… (Pattie):- Pues es verdad, no te queda nada mal -. Definitivamente, no podía ser más gafe. Sí, era ella, la última persona en la faz de la Tierra a la que quería haber visto viéndome haciendo el tonto de esta manera. (Mamá):- Mïa, te presento a Pattie, la madre de Justin. Supongo que ya habrás oído hablar de ella. Pattie, ella es Mïa, mi hija -. Pattie se me acercó y me dio dos besos. Le sonreí y me la quedé mirando; se parecía tanto a él… (Mamá):- Umm, cariño. ¿Vas a quedarte con eso puesto toda la noche? -. Me di cuenta de que aún llevaba mi particular e improvisado atuendo. (Yo)- No, no. En seguida me lo quito -. Me lo quité todo y lo puse en su sitio. Me recoloqué la camiseta. (Pattie):- Tienes unos ojos preciosos, Mïa. Ya me lo dijo Justin, eres muy guapa -. Me sonrojé. La madre del chico de perfecta y dulce sonrisa me había alagado. Me felicité a mí misma para mis adentros. Si esto salía bien, ella también sería un familiar mío. (Yo)- Gracias. La verdad es que a mí, Justin, me ha hablado maravillas de ti. Debe de estar muy orgulloso de tener una madre cómo tú -. (Pattie):- Muchas gracias. Yo estoy muy orgullosa de tener un hijo cómo él; es un chico incre… -. Una fuerte música interrumpió a Pattie antes de que pudiera acabar la frase. Me detuve a escuchar con atención. Era el comienzo de “Love Me”. (Yo)- Esto… Mamá. Me gustaría ir a verle -. (Mamá):- Sí, claro cariño. Ve, corre. No te lo pierdas -. Las dos madres se apartaron a un lado de la puerta dejándola libre para que yo pasara. Me lancé cómo una flecha hacia fuera. A mitad de pasillo me giré y grité. (Yo)- ¡Me alegro mucho de conocerla, Pattie! -.* No pude escuchar su respuesta, y no es que estuviera muy lejos, es que la música estaba a todo volumen. Me dirigí hacia el final de ese interminable pasillo. Al cabo de unos pocos segundos pude distinguir a un grupo de gente que estaba en semicírculo sentada en unos sofás. Me quedé parada detrás de uno de los que debería ser otro de los muchos bailarines con los que me había cruzado. Me puse de puntillas hasta que conseguí ver por encima de su hombro. Y allí estaba él, plasmado en aquella pantallita. Lo hacía fenomenal, todo el mundo cantaba y gritaba. Estaban enamorados platónicamente de ese chico que estaba en aquel escenario; pero yo estaba enamorada del chico que me hizo sonreír con su sonrisa sin apenas conocerle.




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