domingo, 11 de diciembre de 2011

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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Diecinueve

Todos se abrazaron al encontrarse ya reunidos. A mí también me abrazaron, no sé por qué motivo, pero muchos de los bailarines lo hicieron. Me transmitieron mucha felicidad, eran todos increíbles. Casi todo el mundo me abrazó menos él, y me sentí un poco mal. Mi madre pasó su brazo por mis hombros y nos dirigimos al larguísimo pasillo. *(Justin):- ¡Mïa, espera! -. Me paré, sabía que era él, esa voz era inconfundible. Me giré; venía corriendo. Al acercarse a mí aflojó un poco la velocidad, pero poco, muy poco. Me abrazó y me levantó unos instantes. Al bajarme me abrazó con más intensidad. Mi madre sonreía al vernos felices juntos. (Yo)- Justin, has estado increíble allí arriba -. (Justin):- Gracias, pequeña. Oye, me tengo que duchar, ¿me esperas? -. Miré a mi madre, ella dijo que sí con la cabeza. Le dije “Gracias” simplemente moviendo los labios. Se marchó acompañada de uno de los guardaespaldas. (Justin):- Y no te preocupes, te llevaré a casa en coche -. (Yo)- Gracias, Justin. ¿Dónde quieres que te espere? -. (Justin):- En el sofá que tengo en mi camerino -. Entramos en su camerino y me ofreció asiento. Me senté en aquel sofá, era muy cómodo. (Justin):- No tardaré, lo prometo -.* Y me guiñó el ojo. Entró en otra sala paralela a aquel camerino, supongo que sería el baño. Empecé a recordar cada detalle de aquella especial noche. Estaba agotada, y opté por cerrar los ojos sin dormirme, pero me resultó demasiado tentador y me quedé dormida. Unos dedos me acariciaron el pelo y alguien me besó en la sien. *(Justin):- Despierta pequeña, ya estoy -. Me desperté, y lo primero que vi fueron sus ojos; yo creo que tenía una ligera obsesión por ellos. (Yo)- Lo siento, es que estoy agotada -. (Justin):- Tranquila, te entiendo. ¿Éste despertar no te ha recordado a algo? -. Se mordió el labio inferior. No sé cómo pretendía que me concentrase en pensar a que me recordaba aquel despertar. Pensé un poco y al final caí en la cuenta. (Yo)- Pues se parece a cuándo el príncipe despierta a su… -. (Justin):- Princesa. Exacto -. Él acabó mi frase. Sonreí. Vi en sus ojos una mirada pícara, tenía intenciones de hacer algo. Me cogió como a las princesas, no pensaba que pudiese conmigo; me levantó sin apenas esfuerzos del sofá. (Yo)- Justin, te vas a hacer daño. No hace falta que me lleves, puedo yo sola -. (Justin):- No, no puedes. Estas agotada, y cómo buen príncipe te voy a llevar a tu carroza como se merece una princesa cómo tú -.* Me sentí cómoda a pesar de la incomodidad de no saber que decir al respecto. Preferí a no decir nada más, y tanto silencio me provocó mucho sueño. Apoyé mi cabeza en su pecho y me volví a dormir. No sé cuánto tiempo dormí, pero me desperté en un coche. Miré a un lado y allí estaba él, observándome. Me ruboricé. *(Justin):- Buenos días, otra vez. Ya casi hemos llegado a tu casa -. Me acabé de despertar y me coloqué un poco mejor el pelo. (Yo)- Mi pregunta es, ¿cómo sabes dónde vivo? -. (Justin):- Tengo mis contactos -. Lo dijo riéndose. Me resultó hasta con una ligera intención burlona en esa frase. (Yo)- Ah, bueno, es verdad. Me olvidaba que eras Justin Bieber -. (Justin):- Bueno, sólo para algunos… ¿Tú quién me consideras? -. (Yo)- Pues un chico normal, la verdad. A mí tu fama me da igual, yo simplemente me he enamorado de tu sonrisa, de tus ojos y de tu gran corazón de pequeño canadiense, nada más -. (Justin):- Gracias. Eres tan dulce -. (Yo):- Aunque gracias a Justin Bieber, he podido conocer a Justin, mi príncipe… púrpura -. Se me escaparon unas carcajadas. Se quedó con cara de “¿me he perdido algo?”. (Yo)- Nada, cosas mías. No te ofendas -. El coche se paró, habíamos llegado. Él salió flechado del coche. Yo abrí mi puerta tranquilamente y me lo encontré allí esperándome a que saliera. Me cogió la mano y me ayudó a levantarme del coche. (Justin):- Hemos llegado -.


Gracias. Comentad, ¿no? :)

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