domingo, 11 de diciembre de 2011

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Novela "Alguien a quien amar" - Capítulo: Veinte

Me quedé sin palabras. ¿Cómo se lo decía ahora? *(Yo)- Esto, Justin… No es aquí, exactamente -. Se quedó asombrado. Me miró y miró al edificio. (Justin):- Bueno, vamos al coche otra vez -. (Yo)- No, no -. Me miró extrañado. (Justin):- ¿Por qué? -. (Yo)- Es que no hace falta. Estamos en cinco minutos -. En realidad eran diez, pero yo no quería ir otra vez en coche; seguro que me dormiría si volvía al coche y no quería parecer una cría muerta de sueño. Al menos, andando, no me dormiría. (Justin):- Bueno, vale. Vamos -. Sonrío. Le dijo al chófer que se fuera, que íbamos andando. (Yo)- ¿Y cómo vas a volver? -. (Justin):- No te preocupes, lo llamaré y me vendrá a buscar -. (Yo)- No quiero causarte molestias -. (Justin):- Para nada. Tranquila -.* Volvió a sonreír. No sé cómo podía sonreír hasta en los momentos más incómodos. Pero me encantaba que lo hiciera, me transmitía seguridad. Empezamos a caminar, uno al lado del otro, rozándonos, pero nada más. Se notaba que los dos éramos muy tímidos. Alguna vez nos mirábamos, pero nada más. No había nadie por la calle, sólo nosotros dos. Miré el reloj, las once de la noche. Tenía frío, la verdad. Intentaba contenerme pero ya no pude más, un escalofrío me delató. Sin decir nada, Justin se paró, se quitó la sudadera que llevaba y me la puso por encima. Era un chico de oportunidades, y esa era su oportunidad para acercarse. *(Justin):- ¿Mejor? -. (Yo)- Sí -. Dije con un hilo de voz. Me pasó su brazo por los hombros y me acercó a él. (Justin):- ¿Y ahora? -. Se me escapó una sonrisa. (Yo)- Mucho mejor -.* Al menos me salieron las palabras, me sorprendí de mí misma -. En unos minutos llegamos a mi portal. *(Yo)- Gracias por acompañarme -. (Justin):- Es lo menos que puedo hacer. Ah, me olvidaba. Ten -. Sacó de su bolsillo trasero el DVD del concierto que me prometieron. (Yo)- Muchas gracias -. Me “intenté” quitar la sudadera, pero se quedó en eso, en un intento. (Justin):- No, no, no. Te la regalo -. Me sonrió. Al segundo siguiente le cambió la cara totalmente. Me asusté. (Justin):- Lo siento. Siento lo de antes, en el concierto. No tendría que haberlo hecho -. (Yo)- Te refieres al… ¿beso? -. Dijo que sí con la cabeza y desvió la mirada. Me invadió un sentimiento de ternura. Le abracé con todas mis fuerzas. (Yo)- No sé por qué te preocupa. Me prometiste que sería especial, y lo hiciste -. (Justin):- Pero en realidad no lo quería hacer así. Me precipité un poco, creo -. Puse cara de circunstancia. (Yo)- Pues yo creo que no, al menos en mi opinión. Fue increíble -. Pero me picó la curiosidad, y antes de que pudiera decir algo más, se lo pregunté. (Yo)- ¿Y cómo lo hubieses hecho, entonces? -.* No me respondió, simplemente actuó. Me cogió por la cintura y empezó a cantar. Le rodeé el cuello con mis brazos, y empezó a bailar. Él, al verme perdida, me cogió y me levantó un poco. Me posó encima de sus pies, y me sentí un poco más cómoda. Me recordó a la película de Crepúsculo. Era muy romántico. Los dos bailando, bueno, yo encima de sus pies; meciéndonos al ritmo de la canción “Favourite Girl”, sabía que me encantaba, y por eso me la cantaba. Pronunció sus últimas palabras sin cantarlas, diciéndomelas al oído. Nos quedamos mirándonos a los ojos, a unos milímetros el uno del otro.


Gracias. Comentad, ¿no? :)

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