miércoles, 28 de diciembre de 2011

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Dos


—Gracias por haber viajado con vuelos Jason— dijo sonriente.
—A pesar del miedo que he pasado, ha sido un placer— conseguí decir mientras se me escapó una carcajada.
—No ha sido nada, Emma. Me alegra haberte visto de nuevo y el saber que sigues igual.
—Lo mismo digo- dije sonriendo —bueno, no te entretengo más, que ya se está oscureciendo mucho.— Me acerqué a él y le abracé. Podía notar el latido de su corazón con la palma de mi mano en su espalda. Su corazón iba muy rápido y eso me dejó pensativa, pero tampoco le di importancia, sería el efecto de la adrenalina. Me separé de él y le miré a los ojos —Espero volver a verte pronto, Jay— conseguí decir. Él sonrió y me besó en la frente, ya que sus labios quedaban a la misma altura que ésta.
—Seguro que sí, pequeña— susurró mientras me soltaba. Subí los cuatro escalones que daban a la puerta azul marino de mi casa, me giré una última vez y me despedí moviendo una mano. Jason hizo lo mismo ya subido en su moto, se colocó su casco y arrancó. Se alejó de allí muy rápido, a la velocidad del viento. A los pocos segundos ya ni se le veía al final de la calle. Metí la llave en la cerradura, le di dos vueltas hacia la derecha y entré en casa con una sonrisa de oreja a oreja.

Al entrar dejé las llaves en el recibidor y la chaqueta y la bufanda en el perchero. Saludé a mi madre desde la puerta y cuando llegué a la cocina le besé en la mejilla. Me senté en la encimera y cogí uno de los trozos de pan que ella estaba cortando. Hizo el amago de quitármelo, pero yo fui más rápida que ella. Me miró, sonrió y suspiró.
—¿Qué haces mamá?— pregunté aun con el pan en la boca.
—¿Cuántas veces te he dicho que no hables con la boca llena?— al decirme eso le hice una mueca, pero siguió cortando el pan —Nunca cambiarás cielo— y se rió.
—No has contestado a mi pregunta— insistí.
—¿Qué pre...? Ah, vale. Pues estoy haciendo la cena— la miré sorprendida —hoy viene tu padre a cenar- y sonrió.
—¡Qué bien! Hacía mucho que no venía a cenar.
—Pues si te parece, me podrías ayudar a preparar el postre.
—Vale— entonces me acordé de Jason —¿Sabes qué? Me he encontrado con Jason y me ha traído en su moto.
—Jason… El que iba contigo al colegio, ¿verdad?— asentí con la cabeza.
—Y dice que quiere sacarse una carrera. En biología— proseguí.
—Qué raro- dijo y se le escapó una carcajada –pero en ese entonces, es un buen partido- y me miró.
—No digas bobadas, es un amigo. Punto.
—Venga ya, Emma. Siempre te miraba de una manera muy… muy especial, diría yo.
—¡Mamá…!— dije cerrando los ojos.
—Vale, vale. Yo solo digo eso. —Y se empezó a reír.
—¿Qué hago de postre?— le corté.
—Haz una macedonia con las frutas que tienes en el bol rojo.
Sin decir nada empecé a pelar las frutas. No quise pensar más en lo de Jason, todas las madres son iguales: hacen una montaña de un grano de arena. Cuando acabé de prepararlo todo me fui a mi cuarto. Pero antes de subir las escaleras me acordé de lo de Sophie.





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3 comentarios :

  1. Me cautivas cada vez que escribes algo darling! SIGUIENTE :3

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  2. tu novela es jhfsadkjajf...
    no la puedo describir por que es perfecta!!
    siguiente capi ya!!!

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  3. Ai que te has hecho daños cerebrales en la cabeza... JAAJAJAAJAJJAJAJA, siguiente milof.

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