miércoles, 18 de enero de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Seis

—Voy a lavarme los dientes, no tardo— le dije a papá mientras subía silenciosamente las escaleras para no despertar a la “señora de la casa”. Fui a mi baño y me cepillé los dientes. Me enjuagué cuatro veces y cuando acabé, me pasé la lengua por los dientes. Ya estaba preparada. Volví a bajar las escaleras con cuidado y cogí mis llaves. Salí a la calle y cerré la puerta con la llave. Me puse el llavero en el bolsillo y cuando levanté la vista vi que mi padre ya estaba calentando. Hice unos pocos estiramientos y empezamos a correr uno al lado del otro. Cuando paramos en un semáforo, mientras los dos saltábamos un poco para no quedarnos fríos, mi padre me preguntó por la brecha de la frente. Ya ni me acordaba de que tenía la sutura de papel. Le contesté que no me dolía mientras acariciaba esa zona para comprobar que no se me habían despegado los puntos. Seguimos la carrera matinal de los sábados hasta el parque, dónde mi padre me ayudaba con los mortales que tenía que practicar, porque estaba en el equipo de animadoras. Hoy me tocaba ensayar la tercera parte del baile que estábamos preparando que iniciaba la fiesta anual que celebrábamos en el instituto y, aunque quedaban meses para eso, ya habíamos empezado a ensayar ya que había muchas chicas nuevas en el equipo y les costaba aun hacer las piruetas. Mi padre me ayudó a hacer los mortales para que no me hiciese daño, no fuera a ser que, con toda la mala suerte que me caracteriza, me lesionara por cualquier tontería. Estuvimos unos treinta minutos en el parque, entonces ya eran las siete y media y empezamos el camino de vuelta. Esta vez íbamos un poco más rápido. Llegamos a casa a las ocho menos diez, y cada uno se fue a su baño para darse una ducha rápida. Me entretuve un poco secándome el pelo y peinándome con una trenza de raíz que me recogía el largo flequillo. Se me había ondulado el pelo por la humedad, pero me daba igual, no iba a hacer nada importante hoy. Al salir del cuarto me topé con mi madre, que iba con su ropa de sábado y con la bata de estar por casa. —Buenos días— me saludó —¿Qué tal ha ido el footing?— añadió. —Bien. También he ensayado el baile de las animadoras y las piruetas con papá— respondí sonriente. Bajamos una detrás de otra, las escaleras y miramos a mi padre a la vez, que ya se había duchado y estaba leyendo el periódico que dejaban en la puerta las mañanas. Mi madre se acercó a él y le besó, después de eso fue a prepararse el desayuno. De repente sonó el teléfono y fui disparada a coger el que estaba encima de la encimera. 
—¿Sí?— pregunté.
—Hola Emma.— Saludó una voz femenina. Era Sophie —Te llamaba para darte las gracias por lo de ayer.
—¿Y no te ha preguntado que por qué has llegado tan pronto a casa?—dije después de mirar el reloj de la cocina que marcaba las ocho y cuarto.
—No. Ya sabe que haces footing los sábados y que yo no quería ir. Bueno se lo dije porque tu insistías en que fuese contigo a correr...
—Ah, ya— le corté —bueno, ya me contarás el lunes qué tal fue todo.
—De acuerdo— dijo riéndose —hasta el lunes.
—Adiós— y colgué.
No quise alargar más la conversación, por si las moscas. Dejé el teléfono otra vez en la encimera y me senté en el sofá. Cogí el mando de la tele y la encendí. Empecé a ver las noticias matinales, lo más interesante que daban a esa hora. 



Gracias por leer. Suscribiros y comentad aquí debajo. Un beso.

2 comentarios :

  1. HJDGFUKSDYGFUYFJUUF, siguiente. ¿Valeeeeeeeee? Jejejejeje. Siguiente:)

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    1. Gracias cielo :) You are the best, baby :3

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