miércoles, 4 de abril de 2012

1

Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Diecisiete


Entreabrí un ojo y lo volví a cerrar. Me froté ambos con el puño del pijama que aún llevaba puesto. Todo estaba oscuro, no se oía nada. Me levanté para mirar por la ventana. La luz de la luna iluminaba parte de la habitación. Comprobé que Jason seguía durmiendo. Tenía la pierna izquierda escayolada hasta la rodilla, incluyendo el pie. Sus brazos estaban llenos de rasguños, contusiones y alguna que otra quemadura, supongo que a causa de que su cuerpo había derrapado unos cuantos metros en el asfalto. No quería ni imaginármelo. Fui hacia el baño contiguo a la habitación, necesitaba vaciar los líquidos innecesarios. Mientras estaba sentada me paré a mirar mis pies y me fijé en que aún llevaba puestas las zapatillas de zarpa de oso. Solté una risa ahogada por no llorar. Me tapé la boca al instante. Aun sentada entreabrí la puerta para ver si Jason se había despertado, pero no, seguía durmiendo. Volví a cerrarla con cuidado. Antes de tirar de la cadena me senté encima de la tapa para que no resonase tanto. Me levanté y me apoyé en la pica mirándome al espejo. Me pasé la lengua por los labios y me me recogí en una coleta alta el cabello. Salí del baño cabizbaja y dándole la espalda a la camilla. Cerré la puerta con cuidado, sin hacer nada de ruido. Cuando me giré me asusté; no me esperaba que Jason estuviera apoyado sobre sus codos mirándome fijamente. Menos mal que sólo fue un sobresalto y ni siquiera grité. Dejó caer todo su peso en su brazo izquierdo y con el derecho empezó a dar ligeros golpecitos en el colchón mientras se apartaba un poco. Me dirigí arrastrando los pies, hacia él. Me coloqué justo delante. —Anda mira, tienes una mancha— dijo asombrado señalando mi pijama por la parte del cuello. —¿Dónde?— dije extrañada buscando como podía en la camiseta. Él subió su dedo hacia arriba en un movimiento rápido hasta que golpeó mi nariz desde abajo. Cerré los ojos y suspiré. —Qué burra— dije en un susurro. Cuando volví a mirarle tenía una sonrisa de oreja a oreja que intentaba ocultar unas leves carcajadas. —Ja, ja, ja— dije sin ánimos e irónicamente. —Va no te enfades— suplicó acercándose a mis labios como podía ya que estaba medio tumbado. Acabé recorriendo el tramo que faltaba para que nuestros labios se rozaran y, en cuánto lo hicieron, los apreté con los míos y le hice una pedorreta, a la cuál se apartó riéndose. —Qué cosquillas. Eres verdaderamente vengativa— dijo interesante, alzando una ceja. 
—¿Yo? ¡Qué dices!— dije disimulando demasiado mal e incluyendo un movimiento con la mano.
—Ven— cambió de tema.
—Ya estoy aquí— dije cómo si no hubiese entendido el sentido de la frase. Puso los ojos en blanco y resopló. —Ya voy, ya voy— dije sonriendo y haciendo un gesto con la mano para que se apartase un poco más. Me estiré de espaldas a él y cerré los ojos. Podía sentir su olor en la almohada y su respiración en mi nuca, la cuál cosa hacía que el bello se me erizase y los escalofríos relampaguearan por toda mi columna. Me besó la parte de espalda que el pijama no llegaba a cubrir. Sonreí levemente. Di la vuelta como pude y me tumbé hacia arriba. Él, sin cambiar de posición, se acercó a mí alargando su cuello. Besó mi frente y fue acariciando con su nariz todo el puente de la mía hasta que nuestras frentes quedaron a la misma altura y entonces, cerró los ojos y me beso dolorosamente. Fue un beso un tanto agridulce.

1 comentario :

  1. AIIIIIIIII, AIIIIIII, AIIIIIIII, PERO QUÉ MONO ES, JODERRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR jkdhfgjsdygfmjysdg me encanta, me encanta. Siguiente*-*

    ResponderEliminar

¡Comenta!