miércoles, 18 de abril de 2012

0

Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Diecinueve


Me senté en los pies de la camilla para desayunar. Empezamos a desayunar, tranquilos. Cuando acabé de comer la pasta, cogí mi café, en un doble vaso de plástico, y le di un sorbo. No era el mejor café que había probado pero todos cumplían la misma función: despejar. Lo cogí con las dos manos y lo sostuve a la altura de mi pecho. Cuando levanté la mirada hacia Jason, él, sonriéndome, se pasó su dedo por la comisura del labio superior y a los dos segundos lo entendí. Me pasé la lengua por la comisura de mi labio superior, imitándole, y pude saborear la espuma del café impregnada en ella. Estaba un poco avergonzada de la situación. Cuando Jason acabó su desayuno llamé a mi padre para que me viniese a recoger, entonces serían las diez y a las once y media debía estar en el instituto. Me entretuve en el baño arreglándome un poco el pelo hasta que mi padre hizo una última llamada para que bajase. Me despedí de Jason, le dije que para cualquier cosa me llamase. Le di un beso en la frente y bajé pitando a la calle, arrastrando mis zapatillas.

La verdad es que el instituto me relajó e hizo que me olvidara un poco del barullo mental que tenía. No tuve problemas por la justificación de mi retraso ya que mi madre había llamado cuando empezaron las clases, explicando mi situación y todos lo comprendieron.
La tarde se me hizo larga con ese duro entrenamiento. Tenía las tardes cubiertas hasta las ocho y media que llegaba de entrenar, todos los lunes, martes y jueves. Me gustaba lo que hacía, pero no era mi vocación ni mucho menos. Parecía que estaba destinada a ser traductora ya que mi padre era, por parte de madre, francés, y por tanto yo sabía francés. Mi madre era estadounidense, pero mi abuela, es decir, su madre, era española y por tanto yo sabía español. De momento sabía hablar tres idiomas, pero siempre había tenido el afán de saber muchos más. Nada más llegar del entreno quise tumbarme en el sofá, a ver cualquier cosa. Mi padre llegó sobre las nueve pasadas, le habían cambiado el turno y ahora llegaba más pronto a casa. Cenamos todos juntos, nos contamos todo lo que habíamos hecho durante ese día. Recogí toda la mesa y fregué todos los platos, sola, pero quise que fuese así, estaba entusiasmada por hacer buenas acciones. Viendo el panorama, la situación de Jason, no me podía permitir estar enfadada o cabreada con nadie, porque la vida avanza cada segundo que pasa, y no podía permitirme el lujo de decepcionarles o defraudarles ni a ellos ni a nadie. Creo que a partir de ese día mi vida cambió, no sé cómo, el por qué quizás, pero no sabía si sería bueno o malo, si seguiría el mismo camino que me había propuesto o si viviría la vida sin que nada más me importase. Lo cierto es que era lo bastante inteligente como para vivir la vida cómodamente y libremente, no había nada que me lo impidiese. Creo que al final de razonar y de preguntarme todo eso, me dormí en el regazo de mi madre mientras ella acariciaba mi pelo, como cuando lo hacía en mi infancia. Esa sensación era una de las más bellas para mí, de las más sinceras. Creo que no pude contener una sonrisa de satisfacción mientras dormía. Era feliz, debía serlo. Todo el mundo tiene derecho a serlo, y si lo creen y sueñan serlo, pueden conseguirlo. Sólo hay que encontrar el verdadero camino a la verdadera felicidad.


Gracias por leer, enserio. Espero que os esté gustando, no olvidéis comentar aquí abajo, ya sabéis. Le dais a aquí debajo a "0 (o el número que sea) comentarios" y comentáis. Os quiero.

No hay comentarios :

¿Y tú qué opinas?

¡Comenta!