miércoles, 30 de mayo de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Veinticinco

Después de cruzarme un par de veces con Gael por los pasillos y que ni me mirase... eso fue la gota que colmó el vaso. Estaba muy arrepentida de haberle dado ese portazo en las narices, literalmente. Cuando llegué al comedor del colegio me decidí finalmente. Bueno, Sophie me ayudó con unos pequeños empujoncitos y ánimos para que me acercase a él y aclarase las cosas. Respiré hondo y caminé con paso firme con mi bandeja entre las manos, decidida a sentarme a su lado y hablar durante la hora de comer. Cuando llegué a su mesa, la cuál estaba llena de "hombretones", nadie hizo ademán de hacerme un hueco. Ni si quiera me miró; se levantó y se fue por dónde yo había venido, incluso me golpeó el brazo izquierdo con su brazo derecho haciéndome tambalear. Sabía que podía pasar eso pero no estaba preparada para hacerle frente. Lo peor de todo es que no sabía porque me importaba tanto ya que no era capaz de sentir lo que sentía con Jason cuando estaba cerca de Gael, pero sentía la necesidad de reconciliarme con él, no me gustaba estar enfadada con nadie.
En ese momento supe que ya no quería saber nada de mí y que seguro que ya no me daría ninguna oportunidad más para acercarme a él.

No sé cómo logré acordarme de todas las fórmulas durante el examen de matemáticas, ni yo misma me creía que me hubiese ido tan bien. Y después de esa última clase, Sophie quiso acompañarme hasta la parada de bus y esperarse conmigo hasta que éste llegase. Estuvimos hablando del tema quitándole importancia. Seguro que si lo hubiésemos hablado con ese tono la anterior tarde me hubiese hasta molestado; Sophie me ayudó a ver las cosas desde el "mejor" punto de vista en ese momento, o con el que mejor se adaptaba a mi estado de ánimo, el cuál estaba por los suelos, la verdad. Esa escena en el comedor hirió mis sentimientos y el poco orgullo que tenía.

Al llegar a casa me relajé leyendo poesía, ya que no tenía entreno y tenía toda la tarde libre. A los veinte minutos mi madre me llamó desde la cocina y, casi dejándose la voz en ello, me suplicó que fuese a comprar cebollas. No pude negarme y, la verdad, viniendo de mi madre era imposible que me negara. Doblé la esquina superior de la página derecha que estaba leyendo y cerré todas las luces antes de salir de la habitación y casi tropezando con mis propios pies, bajar pitando las escaleras a por la bufanda, el abrigo y las llaves. Salí de casa con la indumentaria puesta y me dirigí a la típica tienda de barrio que tiene de todo y siempre cierra más tarde de lo normal, aunque sólo fuese para sacar de algún apuro a algún vecino.

Cuando fui a pagar, saqué las pocas monedas del bolsillo del abrigo y sin esperar que me diese el cambio, ya que era muy poca cosa, salí con el saquito de cebollas en la mano. Al volver por el mismo camino por el que había ido, casi pisando las mismas racholas que antes, pude escuchar antes de doblar la última esquina antes de llegar a mi calle, el susurro de las teclas de un piano. Y me conmovió. A pesar de que no sabía tocar y aunque eso seguía siendo mi sueño "no cumplido", el piano siempre me había encantado.


Gracias por leer; comentad aquí abajo. Os quiero.

miércoles, 23 de mayo de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Veinticuatro

—¿Nos vemos el viernes, entonces?— me recordó Jason antes de colgar. 
—Por supuesto, A las seis en punto estoy allí— dije soltando una leve carcajada.
—De acuerdo. Acuérdate de apuntarte la dirección en la palma de la mano— dijo partiéndose de risa, casi sin poder acabar la frase.
—Ja, ja, ja— dije con ironía — yo también te quiero.
—Adiós preciosa— se despidió antes de colgar, ya parando un poco la risa.

Después de haberme duchado y cenado, me puse a estudiar un poco. Casi cada día tenía un examen, así que no era plan de ir sin estudiar ya que aparte de ser complicados y con las preguntas más que pensadas, era lo único que podía hacer hasta el momento para labrarme un futuro. Lo único que realmente odiaba eran las matemáticas; Antony, el profesor, era muy simpático siempre pero, puedo jurar por lo que más quiero a que estaba compinchado con el mismo diablo a la hora de hacer los exámenes. Y sí, al día siguiente tenía un examen editado e imprimido desde el mismo infierno, lleno de números y símbolos que se unían de tal forma que ni sabiéndose la teoría de carrerilla...
En eso que estaba intentando memorizar fórmulas cuando, de la nada, apareció casi fotograma a fotograma la escena que había montado esa misma tarde en los pasillos. Debería pedirle perdón, aunque creo que no tendría ni derecho a permitirme ese lujo. Me sabía muy mal lo que le había dicho a Gael. Hablaría con él después de clases o cuando me lo cruzase. Me dirigí al baño y frente al espejo, ensayé lo que podía decirle eso sí, si no se me caía la cara de vergüenza antes.
Me pasé casi tres cuartos de hora ensayando hasta que al final pude esquematizar mentalmente todas las ideas que debían incluir mis disculpas. Cuando terminé de almacenar los datos en un rincón de mi aveces muy hueca cabeza, volví a centrarme en las dichosas fórmulas de matemáticas. Y así estuve hasta casi medianoche, cuando mi madre me avisó de que ya era tarde para seguir estudiando y que si no mañana no habría quien me levantaría. Me dio un beso en la mejilla antes de salir del cuarto. Cuando me arropé y me posicioné cómodamente en mi cama, pude oír en medio del silencio de la casa, los ronquidos de mi padre. Puse los ojos en blanco mientras me decía a mí misma que nunca cambiaría. Cuando estuve a punto de cerrar los ojos para quedarme roque, me acordé que no me había lavado los dientes; así que por mucho que no quise, me levanté para cepillármelos. Después del miedo que pasé cuando me empastaron mi primera y única muela picada, no quería que eso volviese a ocurrirme más. 

Antes de salir del baño, volví a ensayar frente al espejo el discursito que me había montado para pedirle disculpas a Gael. Espero que funcionase. Aunque no sé porque me empeñaba tanto en desear que aceptase mis disculpas... ¿tanto me importaba?


Gracias :) Comentad aquí abajo y si tenéis dudas, lo mismo. Os quiero.

miércoles, 16 de mayo de 2012

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Bueno, que sepáis que ya he acabado el diario para castellano. Espero que os haya gustado como es mi día a día de una manera muy... ¿especial?

Gracias por todo.
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Trabajo de Castellano (Diario Personal)


Hoy, cuando iba a salir de clase, creía que era martes, supongo que lo habré pensado inconscientemente en un intento de alejar la realidad de que mañana es miércoles. Mañana expongo. Estoy lo suficientemente nerviosa en este mismo momento para olvidarme de todo. Pero no, lo más increíble es que me sé, palabra a palabra, la exposición. Entera. No sé ni qué posición voy a tomar, ni que gestos voy a hacer... no sé ni si me acordaré de respirar con tanta cosas entremezcladas en mi cabeza. Creo que me llevaré el trébol de cinco hojas que tengo; sí de cinco, no había ninguno de cuatro pero espero que funcione. Y sí, puedo parecer supersticiosa, pero sólo en las cosas buenas, de las malas no me creo nada. Espero que una sonrisa pueda desviar la mirada que tendrán hacia mis temblorosas manos. Bueno, más vale no pensar mucho en eso, no quiero pensar en eso. Pero es inevitable. A ver, lo intentaré, empecemos de nuevo.

"Acabo de venir del cine, la película me ha gustado, pero las palomitas estaban... sosas. Se suponía que eran dulces, y de colores. Lo peor de todo es que siempre que voy a ese mismo cine, me las compro".

Creo que esto ha sido una misión no superada. Sigo pensando en la exposición. Que pase rápido, por favor.



Carla, 16 de  mayo de 2012
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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Veintitrés


Más me valía no llegar tarde al entrenamiento de hoy, estaba ya cansada de hacer flexiones y abdominales extra hasta marearme del cansancio. Eran las cinco y cuarto y a las cinco y media debía estar preparada en el gimnasio. Sophie y yo nos quedamos hablando demasiado rato y ahora me arrepentía de no haberme hecho caso a mí misma de que no podía quedarme a charlar. Me encontraba corriendo como una posesa por los pasillos del instituto en un intento de no llegar tarde, otra vez. En eso que doblé la esquina muy pegada a la pared y al no poder ver lo que venía por ese pasillo, tropecé con alguien. Caí al suelo de morros, por segunda vez en menos de un mes. Era patético. Cuando fui a levantarme alcé la mirada y vi que mi mochila estaba flotando en el aire, bueno, más bien alguien la tenía cogida. Alcé un poco más la vista y, como no, era Gael. Estaba más que avergonzada. —Lo siento...— dije bajito, mirando a mi alrededor, intentando disimular mi nerviosismo. —No pasa nada, Emma. ¿Tú estás bien?— me preguntó, preocupado.
—Sí, sí, No te preocupes— dije esbozando una sonrisa forzada. Vi que llevaba un reloj en la muñeca izquierda e inconscientemente se la cogí para poder mirar la hora. Las cinco y diecisiete. Mi cara era puro drama. —Llego tarde. Lo siento— dije rápido arrancándole mi mochila de su otra mano. Iba a arrancar a correr cuando noté que me cogía de la muñeca mientras susurró un leve “espera” que me sonó demasiado a súplica. Los nervios me delataron y mi boca también. —Déjalo Gael, No me gustas, ¿queda claro? Aparte, tengo novio y no quiero meterme en problemas por tu culpa— le solté a voz de pronto. Esto lo dije mirando hacia el frente, cuando me giré estaba paralizado, el labio inferior le temblaba. —Yo solo... solo quería darte esto— dijo acercándome la calculadora a mi mano libre. Lo único que pude hacer fue tragar saliva, creo que en un intento de tragar mis propias palabras. Pude ver en sus ojos el arrepentimiento. Creo que se le cayó el mundo encima. Quise pronunciar unas disculpas, pero no pude. Estaba completamente muda, pero no coja. Me acordé del entreno y arranqué a correr, dejándolo ahí plantado. Con  cada paso que daba el error era cada vez más grande y cada vez más pesado. Pero debía llegar pronto e impasible a esto al entrenamiento.

En el bus me sentía sola; más bien me sentía sola en general. En ese momento podía percibir el odio que ahora debería tenerme Gael. Me ponía en su piel y podía llegar a sentir la impotencia que habría sentido al no poder responder. Fue un golpe bajo, muy bajo, y me sentía fatal. Decidí llamar a Jason, tenía ganas de escuchar su voz. Dentro de todo me sentía con ánimos de hablar con él y hablar de cualquier cosa. Quería que me evadiese de todo. Era mi último recurso que tenía en ese mismo momento. No lo dudé y marqué su número en el teclado de mi móvil. Acerqué el auricular a mi oreja derecha. Un pitido. Ahora dos. —¿Emma? Pude escuchar, finalmente. —La misma— dije yo, bromando. Apoyé mi cabeza en el cristal mientras contemplaba la ciudad en una tarde demasiado oscura un día de pleno invierno y escuchaba que Jay me decía que ya le habían dado unas muletas.



Gracias a todos y todas. Os quiero :) Comentad aquí debajo o preguntadme lo que queráis también en los comentarios, si tenéis dudas de algo, claro.

martes, 15 de mayo de 2012

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Trabajo de Castellano (Diario Personal)

He llegado reventada a casa y, como cada día, he tenido que ir a pasear a la perra. Me duelen las piernas y los pies y encima este calor me deja más chafada aún. Tengo muchas ganas de ir a patinar y esta semana tampoco podré ir porque entre una cosa y otra... Y encima que tampoco tengo sitios llanos cerca de mi casa. Y la verdad es que siempre me ha gustado patinar, el simple hecho de poder calzarme unos ya me hace feliz. Antes hacía patinaje artístico pero me cansé, y ahora me ha vuelto la "vena patinadora". Tampoco es que sepa hacer un montón de cosas con ellos, pero estoy intentando aprender poco a poco yo sola. Y mirando atrás, me doy cuenta de que el deporte, la verdad, es que me apasiona, y no es que sea una chica nerviosa. Desde natación, pasando por equitación y gimnasio, hasta patinaje. Este verano me he propuesto ir a correr, será algo nuevo y diferente. Espero que me guste, porque es lo que más voy a poder hacer durante el verano.


Carla, 15 de mayo de 2012

lunes, 14 de mayo de 2012

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Trabajo de Castellano (Diario Personal)

No me gustan los lunes. A quien le gusten, es porque es rico, si no no le veo lógica. Lo que llevo peor es despertarme por la mañana, porque cuando ya estoy despierta ya no me importa ir a dónde sea. Pero menos mal que se hacen bastante llevaderos, al menos a mí. Al acabar las clases he ido a casa de mi tía a que me diese una camiseta que me había comprado como regalo: lleva el estampado de la bandera americana, pero es más distinta a todas las que se ven ahora; lleva estampadas las estrellas por delante y, por la espalda, las bandas rojas y blancas. Me gusta. También he aprovechado para ayudar a mi tío con su móvil nuevo. Le he ayudado con la configuración y todo eso, y como no, me lo han vuelto a repetir: "¿Si que manejas bien todo esto, no?" La verdad es que aprendí informática por mí sola, vale que en el cole te dan unas nociones básicas, pero cuando empecé a tener Internet, me puse a toquitear esto, ahora a descargar lo otro... Y así hasta que he conseguido saber bastante. Ya me lo dijo mi otra tía, ya que ayudé a mi prima a configurarle también su iPod. Me dijo que me podría dedicar a esto en un futuro pero qué va. Es un hobbie, nada más, lo mío son los idiomas: hablados o escrito, me gustan mucho las dos cosas.


Carla, 14 de mayo del 2012

domingo, 13 de mayo de 2012

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Trabajo de Castellano (Diario Personal)

El fin de semana se pasa volando. Ya estamos a domingo. Al final ayer no pude ver ninguna película porque me quedé hasta tarde haciendo recolecta de fotos para el mural de mi exposición de catalán; la verdad es que me encanta como ha quedado el mural. Sólo me queda estudiarme lo que es la exposición en sí y espero no ponerme muy nerviosa cuando salga delante de todos... Soy muy vergonzosa en ese aspecto, es decir, que delante de mis amigos sí que soy la típica que se atreve a hacer el burro por ahí y siempre está haciendo bromas, pero cuando son cosas más serias me pongo un poco nerviosa, y solo por el simple hecho de querer hacerlo perfecto. Soy así, muy perfeccionista, por ejemplo: una foto del mural me ha quedado un poco mal cortada y torcida y ya le estoy dando vueltas a la cabeza pensando si se va a notar o yo que se qué. Creo que el ser así, para mí, es una virtud y un defecto, porque el ser tan cuadriculada tiene tantas cosas buenas cómo malas, pero no puedo evitarlo. Bueno, creo que voy a parar la música y voy a empezar a calentar la voz para ensayar. Espero que todo salga como espero.

                                                                                                                         
 Carla, 13 de mayo de 2012

sábado, 12 de mayo de 2012

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Service Unavailable - Error 503

¡Hola todos! No es nada grave, pero os aviso porque a mí me está pasando a menudo. Ahora, no sé porqué, al intentar abrir mi blog me sale el mensaje del título. Si a vosotros os pasa, no os alarméis, solo tenéis que recargar la página hasta que se os abra el blog. Gracias.

P.D: He mirado en Internet y dicen que es problema de Blogger.
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Trabajo de Castellano (Diario Personal)

No me gusta nada como se está oscureciendo el cielo con ese gris tan feo... Supongo que lloverá. Con el buen sábado que estaba haciendo. Después de ir a visitar a mi abuela que está sola desde no hace mucho, la verdad, pues me da pena luego irme de allí. Vamos sábado sí, sábado no, ya que nos vamos turnando con mis tíos y primos. Aparte de ir a comer allí, también hacemos la compra para mi abuela y para nosotros y bueno, hoy también he aprovechado para hacer algunas compras en el centro comercial. Luego al llegar a casa, lo que más odio es tener que colocar las cosas de la compra. La verdad es que los sábado que libramos de casa de mi abuela o vamos a comer fuera, o me acompaña mi padre a patinar o sacamos a la perra a que pasee. Cosas bastante normales. Pero bueno, con este calor seguro que me escapo algún que otro sábado que tenga libre para irme a la playa con los amigos. Y bueno, lo que es muy habitual en mi familia las tardes o noches de los sábados es ir a ver una película de estreno al cine o ver alguna en casa. Me encanta el cine, pero no vemos muchas películas españolas; todo hay que decirlo. Por cierto, creo que voy a ir a mirar que película dan en la tele esta noche...


Carla, 12 de mayo de 2012

viernes, 11 de mayo de 2012

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Trabajo de Castellano (Diario Personal)

Por fin llega el fin de semana. Después de llegar a casa al acabar las clases, las horas me pasan volando los viernes, aunque bueno, escuchar música me ayuda a destensar cuerpo y mente de tanto trabajo y exámenes. Por cierto, hace un calor bochornoso... Menos mal que tengo la ventana abierta y corre aire, porque yo soy de las que se pone de los nervios con la calor. Eso sí, viendo lo poquito que falta para las vacaciones necesito que llegue el calor para poder disfrutar de un buen verano. Tengo ganas de ir al pequeño piso que tenemos en la costa para poder ir a la playa, pasear, patinar... Disfruto bastante los veranos, pero también los sufro: las picaduras de los mosquitos, en mí, no son nada normales. Creo que tengo un poco de alergia a las picadas, o eso es lo que me dijeron en el médico. Y encima tengo la mala suerte de ser masacrada, siempre. Al final voy a dar por cierta la típica frase de "tener la sangre dulce". Y, a decir verdad, cada año que pasa, cuando vas creciendo, ves que el verano cada vez se te hace más corto, al menos a mí. Cuando era pequeña los veranos eran eternos, ahora cada vez que mire en el calendario me cabreará la idea de que cada día es uno menos en la lista de "días perfectos". Ahora lo que me queda hacer en estas pocas semanas que quedan de colegio es disfrutar con mis amigos las clases porque luego, la verdad es que les hecho mucho de menos en verano, cuando no están conmigo, claro.


Carla, 11 de mayo de 2012
                                                                                                                        

jueves, 10 de mayo de 2012

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Trabajo de Castellano (Diario Personal)

Cada vez me cuesta más levantarme por las mañanas. Tengo una canción de estas modernas como despertador y ni con eso consigo despegarme de las sábanas. Mi madre es la que me salva de que a las siete y cinco de la mañana ya esté desayunada. La verdad es que no es que no me guste el colegio, creo que es algo importante y que marca nuestra vida para siempre. Es cómo un tatuaje: tiene el significado que tu le des y te dejará marcado siempre, aunque lo borres con láser, siempre quedará la cicatriz; y a esa cicatriz quizás la odiarás o quizás te llenará de nostalgia cuando la veas. El colegio, si lo miramos con esa perspectiva, es casi idéntico porque o lo recordarás cómo algo bonito o simplemente no lo querrás ni recordar.
Llámame maniática, pero me da mucha rabia algunas cosas que hacen mis compañeros. Lo que más me molesta es que no te respeten cuando les pides que se callen y que solo te vean como ese tópico de "empollona" cuando solo tienes ganas de aprender. Luego, al llegar a casa, se agradece el estar en tu habitación con la ventana entreabierta escuchando piar a los pájaros, las risas de algunos viandantes y algún que otro coche o ambulancia en lugar de esas voces que sólo hablan de fútbol. La verdad es que en este mismo instante me gustaría que me acompañase el precioso sonido de las cuerdas de mi guitarra en lugar del estruendoso sonido de las teclas del teclado al pulsarlas. Definitivamente mi teclado tiene cierta envidia a la musicalidad con la que suenan las teclas de los "otros teclados".


Carla, 10 de mayo de 2012  
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Información

Os explico. A partir de hoy y hasta el miércoles tengo que ir colgando cada día una entrada para un trabajo de castellano. Será cómo mi diario personal, pero en el blog. Lo digo porque no penséis que es otra novela o alguna cosa parecida. Si queréis leerlo, me da igual, y si no, también. Os aviso que puede que sea un poco o bastante inventado así que no os fiéis de mí, ja ja ja. Gracias por todo :)

miércoles, 9 de mayo de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Veintidós


Ya sentada en el autobús, noté que algo vibraba dentro de mi mochila. Supe que era el móvil y logré encontrarlo y descolgar antes de que parase de sonar. —¿Hola?— contesté.
—Cariño— respondió una voz masculina.
—Jay, ¿qué tal estás?— pregunté con dulzura.
—Mucho mejor, la verdad. Antes de que se me olvide, ¿que te parece venirte a ver una película mañana?
—¿Mañana? Tengo entrenamiento. Mejor el viernes, por los exámenes y eso.
—Entendido, ¿sobre las seis?
—A las seis estaré allí.
Estuvimos hablando hasta que llegué al portal de mi casa, donde nos despedimos. Hablamos de todo un poco, pero no quise contarle nada de lo de Gael, seguro que se enfadaría. Tampoco quería que un grano de arena se convirtiese en una montaña por el simple hecho de que Jason supiera los flirteos que se trae conmigo; flirteos que no habían llegado a ningún sitio y no lo harían. Prefería cortar por lo sano con él antes de que pudiese haber algún malentendido. La amistad también era algo muy bonito. 
Entré en casa nada más pensando que en ducharme y relajarme. Saludé a mi madre y me esfumé hacia la bañera. Seguí cada uno de los pasos de lo que se había convertido en un ritual diario para mí: el baño. Para mí era algo casi sagrado. Era donde podía evadirme de todo. Donde pensar en “nada” era lo más fácil del mundo. 

Salí con una toalla enrollada a mi cuerpo en busca de algún pijama que abrigase un poco más, ya que hacía mucho frío por las noches. Encontré uno de un osito en un cajón. Era muy mono, pero no se adecuaba a mi actual edad, aunque tampoco es que me importase demasiado ser infantil, con lo que me lo coloqué sin más miramientos. Me miré al espejo: era un poco corto de mangas aunque el pantalón me seguía quedando largo. Me daba igual hacer el ridículo en mi propia casa así que fui a secarme el pelo intentando no discutir conmigo misma. 

Estaba llena, habíamos pedido una pizza por teléfono. Hacía años que no la pedíamos por encargo y me comí media yo sola. Después de estar un rato tumbada boca arriba en mi cama, cuando la comida ya se había aposentado un poco, decidí ir a asearme para ya irme a dormir. Dicho y hecho. En unos quince minutos ya estaba lista para meterme en el catre. Bajé las escaleras para despedirme de mis padres y las volví a subir, a duras penas. Estuve despierta, no sé cuánto rato, pensando en cómo le dejaría las cosas claras a Gael. No querría ser muy borde porque seguro que no me volvería a dirigir la palabra, y tampoco quería eso. Pero tampoco debía ser muy alegre o muy cómo “no me importa tener novio, aunque te lo digo porque es mi obligación y si no quedaré mal”. Cuando empezó la migraña me di cuenta de que ya era hora de acostarse y olvidarse de esa tema y de todo lo demás durante unas pocas horas.



Os quiero. ¡Bienvenidas, nuevas lectoras! Gracias :) 
Os recuerdo que podéis comentar aquí abajo (de forma anónima si queréis).

miércoles, 2 de mayo de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Veintiuno


—Creo que sí— acabé respondiendo mientras me volvía a peinar y estar un poco decente.
De vuelta a clase estuvimos hablando sobre Gael. Era nuevo y tenía diecisiete años, iba a un curso superior. Era rubio con ojos verdes. Tenía el pelo rizado, más corto por los lados. Era alto. Y guapo. Muy guapo. Pero ni mucho menos me había enamorado de él, pero sí creo que podríamos ser buenos amigos, ¿por qué no?

Al acabar las dos últimas clases fui a dejar los libros en la taquilla y también a recoger mis cosas para irme directamente a entrenar. Me acerqué a mi taquilla y fui girando la ruedecita hasta que pude abrirla. Dejé los libros, cogí la mochila y al cerrar la portezuela me encontré con Gael apoyado en la taquilla de al lado. Le miré alzando una ceja. —¿Por qué me sigues? ¿Tan bien huelo?— dije irónicamente mientras cerraba la taquilla, sin mirarle. —Puede ser, aunque aún no he podido comprobarlo, cómo comprenderás— dijo.
—¿Qué quieres, Gael?— pregunté tajante.
—¿Tienes una calculadora científica?— preguntó poniendo cara de pena. Suspiré mientras volvía a abrir para coger mi calculadora. Se la di mientras volvía a cerrar la puertecita.
—Mañana la quiero de vuelta— dije apuntándole con el dedo. Se acercó y me pasó la mano por la nuca, haciendo que sus labios rozaran mi frente. Sonreí pese a todo.
—De acuerdo. Anda mira, allí...— dijo mirando detrás de mí, con cara de asustado.
—¿Qué pasa?— dije girando la cabeza hacia el mismo sentido. De pronto noté algo frío en mi cuello, su nariz, puede notar su respiración. Entonces se empezó a alejar sin más, hacia dónde él estaba mirando antes. Observé detenidamente cómo se iba y giraba hacia la izquierda. Me quedé sin palabras. Me había puesto nerviosa. Las manos, no era capaz de sentirlas de lo frías que se me pusieron. Miré el reloj del pasillo en un intento de comprobar que el tiempo no se había detenido por un momento. No, no lo había hecho. Llegaba tarde al entreno.

Después del castigo que me puso Olivia, la entrendora, acabé molida. Cuando volví a pasar por el pasillo de las taquillas para salir por la puerta principal, vi que en la mía había un post-it color flúor pegado. Me acerqué y miré a mi alrededor para comprobar que no había nadie que pudiese ser el autor pero en cuánto lo leí me acordé perfectamente de aquella situación. Ponía, en mayúsculas: “Melocotón, ¿verdad?”. Me reí yo sola. Hice una bola pequeñita e hice puntería con la papelera de la salida. No quise pensar más en él, no debía confundirle. La próxima vez que lo viera se lo diría. Le diría que tengo una relación con otra persona. ¿Para qué engañarnos? No le conocía apenas nada, pero no podía hacerle daño de esta manera tan cruel. Crear falsas ilusiones era horroroso. Mi decisión estaba más que decidida. Al cruzar la puerta del instituto me impregné del silencio que había en los jardines. Anduve hasta que estuve fuera del recinto, bajo la luz lúgubre de las farolas e intentando sacar mi MP3 de la mochila antes de llegar a la parada del bus que estaba a pocos metros de la puerta de entrada del instituto.


Comentad. Os quiero :)