miércoles, 9 de mayo de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Veintidós


Ya sentada en el autobús, noté que algo vibraba dentro de mi mochila. Supe que era el móvil y logré encontrarlo y descolgar antes de que parase de sonar. —¿Hola?— contesté.
—Cariño— respondió una voz masculina.
—Jay, ¿qué tal estás?— pregunté con dulzura.
—Mucho mejor, la verdad. Antes de que se me olvide, ¿que te parece venirte a ver una película mañana?
—¿Mañana? Tengo entrenamiento. Mejor el viernes, por los exámenes y eso.
—Entendido, ¿sobre las seis?
—A las seis estaré allí.
Estuvimos hablando hasta que llegué al portal de mi casa, donde nos despedimos. Hablamos de todo un poco, pero no quise contarle nada de lo de Gael, seguro que se enfadaría. Tampoco quería que un grano de arena se convirtiese en una montaña por el simple hecho de que Jason supiera los flirteos que se trae conmigo; flirteos que no habían llegado a ningún sitio y no lo harían. Prefería cortar por lo sano con él antes de que pudiese haber algún malentendido. La amistad también era algo muy bonito. 
Entré en casa nada más pensando que en ducharme y relajarme. Saludé a mi madre y me esfumé hacia la bañera. Seguí cada uno de los pasos de lo que se había convertido en un ritual diario para mí: el baño. Para mí era algo casi sagrado. Era donde podía evadirme de todo. Donde pensar en “nada” era lo más fácil del mundo. 

Salí con una toalla enrollada a mi cuerpo en busca de algún pijama que abrigase un poco más, ya que hacía mucho frío por las noches. Encontré uno de un osito en un cajón. Era muy mono, pero no se adecuaba a mi actual edad, aunque tampoco es que me importase demasiado ser infantil, con lo que me lo coloqué sin más miramientos. Me miré al espejo: era un poco corto de mangas aunque el pantalón me seguía quedando largo. Me daba igual hacer el ridículo en mi propia casa así que fui a secarme el pelo intentando no discutir conmigo misma. 

Estaba llena, habíamos pedido una pizza por teléfono. Hacía años que no la pedíamos por encargo y me comí media yo sola. Después de estar un rato tumbada boca arriba en mi cama, cuando la comida ya se había aposentado un poco, decidí ir a asearme para ya irme a dormir. Dicho y hecho. En unos quince minutos ya estaba lista para meterme en el catre. Bajé las escaleras para despedirme de mis padres y las volví a subir, a duras penas. Estuve despierta, no sé cuánto rato, pensando en cómo le dejaría las cosas claras a Gael. No querría ser muy borde porque seguro que no me volvería a dirigir la palabra, y tampoco quería eso. Pero tampoco debía ser muy alegre o muy cómo “no me importa tener novio, aunque te lo digo porque es mi obligación y si no quedaré mal”. Cuando empezó la migraña me di cuenta de que ya era hora de acostarse y olvidarse de esa tema y de todo lo demás durante unas pocas horas.



Os quiero. ¡Bienvenidas, nuevas lectoras! Gracias :) 
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4 comentarios :

  1. Me encantaaa!!!! GUAPAA

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    1. A mi me encanta que os encante, ya lo sabes. GRACIAS POR EL APOYO.

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  2. eres la mejor, quien diga lo contrario miente. BESITOS AMORE!

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    1. Jo, que cosas dices. Gracias por el apoyo y los ánimos. La verdad es que esto de la novela me lo estoy tomando bastante a pecho, es decir, que me lo tomo con bastante seriedad. Me encanta escribir y al ver que me decís eso de lo que escribo, es increíble, de verdad. TE QUIERO.

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