miércoles, 16 de mayo de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Veintitrés


Más me valía no llegar tarde al entrenamiento de hoy, estaba ya cansada de hacer flexiones y abdominales extra hasta marearme del cansancio. Eran las cinco y cuarto y a las cinco y media debía estar preparada en el gimnasio. Sophie y yo nos quedamos hablando demasiado rato y ahora me arrepentía de no haberme hecho caso a mí misma de que no podía quedarme a charlar. Me encontraba corriendo como una posesa por los pasillos del instituto en un intento de no llegar tarde, otra vez. En eso que doblé la esquina muy pegada a la pared y al no poder ver lo que venía por ese pasillo, tropecé con alguien. Caí al suelo de morros, por segunda vez en menos de un mes. Era patético. Cuando fui a levantarme alcé la mirada y vi que mi mochila estaba flotando en el aire, bueno, más bien alguien la tenía cogida. Alcé un poco más la vista y, como no, era Gael. Estaba más que avergonzada. —Lo siento...— dije bajito, mirando a mi alrededor, intentando disimular mi nerviosismo. —No pasa nada, Emma. ¿Tú estás bien?— me preguntó, preocupado.
—Sí, sí, No te preocupes— dije esbozando una sonrisa forzada. Vi que llevaba un reloj en la muñeca izquierda e inconscientemente se la cogí para poder mirar la hora. Las cinco y diecisiete. Mi cara era puro drama. —Llego tarde. Lo siento— dije rápido arrancándole mi mochila de su otra mano. Iba a arrancar a correr cuando noté que me cogía de la muñeca mientras susurró un leve “espera” que me sonó demasiado a súplica. Los nervios me delataron y mi boca también. —Déjalo Gael, No me gustas, ¿queda claro? Aparte, tengo novio y no quiero meterme en problemas por tu culpa— le solté a voz de pronto. Esto lo dije mirando hacia el frente, cuando me giré estaba paralizado, el labio inferior le temblaba. —Yo solo... solo quería darte esto— dijo acercándome la calculadora a mi mano libre. Lo único que pude hacer fue tragar saliva, creo que en un intento de tragar mis propias palabras. Pude ver en sus ojos el arrepentimiento. Creo que se le cayó el mundo encima. Quise pronunciar unas disculpas, pero no pude. Estaba completamente muda, pero no coja. Me acordé del entreno y arranqué a correr, dejándolo ahí plantado. Con  cada paso que daba el error era cada vez más grande y cada vez más pesado. Pero debía llegar pronto e impasible a esto al entrenamiento.

En el bus me sentía sola; más bien me sentía sola en general. En ese momento podía percibir el odio que ahora debería tenerme Gael. Me ponía en su piel y podía llegar a sentir la impotencia que habría sentido al no poder responder. Fue un golpe bajo, muy bajo, y me sentía fatal. Decidí llamar a Jason, tenía ganas de escuchar su voz. Dentro de todo me sentía con ánimos de hablar con él y hablar de cualquier cosa. Quería que me evadiese de todo. Era mi último recurso que tenía en ese mismo momento. No lo dudé y marqué su número en el teclado de mi móvil. Acerqué el auricular a mi oreja derecha. Un pitido. Ahora dos. —¿Emma? Pude escuchar, finalmente. —La misma— dije yo, bromando. Apoyé mi cabeza en el cristal mientras contemplaba la ciudad en una tarde demasiado oscura un día de pleno invierno y escuchaba que Jay me decía que ya le habían dado unas muletas.



Gracias a todos y todas. Os quiero :) Comentad aquí debajo o preguntadme lo que queráis también en los comentarios, si tenéis dudas de algo, claro.

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