miércoles, 23 de mayo de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Veinticuatro

—¿Nos vemos el viernes, entonces?— me recordó Jason antes de colgar. 
—Por supuesto, A las seis en punto estoy allí— dije soltando una leve carcajada.
—De acuerdo. Acuérdate de apuntarte la dirección en la palma de la mano— dijo partiéndose de risa, casi sin poder acabar la frase.
—Ja, ja, ja— dije con ironía — yo también te quiero.
—Adiós preciosa— se despidió antes de colgar, ya parando un poco la risa.

Después de haberme duchado y cenado, me puse a estudiar un poco. Casi cada día tenía un examen, así que no era plan de ir sin estudiar ya que aparte de ser complicados y con las preguntas más que pensadas, era lo único que podía hacer hasta el momento para labrarme un futuro. Lo único que realmente odiaba eran las matemáticas; Antony, el profesor, era muy simpático siempre pero, puedo jurar por lo que más quiero a que estaba compinchado con el mismo diablo a la hora de hacer los exámenes. Y sí, al día siguiente tenía un examen editado e imprimido desde el mismo infierno, lleno de números y símbolos que se unían de tal forma que ni sabiéndose la teoría de carrerilla...
En eso que estaba intentando memorizar fórmulas cuando, de la nada, apareció casi fotograma a fotograma la escena que había montado esa misma tarde en los pasillos. Debería pedirle perdón, aunque creo que no tendría ni derecho a permitirme ese lujo. Me sabía muy mal lo que le había dicho a Gael. Hablaría con él después de clases o cuando me lo cruzase. Me dirigí al baño y frente al espejo, ensayé lo que podía decirle eso sí, si no se me caía la cara de vergüenza antes.
Me pasé casi tres cuartos de hora ensayando hasta que al final pude esquematizar mentalmente todas las ideas que debían incluir mis disculpas. Cuando terminé de almacenar los datos en un rincón de mi aveces muy hueca cabeza, volví a centrarme en las dichosas fórmulas de matemáticas. Y así estuve hasta casi medianoche, cuando mi madre me avisó de que ya era tarde para seguir estudiando y que si no mañana no habría quien me levantaría. Me dio un beso en la mejilla antes de salir del cuarto. Cuando me arropé y me posicioné cómodamente en mi cama, pude oír en medio del silencio de la casa, los ronquidos de mi padre. Puse los ojos en blanco mientras me decía a mí misma que nunca cambiaría. Cuando estuve a punto de cerrar los ojos para quedarme roque, me acordé que no me había lavado los dientes; así que por mucho que no quise, me levanté para cepillármelos. Después del miedo que pasé cuando me empastaron mi primera y única muela picada, no quería que eso volviese a ocurrirme más. 

Antes de salir del baño, volví a ensayar frente al espejo el discursito que me había montado para pedirle disculpas a Gael. Espero que funcionase. Aunque no sé porque me empeñaba tanto en desear que aceptase mis disculpas... ¿tanto me importaba?


Gracias :) Comentad aquí abajo y si tenéis dudas, lo mismo. Os quiero.

1 comentario :

  1. meeeeee encanta sigue así preciosa, besitos! <3

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