miércoles, 12 de septiembre de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Cuarenta


—¡Venga, venga!— gritaba a más no poder llena de emoción. —¡Bien! ¡He ganado!— gritaba y saltaba de alegría por todo el salón al sentenciarse la carrera quedando campeón el motorista por el que había “apostado”. Jason me miraba con dulzura. —Vale, he ganado la apuesta. Te toca hacerme el masaje en los pies— acabé la frase con una pequeña risa que se me escapó de entre los labios. —De acuerdo— dijo Jason poniedo los ojos en blanco pero sin parar de sonreír. Fui dando pequeños saltos hasta que me senté en el sofá, apoyando mi espalda en uno de los reposabrazos y estirando las piernas a lo largo del sofá. A mitad de carrera ya me había quitado los zapatos. Jason me quitó los calcetines haciéndome cosquillas. Sentado en la otra punta del sofá, girado hacia mí, comenzó a masajearme los pies. Empezó por los talones, luego subió por por la planta y el empeine y acabó en los dedos. Cuando terminó, me puse los calcetines y cuando me quise poner los zapatos Jason me dijo que los llevara en la mano de camino a su habitación, que no pasaba nada si iba en calcetines. Antes de levantarse del sofá, alcanzó las muletas tumbadas en el suelo y se puso en pie. Dejé que pasase delante y me guiara. Cuando llegamos a la escalinata él resopló; yo lo miré compasiva. —Desde que me rompí la pierna sólo las subo por la noche— sonrió ligeramente. Yo me puse a su lado y fui subiendo las escaleras a su ritmo y animándole de vez en cuando. Al llegar al último escalón, giró a la derecha y al final de un estrecho y corto pasillo se encontraba una puerta ya abierta. Jason se esperó pegado a la pared izquierda a que yo pasara primera.
—Vaya... Es preciosa— dije asombrada al ver aquella enorme habitación de tonos azules combinados con blancos, negros y grises. Había una cama pegada a una de las paredes y enfrente de esta, un enorme escritorio con una librería justo al lado. También había un par de lámparas, un ordenador de sobremesa, un gigantesco armario... Era juvenil, moderna y atractiva. Empecé a observar cada foto que había por la habitación y las comenté con Jason. En cuánto vi una foto de él con su moto no dije nada. Me quedé observándola con tristeza. —¿Y tu moto?— pregunté girándome para verle. Antes de que me contestase me senté al borde de la cama; él estaba sentado en la silla de tipo “oficina” que había cerca del escritorio. —Bueno, quedó mucho peor que yo— rió, yo sonreí apretando mis labios —pero el seguro me cubría todos los daños, así que la semana que viene ya la tendré de vuelta.
—Me alegro...— desvié la mirada hacia la ventana. Jason se dio cuenta de lo pasaba por mi cabeza en aquel momento y se acercó, aún sentado en la silla con ruedas, hacia la cama dónde se sentó a mi lado. Me abrazó y mientras me acariciaba el pelo me besó en la coronilla. —Tranquila, iré con mucho cuidado. No superaré los límites de velocidad. Te lo prometo— reí con él. A los segundos se sobresaltó y me miró a los ojos pícaramente.
—Tengo un regalo para ti— dijo.
Yo fruncí el ceño. Se estiró en el borde de la cama alcanzando de debajo de esta algo envuelto en papel de regalo. Me lo dejó en el regazo. Yo lo cogí siendo muy cuidadosa y empecé a inspeccionarlo con cuidado; él soltó una carcajada. —Tranquila, está hecho a prueba de balas—. Entonces no me lo pensé más y empecé a rasgar el papel dejándolo simultáneamente a mi lado. Poco a poco fui descubriendo un casco negro muy brillante. En la parte de atrás, cerca del borde, había dibujado un rayo de luz rosáceo que formaba una frase que decía: “No tengas miedo”. Me quedé boquiabierta. —Es... perfecto. Gracias— me abalancé sobre él abrazándole, y le besé repetidas veces en la mejilla; Jason no paraba de reír. Aquel casco significaba mucho en realidad. Me protegería de los daños que pudiera hacerme, igual que Jason; sabía que él me mantendría a salvo de los peligros que acechaban en cualquier esquina. Jason era mi casco antibalas. Tanto el casco como la frase cambiaron algo en mi interior; cambiaron algo en mí misma.



Gracias por leer, comentad aquí abajo. Que tengáis un buen comienzo de curso, os quiero.

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