miércoles, 28 de noviembre de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Cincuenta y Uno


—Esto...— tragué saliva. Pude notar una electricidad recorriéndome la nuca. Aquello fue demasiado fortuito; ahora me daba cuenta de que no tenía ningún sentido. Las ideas bombardeaban mi cabeza, lo que ocasionó un ligero pinchazo en mis sienes. Fruncí el ceño en un intento de aliviar el dolor. Cerré los ojos en un intento de aclarar sentimientos o, simplemente, intentar evadirme de todo aquello. Entonces fue cuando la tierra sucumbió bajo mis pies: Jason. Mi corazón dio un vuelco; hasta pude notar como mi piel palidecía ante ese pensamiento. Volví a tragar saliva. Negué levemente con la cabeza mientras, por primera vez después de aquel beso, clavé mi mirada el la suya. Sostuvimos las miradas durante lo que a mí me pareció una eternidad, mientras éstas reflejaban todo lo que sentíamos en aquel instante, frente a esa situación. Creo que la suya transmitía miedo, incluso arrepentimiento. La mía, simplemente, reflejaba que, como siempre, lo había estropeado todo. Notaba que los músculos no respondían a lo que les estaba obligando hacer. Mis piernas no obedecían, estaban estáticas, no eran capaces de hacerme huir de todo aquello. Mis labios tampoco, eran incapaces de moverse mínimamente. Los escalofríos apedreaban mi cuerpo haciéndome temblar. Apreté los labios y me los noté ligeramente calientes e hinchados por el beso pero a la vez, cortados por el frío. El escozor que noté me hizo estremecer. Mis manos empezaron a entumecerse, notaba que el típico cosquilleo apoderarse de ellas. Reaccioné. Mi corazón se envalentonó, ni yo misma supe el motivo, pero empezó a decir todo lo que sentía.
—Esto es muy confuso,— arqueé las cejas, haciendo notar que ni yo misma podía creer lo que había ocurrido —yo estaba realmente perdida. No sé si habré arreglado algo con esto pero creí que lo necesitaría para aclararme.— Suspiré. —Sé que ha sido muy egoísta— él apretó los labios, fuerte. Me miró de arriba abajo —pero...— mis palabras cesaron. Mi labio inferior empezó a temblar en exceso. Mis ojos se humedecieron con rapidez haciendo brotar lágrimas que se escurrían hasta el borde de mi bufanda. Gael me interrumpió. 
—No llores,— sonó a súplica —no llores por esto. No tiene sentido—. Tragó saliva y apretó los dientes haciendo que sus facciones se endurecieran ligeramente. —No quiero hacerte daño de este modo. A partir de ahora será...— sus palabras se cortaron, quizás por miedo a ser dichas, pero prosiguió —será como si nunca hubiésemos coincidido en ningún pasillo. Me alejaré de ti—. Noté que su mirada  se entristeció. 
—Pero eso no es lo que deseo, eso no me hará feliz, Gael— me sentí un tanto ofendida. Quiso decir algo pero levanté la mano y calló. Me sequé las lágrimas que seguían sucediéndose, una tras otra, sin control. —Yo no quiero hacer daño a nadie, de ninguna de las manera posibles. Si me hicieras caso omiso, me harías daño y te harías daño. Eso no puedo permitírmelo.
—Emma, ¿realmente te has parado a pensar con quién quieres ser feliz? —espetó, valiente, enfatizando cada palabra. —Sé que puede sonar muy cruel, pero tampoco puedes darte el lujo de hacer perder el tiempo a alguien por el que de verdad no sientes lo que crees.
Y tenía razón. Tenía toda la razón. Dirigí la mirada a mis manos: tenía la piel completamente pegada a los huesos y mis uñas empezaban a blanquearse desde el centro, por el frío. Me mordí el interior del labio, nerviosa. Debía encontrar una respuesta a aquella duda que me había planteado Gael.
—He de irme. Me esperan— entorné los ojos.
—¿El último adiós?— esbozó un intento de sonrisa, triste. Parpadeé varias veces. ¿Tendría él razón también en eso?
—No puedo prometerte nada— susurré; se acercó para besarme la frente en cuánto dije eso. Cerré con fuerza los ojos, dolida. Una última lágrima recorrió fugaz mi mejilla izquierda.


Os agradezco vuestra lectura. Comentad y compartid la novela. Un besazo.

2 comentarios :

  1. Escribes rematadamente bien, Carla. Es un placer poder leer cosas así. Estaba un poco perdida con tantos exámenes, pero ya he podido leer. Sigue regalándonos esos trocitos de tu magia, que hace mucho que no subes.
    Te adoro.

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    1. ¡Qué bonito! Te prometo que el corazón se me ha acelerado incluso. Hoy se supone que tenía que subir, pero por los exámenes y eso ni me he acordado de escribir. Ahora mismo iba a publicar el despiste y que no os preocupárais, mañana subiré el capítulo de hoy. Gracias por el apoyo, de verdad.

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