miércoles, 12 de diciembre de 2012

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Cincuenta y Tres


—¿Hola?— pregunté al no escuchar respuesta a mi saludo inicial.
—Emma... ¿te has... besado con... con Gael?— preguntó ella, tartamudeando. Mi corazón dio un vuelco y todo se tornó negro de repente. Una angustia invadió todo mi cuerpo; empecé a temblar.
—¿Por qué me lo preguntas?— intenté sonar lo más relajada posible. Oí como suspiraba entrecortadamente. —Dímelo, Sophie.
—Me acaba de llegar una foto... vuestra—. Parpadeé atónita.
—¡¿Qué?!— grité, quebrando mi voz al final. —Quiero verla.
—Está bien.
El corazón se me iba a salir del pecho. ¿Qué había hecho? La demasiado corta melodía del mensaje me hizo volver a la realidad. —Un momento— susurré. Dejé colgada a Sophie con la llamada y abrí el mensaje. Mi primera reacción fue quedarme boquiabierta; mi segunda reacción fue comparar la ropa de la foto con la mía. Tragué saliva e intenté respirar hondo. A pesar de que la foto estaba hecha de lejos y bastante aumentada y por tanto, un poco pixelada por el zoom, se podía distinguir perfectamente a dos personas besándose: una de ellas era Gael, la otra era yo. Volví a abrir el menú de llamada y me coloqué el móvil, temblorosa, de nuevo pegado a la oreja. Se me escapó un sollozo.
—Emma... Lo siento. Yo no... yo no...— ni Sophie encontraba las palabras adecuadas en ese momento.
—No lo sientas,— dije, ya llorando —soy una repugnante egoísta.
—No, Emma... No digas eso, por favor. Tú no eres así, lo sé. Quizás estabas confundida...
—¿Y Jason qué? Me odiará de por vida— dije mientras me levantaba de la cama y, al hacerlo, la cabeza me empezó a dar vueltas.
—Te entenderá...— no sonó muy convencida. Empecé a ver una especie de luces por todas partes y me cada vez tenía más dificultad para inspirar hondo. Mi mundo se paró de repente. Sophie empezó a gritar mi nombre al otro lado del auricular y yo me desplomé en el suelo.

Entreabrí los ojos un momento. Mi madre me sujetaba en su regazo con una mano, en la otra tenía un teléfono, estaba bastante alterada. Todo se sucedía a cámara lenta y demasiado borroso.

El sonido de una sirena hizo que mis sentidos se despejaran por momentos. Ladeé la cabeza a ambos lados intentando buscar la respuesta a mis preguntas no formuladas. Escuché un “todo irá bien” que provenía de una mujer. ¿Mi madre? Intenté buscarla sin lograrlo, nada más distinguía sombras, como espectros a mi alrededor. ¿Estaba en una ambulancia? Una mano robusta me apretó mi mano izquierda. Giré ligeramente la cabeza hacia ese lado y pude distinguir a un hombre, supuse que sería mi padre. Sin poder evitarlo, volví a sucumbir a la “nada”.


Creo que es un poco corto pero espero que valga la pena. Comentad por aquí abajo que os ha parecido; podéis seguirme fácilmente en Twitter con el botón que hay en la barra lateral derecha, os resolveré todas las dudas que tengáis. Os quiero mucho.

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