miércoles, 2 de enero de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Cincuenta y Seis


Aquellas palabras me hicieron recordar lo mal que lo había hecho todo. El daño que había hecho a ambos y a mí. Aquello no podía seguir así, de ninguna de las maneras. Inspiré hondo haciendo que en mi pelo se hundiese su nariz. Tragué saliva sonoramente. Pero algo interrumpió lo que habría sido un discurso épico que, precisamente, no tenía para nada preparado. Docenas de besos invadieron mi cuello desarmándome. Toda la seriedad con la que debería haberme comportado durante las disculpas que le debía, se esfumó. 
—Jason... por favor— supliqué sin mirarle.
—¿Qué quieres?— susurró, adornando la frase con un par de besos más.
—Para— dije cortante mientras me giraba hacia él.
—Lo... lo siento. Yo... pensaba que... bueno...— balbuceó mientras se pasaba la mano por el pelo, demasiado alborotado. Frunció el ceño haciendo que sus cejas se juntasen. Sus labios, ahora apretados, se ladearon ligeramente.
—No te disculpes. Deberías estar muy enfadado— enfaticé el “muy”. Me mordí el labio intentando reprimir una risa tonta. 
—Sí, debería— respondió él mirando el suelo —y en realidad sí que lo estoy de cabreado. Pero lo que más rabia me da es que me lo hayas ocultado todo el tiempo. Si me lo hubieses dicho, quizás... quizás te hubiese dado un tiempo para que pudieses aclararte.
—Pero tenía miedo de perderte...— me excusé, aún sabiendo que no era suficiente.
—Yo he creído haberte perdido. Pero no he querido rendirme... y creo que ha valido la pena— al acabar de pronunciar la última palabra, su mirada se clavó en la mía, escrutando cada rincón de mi interior.
—Sí— pronuncié, muy segura.
—¿Sí, qué...?— dijo, arrugando la frente de nuevo.
—Que sí que valdrá la pena si tu aceptas mis más sinceras disculpas—. Volvió a invadir todo mi interior con su mirada. Estuvo unos segundo callado, centrándose en mis ojos por turnos. Aquella espera fue el peor castigo.
—Claro que las acepto. Me ha molestado pero no he podido llegar a enfadarme contigo. Es imposible enfadarse con alguien como tú—. Sonrió levemente.
—Te quiero— respondí a su halago. Jason me besó la frente respondiendo a aquellas dos palabras que acababa de pronunciar. Un pensamiento cruzó mi mente e hizo que me desviara totalmente de tema. Le miré de arriba abajo. —¿Y tus muletas?— pregunté y sin darme cuenta un montón de preguntas más salieron por mi boca dejándome sin aliento —¿Cómo has venido? ¿Quién te lo ha dicho? ¿Por qué has venido?
—Bueno, bueno, Señorita Francis. Creo que me merezco una explicación antes de responder a todas sus preguntas—. Hice una mueca, resignada. Tenía razón; suspiré.
—Será mejor que te sientes— dije mientras me senté en la camilla con las piernas cruzadas y daba golpecitos delante mío para que él hiciese lo mismo. Se sentó al borde de la cama, girado ligeramente hacia mí.
—No te cortes, tengo todo el tiempo del mundo— dijo antes de que pudiera decir nada. Sonreí.
—Está bien...— dije mientras inspiraba una buena bocanada de aire.


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