sábado, 19 de enero de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Cincuenta y Ocho


—¿Lo sabes?— pregunté yo, evadiendo la suya.
—¿El qué?— todo era una sucesión de preguntas por parte de ambas. Le lancé una mirada de esas que dicen “¡¿De verdad?!” y entonces reaccionó cabeceando y pronunciando un cuidadoso “ah, sí”.
—¿Quién te lo ha contado?— sonaba más bien enfadada, aunque lo estaba, pero no con ella.
—Eso es lo de menos— contestó y, al ver que le iba a recriminar su respuesta, prosiguió —pero si insistes. Fue tu querida amiga Sophie—. Puse los ojos en blanco, demasiado obvio. Quise dejarlo correr porque seguro que mi madre le había “obligado” a contarle cualquier detalle que me incumbiese en situaciones peligrosas aunque ya hubiesen pasado. Recé porque no le hubiese contado lo de la moto aquella noche.
—Por cierto,— cambié de tema repentinamente —¿has visto a Jason salir de aquí?
—Sí— a mi madre se le suavizaron las facciones, se notaba que le caía bien ese idiota de remate rematadamente sexy —y creo que ya se ha ido—. No era raro en él. Evadir los problemas era su mejor táctica; esconder la cabeza como los avestruces para no ver el “peligro” no lo hacía desaparecer.
—¿Te ha dicho a dónde iba?— una pizca de esperanza alumbró mi interior. Mi madre negó con la cabeza y me volví a tornar oscura por dentro. No me importara que se fuera, lo que más miedo me daba era que se alejase demasiado de mí, y no físicamente hablando. Suspiré.
—Volverá— me susurró al oído mientras me besaba la mejilla. Se había sentado detrás de mí en la camilla, girada para poder verme. —Hija mía, creo que te lo tengo que decir antes de que entre por esa puerta y no sepas qué decir—. ¿De qué iba esto ahora?
—¿Qué pasa, mamá?— alcé la voz ligeramente mientras me puse de pie y arqueé una ceja.
—Se lo dije a Gael. Va a venir a verte—. Abrí los ojos como platos sin poder creérmelo.
—Pues muy mal, no deberías habérselo dicho. Se supone que no… que no…— no me salían las palabras de lo rápido que hablaba.
—He creído que tenía derecho a saberlo. 
—¿Y cómo..? Ah, claro, ¿Sophie, verdad? Ella te habló del “problema” y tú, como siempre, te metiste y le dijiste que le dijera que estaba en el hospital— al decir eso, mi madre apartó la mirada: eso era un “sí”. —Lo que más rabia me da es que a ti te da igual. Soy yo la que tiene que resolver los problemas, luego.
—¿Y él es un problema? ¿No serás tú la que tiene el problema?— ¿Cómo se atrevía a..? Aquello ya era el colmo.
—¡Déjame en paz, mamá!— grité. Me dirigí a la puerta y cuando fui a salir, me encontré a mi padre al otro lado. Miraba por encima de mi hombro a mi madre, juntando completamente las cejas. Me agarró por los hombros de frente y creo que intentó hacerme entrar en razón pero no quise escucharle, estaba demasiado cabreada. Me zafé de sus gruesas manos y se quedó allí plantado. —¡Mira lo que has conseguido Rosalía!— gruñó mirando dentro de la habitación y llevándose las manos a la cabeza. Yo ya había salido escopeteada hacia los ascensores, intentando pasar desapercibida tapándome la dichosa pulsera de hospital estirando hacia abajo la manga de la sudadera. Cuando entré en el ascensor y la puerta empezó a cerrarse, pude escuchar que alguien se acercaba corriendo a toda prisa y gritando que detuviera las puertas. Lo hice antes de que pudiera aparecerse delante de mí y cuando lo hizo, simplemente tragué saliva. Era un guardia de seguridad del hospital y recé por que no viniese a por mí. “Disimula, disimula” me repetí a mí misma. 
—Gracias— dijo entre jadeos colocándose a mi lado. 
—¿Qué piso?— intenté ser amable.
—La calle, por favor— se notaba que tenía mucha prisa, estaba nervioso.
—Yo también me iba ya— sonreí mientras apreté el botón de la planta baja. El ascensor empezó a moverse.
—Pues tenga cuidado Señorita, me han avisado de que hay una pelea en el párking.
—Vaya. Lo tendré en cuenta, gracias—. En pocos segundos el ascensor recorrió las diez plantas y cuando las puertas se abrieron, el guardia me saludó con un cabeceo y echó a correr otra vez. ¿Una pelea? ¿En el párking de un hospital?


Lo prometido es deuda. Prometí colgar este fin de semana el capítulo de este miércoles y aquí lo tenéis. Espero que os haya gustado. Comentarlo y seguirme en Twitter. Os quiero.

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