miércoles, 27 de marzo de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Sesenta y Ocho

—Pero...— proseguí —¿creías que estaba en casa, entonces?
—Sí, después de lo de ayer es lo que deberías haber hecho— entrecerró un poco los ojos: eso sonaba a riña. Puse los ojos en blanco y suspiré.
—Vale, subiré en tu moto— creo que sonrió pero no pude saberlo a ciencia cierta ya que no podía ver su boca.
—Toma— se quitó el casco y me lo ofreció con un mano. Me hice una coleta baja aprovechando los coleteros que siempre llevaba en las muñecas y me coloqué el casco. Coloqué el pie derecho en la estribera y pasé la pierna izquierda por encima de la moto sujetándome a los hombros de Jason para no caerme. Cuando estuve bien colocada me agarré a su torso y me pegué a su espalda.
—Ya veo que está usted preparada— dijo riéndose.
—¡Calla!— me agarré aún más fuerte a él y sonreí. Empezó a hacer rugir la moto sin avanzar y sin apenas darme cuenta, salimos disparados carretera arriba.

Cuando llegamos a mi casa aparcó la moto dónde antes me había explicado, en la parte de atrás ésta. Guardó el casco en el pequeño hueco que había en lo que parecía el depósito y que en realidad era un maletero en el que cabía exactamente un casco. Le puso el candado y se guardó las llaves en el bolsillo del vaquero. Me miró a los ojos a la vez que pasó su brazo por encima de mis hombros y me plantó un beso en la frente antes de que nos encamináramos hacia la puerta de casa.

—¡Hola, traigo visita!— anuncié al entrar en casa. Tiré de Jason cogiéndole de la mano, haciéndole entrar hasta el salón.
—¿Buena o mala?— preguntó mi madre antes de girarse para mirarnos. —Vaya, ya veo que buena...— un rubor apareció en sus mejillas al segundo de darse la vuelta. Conociéndola, supongo que estaba avergonzada de ir con el delantal y sin arreglar para la “ocasión”. Mi madre se acercó a Jason y le plantó un par de besos, uno en cada mejilla, a lo que él se quedó un poco parado.
—Costumbres españolas, ya sabes— le susurré, cuando ella se giró para bajar un poco el fuego con el que estaba cocinando. Él arqueó ambas cejas, como recordando que mi madre era española.
—¿Tú no te habías ido a casa, Jason?— preguntó mi madre arqueando una ceja.
—Bueno, en principio sí. Nunca llegué a mi destino...— dijo dramático, a lo que yo puse los ojos en blanco y reí bajito. Seguí contando yo la excusa, cortándole.
—El caso es que nos hemos subido al mismo autobús y se ha empeñado en acompañarme a casa.
—Ah, mira qué bien— respondió mi madre. —¿Quieres quedarte a comer?
—Sí... Sí, claro—. Mi madre sonrió ante su respuesta.
—De acuerdo. Ahora subid arriba. Os avisaré cuando esté lista.
—Gracias, mamá— le dije acercándome a ella para besarle una mejilla.
Volví a coger a Jason de la mano y a tirar de él para subir las escaleras hasta arriba. 


Espero que os haya gustado. Espero vuestras "reacciones", comentarios y vuestras dudas (dudasparacarla@gmail.com). ¡Qué paséis una buena Semana Santa!

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