miércoles, 24 de abril de 2013

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Relato: A sigh is all the time you need to be happy forever

¡Hola, lector@s! Sé que es miércoles y que debería subir un capítulo nuevo pero, como ayer fue el día del libro en Cataluña y que, por ello gané el primer premio en el certamen literario de mi colegio en lengua extranjera, he pensado que sería una buena idea compartir la redacción con tod@s vosotr@s. Es un escrito en el que nada es lo que parece. Aquí os dejo el original en inglés con la traducción en castellano debajo. Espero que os guste.

A sigh is all the time you need to be happy forever

I am laying on the grass in the garden, I am so tired right now. I close my eyes and all I hear is my breathing and the birdsong. All I feel is the soft air caressing me. After the daily walk, I love thinking here. I always think about all things I have done so far, the way I used my time and I'm proud of myself.
When time gave me the chance to start walking, I didn't waste it. Like I didn't waste the chance to love the new family I have had all my days close to me.

I swam in the sea and I saw the sun hiding behind it. I tried to catch a butterfly and I went after a lot of different birds just for fun. I found my bestfriend in the least expected moment. He has confessed me all his secrets and I will always be the one who knows it. But I don't know how I would feel if I were in love. Yes, I love a lot of people with all my heart and I always heard about “love”, but I have never fallen in love. I think that I'm too different to fall in love with somebody I know. And, as I have loved, I have hated. I have hated the chocolate and the sound of cars borns, and I will always hate flies.

A raindrop just fell on my nose. It's starting to rain. But I can't open my eyes again, I can't move my legs. Maybe my life is ending for me and for all the people I have in my heart. Maybe you think that my life it has been too short, that sixteen years aren't enough. But, do you know what? I'm happy although my tail don't have strength enough to show it, because I couldn't and I can't smile anyway. And I know that a kiss isn't always helpful, but I hope that they will miss my way to help them.
I hope I have lived my life being the dog that they expected it me to be. I am leaving without goodbyes and worries: I know the rain will clean this city.


Y aquí está la traducción:

Un suspiro es todo el tiempo que necesitas para ser feliz para siempre

Estoy estirado en la hierba del jardín, estoy tan cansado ahora mismo. Cierro los ojos y todo lo que escucho es mi respiración y el canto de los pájaros. Todo lo que siento es el suave aire acariciándome. Después del paseo diario, me encanta pensar aquí. Siempre pienso en todas esas cosas que he hecho hasta ahora, la manera en que he usado mi tiempo y estoy orgulloso de mí mismo.
 Cuando el tiempo me dio la oportunidad de caminar, no la desaproveché. Igual que no desaproveché la oportunidad de amar a la nueva familia que he tenido todos mis días cerca de mí.

 He nadado en el mar y he visto el sol esconderse tras él. He intentado cazar una mariposa y he perseguido un montón de diferentes pájaros sólo por diversión. Encontré a mi mejor amigo en el momento menos esperado. Me ha confesado todos sus secretos y siempre seré el único que los sepa. Pero no sé lo que  sentiría si estuviese enamorado. Sí, he amado a muchas personas con todo mi corazón y siempre he oído hablar sobre el “amor”, pero nunca me he enamorado. Creo que soy demasiado diferente para enamorarme de alguien que conozca. Y, al igual que he amado, he odiado. He odiado el chocolate y el sonido de las bocinas de los coches y siempre odiaré las moscas. 

Una gota acaba de caerme en la nariz. Está empezando a llover. Pero no puedo volver a abrir los ojos, no puedo mover mis piernas. Quizás mi vida se está acabando para mí y para todas esas personas que tengo en mi corazón. Quizás pienses que mi vida ha sido demasiado corta, que dieciséis años no son suficientes. Pero, ¿sabes qué? Estoy feliz aunque mi cola no tenga la fuerza suficiente para mostrarlo, porque no he podido ni podré sonreír, de todas maneras. Y sé que un beso no siempre es de ayuda, pero espero que echen de menos mi manera de ayudarles.
 Espero haber vivido mi vida siendo el perro que esperaban que fuera. Me estoy yendo sin despedidas ni preocupaciones: sé que la lluvia limpiará esta ciudad.


Espero que os haya gustado. Comentad aquí abajo, dejad vuestra opinión presente con los votos y nos vemos la próxima semana. Ah, y que sepáis que hoy es el cumpleaños de la autora del blog. ;)

miércoles, 17 de abril de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Setenta y Uno

—Emma, ¿de verdad soy lo que quieres?— preguntó Jason en un susurro mientras me acariciaba el pelo. Levanté ligeramente la cabeza de su hombro y le miré a los ojos. Me tumbé de lado para verle bien y él hizo lo mismo a la vez que apartó su brazo de debajo de mi cabeza. Estábamos en la cama, tumbados uno frente al otro. Nuestras respiraciones se entremezclaban. No me di cuenta de que estaba apretando la mandíbula hasta que suspiré y esos músculos se destensaron al instante. Noté los dientes doloridos. ¿Por qué me había puesto en guardia esa pregunta? Sabía realmente lo que sentía. Quizás era el miedo de que me gritasen después de dejarme querer lo que hacía que se me bloqueasen los músculos y una sensación de vacío me inundase completamente. —¿Emma?— desperté de mi ensoñación con la preocupación de Jason en los ojos mientras notaba su mano acariciándome el óvalo de mi cara. Pestañeé varias veces hasta que conseguí recordar la pregunta para poder explicarme.
—Por... por supuesto. Lo tengo claro, y ahora más que nunca. Me equivoqué, lo reconozco, pero también puedo admitir que en ningún momento he dejado de sentir algo por ti, aunque ni yo misma me diese cuenta— su sonrisa torcida en aquel instante y el darme cuenta yo de ésta, fue el desencadenante de un beso que me desbocó el corazón. O mejor dicho, que nos desbocó a ambos. Se acercó aún más a mí y me agarró la nuca para colocar mi cabeza cómodamente en la almohada, sin cesar en ningún momento el beso. Se colocó entre mis piernas y me aprisionó contra el colchón y fue entonces cuando todo cambió. El ritmo de los besos fue cada vez más frustrante; su sabor cada vez era más ácido y la presión que ejercían sus labios contra los míos... Aquello era pura necesidad. Colocó sus manos a ambos lados de mi cara, y separó sus labios unos pocos milímetros de los míos para susurrar, aún rozándolos, un “te quiero” que cortó por completo la respiración irregular con la que intentaba mantenerme con vida después de aquel beso. Nos quedamos mirándonos a los ojos, preguntándonos sin articular palabra qué había sido eso que acababa de ocurrir. Él finalmente cerró los ojos y se dejó caer sobre mi pecho, que ya subía y bajaba con más normalidad. —No quiero presionarte,— su voz sonó acolchada. Notar sus palabras contra mi piel me hizo estremecer —pero no puedo prometerte que no venga un día, escale hasta tu ventana y te rapte para llevarte con la moto hasta mi casa—. Yo sonreí. Jason levantó la cabeza, igual que yo había hecho unos minutos antes, para guiñarme un ojo. Sí, mis sospechas eran ciertas: lo que acababa de decirme tenía que ver con el malentendido de la puerta, pero aún así sabía que él nunca me haría nada que yo no quisiera. Suspiré. Sí, me sentí como en el cielo y esa imagen hizo que mi mente viajara por otros mundos dejando inerte, durante quién sabe cuánto, mi cuerpo en la cama.

Entreabrí los ojos y me acurruqué aún más al sentir un beso tierno en la sien. Pero no atendí a razones y fui incapaz de despertarme (por lo que creo que ese beso tenía como objetivo). Dejé que aquella muestra de amor se marchase junto con su autor, sabiendo sin saber quién era él.


Sé que es un pelín más cortito que los demás, pero creo que es... intenso. Deseo que os haya gustado y espero vuestras "reacciones", comentarios y vuestras dudas (dudasparacarla@gmail.com). Nos vemos en el siguiente.

miércoles, 10 de abril de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Setenta

Trasteé un poco las clavijas mientras punteaba las cuerdas una por una hasta que sonaron todas bien. Respiré hondo. La vergüenza se instaló en mi estómago y miré a Jason a través de mis pestañas. —¿Seguro?— murmuré. Él acomodó su pierna enyesada en la cama y sonrió; finalmente afirmó con un cabeceo. Miré el mástil y coloqué los dedos correctamente. Empecé a puntear una melodía que sonaba, la verdad sea dicha, muy española. Paré en seco durante un segundo y cerré los ojos con fuerza. Empecé a rasguear la siguiente parte de la canción y a canturrear en inglés sin levantar la vista de las cuerdas que acariciaba y de los dedos de la otra mano cuando cambiaba de nota. La canción decía algo así:

Cariño, no te vayas,
si me levanto mañana, ¿seguirás estando aquí?
No sé si te sientes de la misma manera que yo.
Si me abandonas, te encontraré.

El autor también mencionaba en repetidas ocasiones que “huye del ayer” y yo, supongo, que es lo que intentaba: borrón y cuenta nueva. Le quería hacer entender que aunque se alejase y se fuese a la otra punta del país o del mundo, acabaría encontrándole. Porque le quería allí, a mi lado. Y mientras cantaba las últimas frases de la canción alcé la vista: Jason tenía los ojos cerrados y una media sonrisa cosida en la cara. Estaba realmente guapo. En cuánto dije la última palabra, abrió los ojos y los clavó en los míos. Los dos sonreímos mientras yo aparté mi mirada de la suya para volver a puntear la misma parte que al principio y así dar por finalizada mi actuación. O eso creía, ya que, después de repetirme cien mil veces que cantaba fenomenal y que yo me pusiese del color del tomate otras tantas, cantamos juntos un montón de canciones más, de nuestra época y más antiguas. Pasamos casi un par de horas más disfrutando de todo aquello hasta que mi madre llamó a la puerta, le hice pasar y nos avisó de que ya podíamos bajar a comer. En cuánto oí que sus pasos se alejaron lo suficiente, volví a mirar a Jason y, mientras sonreí maliciosamente, me abalancé sobre él poniéndome a horcajadas encima suyo. Empecé a besuquear todos los poros de su suave rostro y cuando intenté bajar hasta el cuello, consiguió zafarse de mí y cargarme a su hombro mientras yo no paraba de reír. Giró sobre él mismo unas cuantas veces hasta que le supliqué que me bajase y cuando lo hizo, caí de culo al suelo por culpa del mareo momentáneo. Los dos nos reímos. Cuando me levanté de espaldas a él y me entretuve unos segundos en recolocarme la ropa, me besó la nuca, y eso me hizo estremecer. Noté cómo sonrió ante mi reacción y yo le miré por encima de mi hombro con ojos alegres. A continuación, me mordió la mejilla con suavidad y mis labios se entreabrieron ante aquello. Los dos nos miramos fijamente a los ojos, dejándolos hablar por sí solos. —Anda— susurró él, finalmente —vamos, antes de que te devore a ti en vez de la comida que nos está esperando abajo—. Aquello me hizo soltar una carcajada. Me encaminé hacia el salón con Jason detrás. Notaba que su mirada me recorría de la cabeza a los pies, pero no me incomodaba. Me sorprendí al ver que la mesa ya estaba puesta y arqueé una ceja cuando mi madre me miró. Ella sonrió y me guiñó un ojo. Le indiqué a Jason donde colocarse y él, antes de tomar asiento, retiró mi silla para que me sentase primera. Eso volvió a provocar que una carcajada se escapase de mi garganta. Mi madre fue la última en sentarse y en cuánto lo hizo, empezamos a servirnos aquella deliciosa comida que ella había preparado.


Espero que os haya gustado y espero vuestras "reacciones", comentarios y vuestras dudas (dudasparacarla@gmail.com). Os quiero.

miércoles, 3 de abril de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Sesenta y Nueve

—¿Nunca antes habías estado en mi habitación, verdad?— dije cerrando la puerta tras de mí, observando cómo observaba todos y cada uno de los detalles que adornaban mi habitación. Se paró justo delante de mi cama, observando la guitarra que estaba colgada en la pared, colocada sobre dos soportes que la dejaban pegada a ésta e inclinada en diagonal.
—Creo que me debes algo— susurró aún con la mirada fija en la guitarra. ¿A qué venía eso? Nunca habíamos empezado algo que no hubiésemos acabado... ¿o sí? Empecé a ponerme nerviosa. Se me hizo un nudo en la garganta y pegué mi espalda lo más que pude a la puerta intentado conseguir un punto de apoyo. “Ahora no. Aquí no”, pensé repetidas veces. Jason me miró y frunció el ceño. Se acercó con una lentitud extrema, clavando su mirada en la mía. Yo, y no sé por qué motivo, fui incapaz de desviar la mía. Notaba cómo mi pecho subía y bajaba rápido y cómo mi labio inferior empezó a temblar.
Bajé la mirada al suelo cuando noté que pegó su cuerpo contra el mío. Cogió mi barbilla entre sus dedos y la elevó para que le mirase a los ojos, otra vez. Al hacerlo, vi que aún tenía el ceño fruncido. —¿Ocurre algo, Emma?— prosiguió. Me mordí el interior del labio sin saber qué decir o hacer. Empezó a acariciarme la comisura de los labios con el pulgar y pensé en mi madre, en lo que me repetía una y otra vez: “No hagas nada que no quieras hacer”. Volví a tragar saliva y apreté los labios. Sujeté su muñeca con mi mano derecha para que parase. Volví a posar mi mirada en la suya, esta vez con seguridad por mi parte.
—No. Todavía no— susurré. Jason arqueó una ceja sorprendido y una risita se escapó de entre sus dientes.
—Crees que... ¿De verdad crees que soy ese tipo de chico?—. Mi cara era un poema. Mis labios se separaron ligeramente y mis cejas se arquearon mostrando sorpresa ante aquello.
—Bueno, yo... Creía que...— y antes de que pudiera decir nada más puso su dedo índice sobre mis labios, callándome.
—Me basta y me sobra con lo que quieras darme. Si eso implica abrazos o incluso besos, es suficiente, pequeña— y nada más acabar esa frase me besó la nariz y le dio un pequeño mordisco antes de separarse para cogerme entre sus brazos y dejarme sentada sobre la cama. Sonreí y suspiré tranquila, cosa que no había hecho hasta el momento desde que había entrado en la habitación. Él se sentó a mi lado y se acercó a mis labios y cuando los rozó con los suyos, susurró sin perder el contacto: —Quiero decir, suficiente... por ahora—. Reí ante aquella, ¿amenaza? Sí, posiblemente lo fuera.
—Creo recordar que yo tampoco soy de piedra, chaval— le respondí, ya en un tono más chulesco. Él rió aún sobre mis labios y cuando estuvo a punto de posarlos encima, se apartó de golpe y se puso de rodillas sobre la cama para poder alcanzar la guitarra de la pared. Me quedé parada ante aquellas dos acciones. Levanté una ceja cuando me la ofreció con ambas manos y sonrió de oreja a oreja. Me señalé a mí misma arqueando las cejas, preguntándole sin palabras si quería que tocase. Jason afirmó con la cabeza y yo cogí la guitarra poniendo los ojos en blanco y suspirando a la vez que sonreía.


Espero que os haya gustado y esperéis con ansia el siguiente. Espero vuestras "reacciones", comentarios y vuestras dudas (dudasparacarla@gmail.com). Os quiero.