miércoles, 3 de abril de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Sesenta y Nueve

—¿Nunca antes habías estado en mi habitación, verdad?— dije cerrando la puerta tras de mí, observando cómo observaba todos y cada uno de los detalles que adornaban mi habitación. Se paró justo delante de mi cama, observando la guitarra que estaba colgada en la pared, colocada sobre dos soportes que la dejaban pegada a ésta e inclinada en diagonal.
—Creo que me debes algo— susurró aún con la mirada fija en la guitarra. ¿A qué venía eso? Nunca habíamos empezado algo que no hubiésemos acabado... ¿o sí? Empecé a ponerme nerviosa. Se me hizo un nudo en la garganta y pegué mi espalda lo más que pude a la puerta intentado conseguir un punto de apoyo. “Ahora no. Aquí no”, pensé repetidas veces. Jason me miró y frunció el ceño. Se acercó con una lentitud extrema, clavando su mirada en la mía. Yo, y no sé por qué motivo, fui incapaz de desviar la mía. Notaba cómo mi pecho subía y bajaba rápido y cómo mi labio inferior empezó a temblar.
Bajé la mirada al suelo cuando noté que pegó su cuerpo contra el mío. Cogió mi barbilla entre sus dedos y la elevó para que le mirase a los ojos, otra vez. Al hacerlo, vi que aún tenía el ceño fruncido. —¿Ocurre algo, Emma?— prosiguió. Me mordí el interior del labio sin saber qué decir o hacer. Empezó a acariciarme la comisura de los labios con el pulgar y pensé en mi madre, en lo que me repetía una y otra vez: “No hagas nada que no quieras hacer”. Volví a tragar saliva y apreté los labios. Sujeté su muñeca con mi mano derecha para que parase. Volví a posar mi mirada en la suya, esta vez con seguridad por mi parte.
—No. Todavía no— susurré. Jason arqueó una ceja sorprendido y una risita se escapó de entre sus dientes.
—Crees que... ¿De verdad crees que soy ese tipo de chico?—. Mi cara era un poema. Mis labios se separaron ligeramente y mis cejas se arquearon mostrando sorpresa ante aquello.
—Bueno, yo... Creía que...— y antes de que pudiera decir nada más puso su dedo índice sobre mis labios, callándome.
—Me basta y me sobra con lo que quieras darme. Si eso implica abrazos o incluso besos, es suficiente, pequeña— y nada más acabar esa frase me besó la nariz y le dio un pequeño mordisco antes de separarse para cogerme entre sus brazos y dejarme sentada sobre la cama. Sonreí y suspiré tranquila, cosa que no había hecho hasta el momento desde que había entrado en la habitación. Él se sentó a mi lado y se acercó a mis labios y cuando los rozó con los suyos, susurró sin perder el contacto: —Quiero decir, suficiente... por ahora—. Reí ante aquella, ¿amenaza? Sí, posiblemente lo fuera.
—Creo recordar que yo tampoco soy de piedra, chaval— le respondí, ya en un tono más chulesco. Él rió aún sobre mis labios y cuando estuvo a punto de posarlos encima, se apartó de golpe y se puso de rodillas sobre la cama para poder alcanzar la guitarra de la pared. Me quedé parada ante aquellas dos acciones. Levanté una ceja cuando me la ofreció con ambas manos y sonrió de oreja a oreja. Me señalé a mí misma arqueando las cejas, preguntándole sin palabras si quería que tocase. Jason afirmó con la cabeza y yo cogí la guitarra poniendo los ojos en blanco y suspirando a la vez que sonreía.


Espero que os haya gustado y esperéis con ansia el siguiente. Espero vuestras "reacciones", comentarios y vuestras dudas (dudasparacarla@gmail.com). Os quiero.

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