miércoles, 17 de abril de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Setenta y Uno

—Emma, ¿de verdad soy lo que quieres?— preguntó Jason en un susurro mientras me acariciaba el pelo. Levanté ligeramente la cabeza de su hombro y le miré a los ojos. Me tumbé de lado para verle bien y él hizo lo mismo a la vez que apartó su brazo de debajo de mi cabeza. Estábamos en la cama, tumbados uno frente al otro. Nuestras respiraciones se entremezclaban. No me di cuenta de que estaba apretando la mandíbula hasta que suspiré y esos músculos se destensaron al instante. Noté los dientes doloridos. ¿Por qué me había puesto en guardia esa pregunta? Sabía realmente lo que sentía. Quizás era el miedo de que me gritasen después de dejarme querer lo que hacía que se me bloqueasen los músculos y una sensación de vacío me inundase completamente. —¿Emma?— desperté de mi ensoñación con la preocupación de Jason en los ojos mientras notaba su mano acariciándome el óvalo de mi cara. Pestañeé varias veces hasta que conseguí recordar la pregunta para poder explicarme.
—Por... por supuesto. Lo tengo claro, y ahora más que nunca. Me equivoqué, lo reconozco, pero también puedo admitir que en ningún momento he dejado de sentir algo por ti, aunque ni yo misma me diese cuenta— su sonrisa torcida en aquel instante y el darme cuenta yo de ésta, fue el desencadenante de un beso que me desbocó el corazón. O mejor dicho, que nos desbocó a ambos. Se acercó aún más a mí y me agarró la nuca para colocar mi cabeza cómodamente en la almohada, sin cesar en ningún momento el beso. Se colocó entre mis piernas y me aprisionó contra el colchón y fue entonces cuando todo cambió. El ritmo de los besos fue cada vez más frustrante; su sabor cada vez era más ácido y la presión que ejercían sus labios contra los míos... Aquello era pura necesidad. Colocó sus manos a ambos lados de mi cara, y separó sus labios unos pocos milímetros de los míos para susurrar, aún rozándolos, un “te quiero” que cortó por completo la respiración irregular con la que intentaba mantenerme con vida después de aquel beso. Nos quedamos mirándonos a los ojos, preguntándonos sin articular palabra qué había sido eso que acababa de ocurrir. Él finalmente cerró los ojos y se dejó caer sobre mi pecho, que ya subía y bajaba con más normalidad. —No quiero presionarte,— su voz sonó acolchada. Notar sus palabras contra mi piel me hizo estremecer —pero no puedo prometerte que no venga un día, escale hasta tu ventana y te rapte para llevarte con la moto hasta mi casa—. Yo sonreí. Jason levantó la cabeza, igual que yo había hecho unos minutos antes, para guiñarme un ojo. Sí, mis sospechas eran ciertas: lo que acababa de decirme tenía que ver con el malentendido de la puerta, pero aún así sabía que él nunca me haría nada que yo no quisiera. Suspiré. Sí, me sentí como en el cielo y esa imagen hizo que mi mente viajara por otros mundos dejando inerte, durante quién sabe cuánto, mi cuerpo en la cama.

Entreabrí los ojos y me acurruqué aún más al sentir un beso tierno en la sien. Pero no atendí a razones y fui incapaz de despertarme (por lo que creo que ese beso tenía como objetivo). Dejé que aquella muestra de amor se marchase junto con su autor, sabiendo sin saber quién era él.


Sé que es un pelín más cortito que los demás, pero creo que es... intenso. Deseo que os haya gustado y espero vuestras "reacciones", comentarios y vuestras dudas (dudasparacarla@gmail.com). Nos vemos en el siguiente.

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