miércoles, 22 de mayo de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Setenta y Cuatro

Quise “quedarme” con él, así que carraspeé intencionadamente para distraerle. Me miró con los ojos muy abiertos y muy serio, supongo que intentando disimular.
—¿Has acabado?— le pregunté mientras arqueaba mi ceja derecha. Volvió a tragar saliva y miró varias veces hacia los lados intentando recomponerse de la situación.
—Esto... Sí, claro— carraspeó a la vez que arrugó el ceño unos segundos antes de volver a clavar su mirada en la mía. —Y segunda cosa que iba a decirte es que...
—¿No iremos en moto, verdad?— le corté, nerviosa.
—¿Qué? No, no. Iremos en coche. Y tranquila, no conduzco yo— me guiñó un ojo al acabar esa frase. Yo, al verle, disimulé mi risa apretando los labios. —Sólo que la única condición para ir a cenar es que confíes en mí—. Fruncí el ceño, extrañada.
—Confío en ti— afirmé.
—De acuerdo, si es así, date la vuelta—. Me lo pensé unos segundos pero al final accedí e hice lo que me había pedido. De repente vi sus manos delante de mi rostro con un pañuelo negro entre ellas. Me zafé de él agachándome y saliendo de aquel círculo que había formado con sus brazos alrededor de mi cabeza. Él simplemente suspiró con desaprobación.
—¿Ves? No confías en mí, te engañas a ti misma—. Tragué saliva, intentando encontrar las palabras.
—Confío en ti, pero...
—¿Crees que voy a hacerte daño, Emma?—. Mis labios se separaron ligeramente. Aquella frase había caído en mí como una dura acusación.
—Sé que nunca... Sé que ni te atreverías a intentarlo.
—Pues entonces date la vuelta y déjame colocarte el maldito pañuelo...— dijo, con la mandíbula tensa. —Por favor— añadió más suave. Cabeceé un sí con resignación y giré sobre mí misma. Cerré los ojos cuando vi que el pañuelo estaba a punto de posarse sobre ellos. Aquello que acababa de hacer le había dolido. Respiré hondo intentando calmarme.
—Te quiero— susurró Jason en mi oído, lo que me hizo estremecer. Después posó sus labios sobre mi cuello y sonreí ante aquel contacto. No, definitivamente no era rencoroso. De repente se alejó un poco, no sin antes decirme que me quedase quieta. Oí hablarle a alguien, supongo que por teléfono ya que sólo escuché su voz, y a los pocos segundos oí el motor de un coche a lo lejos y cómo frenaba delante nuestro con suavidad. Noté que entrelazó sus dedos con los míos y tiró de mí hacia el interior del coche. Nada más cerrar Jason la puerta del coche, sentí que mi cuerpo se apretó al respaldo del asiento por la velocidad. Después de la risotada de Jason ante mi rigidez y el “click” de los cinturones al encajarse con el cierre (Jason me ató el mío ya que yo no veía), no escuché nada más en todo el camino salvo las canciones que emitía la emisora de radio sintonizada.

En cuánto el coche paró me sentí aliviada. El no poder ver nada, junto con los nervios que ya tenía, me había provocado un ligero mareo. Jason me ayudó a bajar del coche y nada más aspirar el aire húmedo del exterior noté cómo mi estómago volvió a su sitio. En la calle se escuchaban las voces de los viandantes paseando o de parejas o grupos de gente riéndose y conversando. —¿Preparada?— me preguntó de repente Jay desconcentrando mis sentidos por completo.
—Esto... Supongo que sí— Jason rió y yo a su vez, pero la verdad es que nunca había estado preparada para nada de lo que me había ocurrido ni me iba a ocurrir.


Deseo que os haya gustado y espero vuestras "reacciones", comentarios y vuestras dudas (dudasparacarla@gmail.com). Nos vemos en el siguiente.

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