miércoles, 5 de junio de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Setenta y Cinco

Después de andar unos cuantos metros de su mano y de escuchar muchos sonidos diferentes a nuestro paso, Jason me hizo quedarme quieta para poder quitarme la venda. En cuánto parpadeé unas cuantas veces con tal de poder enfocar bien todos los detalles que me envolvían y me di cuenta de dónde estaba me quedé patidifusa. Miré a Jason y después hacia aquel horizonte repleto de vida y modernidad, otra vez. 
—Estás absolutamente e irremediablemente loco, que lo sepas— dije, frunciendo los labios al acabar la frase.
—Lo sé, pequeña— y me guiñó un ojo.
Nos acercamos hacia una especie de atril donde una chica con coleta estaba revisando unas listas y papeles bajo una tenue luz proveniente de una pequeña lamparita plateada sujeta al mismo. En cuánto notó nuestra presencia, alzó su rostro y nos mostró a ambos su mejor sonrisa seguida de un educado “¿en qué puedo ayudarles?”. Jason, contestando a dicha pregunta, le dijo que había reservado una mesa a su nombre. La morena uniformada asintió, se hizo con un par de cartas que tenía en uno de los cajones del atril y nos enseñó el camino hasta nuestra mesa donde nos sentamos y empezamos a mirar  dicha carta. La verdad es que no era relativamente caro, pero estaba claro que irradiaba seriedad por cualquier rincón. Era un restaurante pintado de gris y decorado con unas bonitas obras de arte abstractas iluminadas por pequeñas lucecitas colgadas encima de las mismas. Sí, quizás iba un poco atrevida con mi look aquella noche, quizás el cuero y los tejanos no fuesen la mejor de las opciones, pero estaba claro que aparentaba más edad subida a aquellos tacones que con un vestidito de gasa. Y en realidad, yo no tenía muy marcada la forma en que me vestía, simplemente me gustaba sentirme cómoda con lo que llevaba puesto. Aunque, intentar provocar emociones días como ese no era nada malo, ¿verdad? Me mordí el labio intentando disimular ante aquel pensamiento.
—¿Lo tienes?
—Sí, creo que sí— esbocé una amplia sonrisa después de responder. Jason había acertado de pleno, y quería hacérselo saber.

—¡Madre mía, estaba todo buenísimo! Gracias Jason.
—Después de lo que te he hecho pasar, te lo debía.
—Bueno, han sucedido muchas cosas en muy poco tiempo y me saturé— mientras decía eso, Jason se puso en pie. No me dio tiempo ni a preguntarle qué hacía, simplemente se acercó a mis labios rozándolos y volvió a la misma pregunta de antes, a ese “¿confías en mí?”. Reafirmé mi respuesta esta vez con un sí muy dulce que salió de lo más profundo de mis entrañas. Me tendió una mano y yo posé la mía encima. Me ayudó a levantarme de la silla y se puso detrás de mí para poder colocarme el pañuelo de nuevo. Me ayudó a ponerme la chaqueta y a los pocos minutos de subir un buen tramo de escaleras como pude, entendí por qué: aunque todavía no pude ver nada, noté enseguida la brisa del anochecer sobre mi piel que reaccionó al instante. Respiré hondo antes de que Jason volviese a retirarme aquel oscuro trozo de tela que me dejaba totalmente bajo su voluntad.


Deseo que os haya gustado y espero vuestras "reacciones", comentarios y vuestras dudas (dudasparacarla@gmail.com). Nos vemos en el siguiente capítulo, os quiero.

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