miércoles, 19 de junio de 2013

0

Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Setenta y Seis

Noté cómo deshacía el nudo con los dedos, ya que me acariciaban el pelo a su paso y yo me estremecía bajo su contacto. Entre el frío y la emoción estaba completamente perdida bajo todo concepto de realidad que pudiera llegar a sentir después de que me retirase la venda negra. Cuando consiguió separar los extremos se acercó por detrás a mi oreja derecha y me preguntó en un susurro si estaba preparada. Y cuando estuvo a punto de quitarme la venda por completo, paró en seco el movimiento y me advirtió que permaneciera con los ojos cerrados. Asentí con la cabeza y separó la tela oscura de mis párpados. Sin poder ver nada todavía, volvió a entrelazar sus dedos con los míos y tiró ligeramente de mí para que le siguiera. Me hizo subir un par de escalones más y al hacerlo, noté cómo la brisa me acarició el rostro e hizo volar mi melena con suavidad por encima de mis hombros. Jason se colocó otra vez detrás mío y entrelazó, esta vez, ambas manos con las mías. 
—Ahora quiero, si sigues confiando en mí, que bajes la cabeza, como si quisieras mirarte los pies y cuando yo te diga, abras los ojos.
—Vale, creo que podré hacerlo— tragué saliva al acabar la frase. No sabía lo que iba a encontrarme delante o mejor dicho, debajo de mí y tenía un poco de miedo. Apreté un poco más la presión de mis dedos sobre los suyos y él al notarlo, me besó la parte atrás de mi cabeza que quedaba a la altura de sus labios y me otorgó ese permiso de abrir los ojos que a la vez ansiaba pero, a su vez, me atemorizaba. No dudé en abrirlos y cuando lo hice me invadió una sensación de vacío interior; tuve la sensación de que la adrenalina cubría cada arteria de mi cuerpo. Ahogué un grito en respuesta a esa emoción y cuando logré recomponerme, sonreí de oreja a oreja. Debajo de mí tenía una preciosa panorámica de la calle por la que habíamos accedido al restaurante, a unos cuatro pisos de altura. La gente se paseaba por las aceras ajena a esta sensación inolvidable que me invadía por dentro, claro. Estábamos justo en borde del edificio, nada más teniendo un muro que me llegaba a la altura de las rodillas como fianza para no caernos. Me giré para poder mirarle y poder darle las gracias.
—De nada, pequeña, pero aquí no acaba todo— y me besó muy rápido los labios antes de volver a girarse. De repente escuché tres leves golpes, seguramente con un dedo, encima de un micrófono que resonó por toda aquella terraza gracias a unos altavoces enormes que colgaban de cada una de las equinas de ésta. —Damas y caballeros, con todos ustedes, la joven y preciosa Emma será la señorita que nos acompañe a todos durante esta velada con su magnífica voz. Un aplauso, por favor—. Miré hacia la terraza, con mesas a ambos lados de un pasillo cubierto por una alfombra de color azul que llevaba desde la tarima donde estaba hasta la puerta que daba a esta terraza. Había unas quince o veinte personas sentadas en las mesas redondas de mármol con patas de acero y sillas a conjunto en parejas o pequeños grupos. Las luces que iluminaban todo el ambiente se apagaron de repente y se encendieron unos pequeños focos que estaban en el suelo, separados unos pocos centímetros de las únicas dos paredes que levantaban la tarima y las únicas que eran visibles al público, y que enfocaban a la persona que estuviera encima de ella, en ese caso, yo. Al levantar otra vez la mirada del suelo, vi que, además de los focos que me iluminaban, en cada mesa había un par de velas que daban un aspecto más íntimo a aquella terraza. Dirigí a Jason, aún aplaudiendo y a mi lado, una mirada amenazante con los labios fruncidos. Él me besó la mejilla y me susurró al oído que no se iba a alejar demasiado. Y la verdad es, que en ese momento, le convenía muchísimo más estar lejos que cerca de mí. Aunque no había sido del todo una mala idea, le cantaría a todos una canción que para Jason sería contarle todo lo que no me había atrevido a decirle hasta ahora.


Deseo que os haya gustado y espero vuestras "reacciones", comentarios y vuestras dudas (dudasparacarla@gmail.com). Nos vemos en el siguiente.

No hay comentarios :

¿Y tú qué opinas?

¡Comenta!