miércoles, 3 de julio de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Setenta y Siete

Mientras Jason se sentaba a los pies del entarimado, busqué todo lo que necesitaba para no defraudar a un público que no conocía absolutamente para nada. Me sentí un poco frustrada y confundida, no sabía si mi voz les iba a encandilar o no; si mi manera de tocar les iba a gustar o no... Lo único de lo estuve segura fue de la canción que iba a interpretar en ese momento. Tragué saliva mientras me dirigí con un par de pasos hasta el soporte donde reposaba una preciosa guitarra acústica de una madera clara y brillante. Retiré el seguro y la levanté con una mano a la vez que respiré hondo de espaldas a aquella gente. Me volví con una amplia sonrisa, bonita pero nerviosa, que hizo que más de un comensal mostrase también la suya, no sé si por compasión por mí por la acentuada inexperiencia que desprendían mis gestos. Me senté en el único taburete que había allí encima y que estaba frente al micrófono. Me coloqué apoyando el hueco de los tacones en una de las barras metálicas que formaban la estructura de las patas consiguiendo alinear horizontalmente mis muslos con el suelo y poder dejar encima la guitarra preparada. Supuse que estaría afinada y no quise repasarla, aunque tampoco quería que los nervios me jugasen una mala pasada y al fin y al cabo la dejase más desafinada de lo que pudiese estarlo. Mientras dejé reposar mi mano izquierda sobre la guitarra, pasé los dedos de mi mano derecha por el micrófono ajustándolo a mi altura. —Bu... buenas noches a todos, lo primero— agarré con más fuerza aquel captador de sonido ante mi repentino e incontraldo tartamudeo y respiré hondo una vez más —y lo segundo es presentaros la canción que ahora voy a interpretar. Se titula “Sad”, no es mía pero espero que igualmente les guste—. Volví a tragar saliva y empecé a puntear aquella guitarra. Era un sonido desconocido para mí, para nada se parecía al de la mía. Era más seco, más profundo... más triste y eso, a la canción, le venía como anillo al dedo. Aunque la versión original de ésta era a piano, ya había estado estrujándome los sesos para poder sacar un punteado que sonase igual, técnica y melódicamente hablando. Yo iba a ponerle voz a aquella letra con el mismo sentimiento que la canción original quería transmitir, eso no cambiaría. Transmitiría ese arrepentimiento y esa tristeza que me hizo derramar un par de lágrimas la primera vez que la escuché ya que me sentía totalmente identificada con esa culpabilidad. Dejé escapar las palabras desde lo más profundo de mí por mis labios. Empecé cantando flojito a causa de los nervios, y nada más decir dos frases miré a Jason, que estaba encantado de verme en aquella situación, y me guiñó un ojo. Eso me dio seguridad y más fuerza. Empecé a mirar al público en vez de a los dedos que acariciaban aquellas cuerdas metálicas; público que estaba totalmente concentrado en mí, en aquella canción que decía:

Me pregunto si realmente he intentando todo lo que podía,
sin saber si debería haberlo intentado un poco más...

Y, seguramente, todavía nadie sabía de lo que estaba hablando con esas dos frases más. La canción era narrada desde la perspectiva de una persona que había perdido a esa otra que tanto amaba por la indiferencia. Decía que temía a esa posibilidad de no encontrar a otra como ella. Tenía miedo de no haberle dicho todo lo que esa persona necesitaba escuchar y se arrepentía enormemente por ello, y por eso continuaba:

Sentada aquí, intentado no mirar atrás,
continuando mirando hacia el camino que nunca seguimos
preguntándome si el que yo he escogido es el correcto.

Y con eso y todo lo que vino a continuación quería transmitir el sentimiento de soledad que había sentido al haber defraudado a Jay y que por ello él se marchara muy enfadado del hospital cuando vino a visitarme. Con un “estoy muy triste, muy triste” y un último rasgueo de las cuerdas di por terminada aquella canción con la que la gente respondió en una amable oleada de aplausos y con Jason de pie también aplaudiendo. En sus labios pude leer un “te quiero” que hizo que notase la fuerte y acelerada marcha que tomó mi corazón por ello.


Espero que os haya gustado el capítulo. Ya sabéis que espero vuestras opiniones con las votaciones en un clic en "reacciones" y todas vuestras dudas y preguntas en dudasparacarla@gmail.com.
Nos vemos la semana que viene. Un beso a todos.

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