miércoles, 28 de agosto de 2013

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Reflexión: Your world needs a break

Ante todo quiero disculparme por no haber colgado este texto la semana pasada ni dar explicación alguna por ello hasta hoy. Disculpadme, pero por problemas personales no he podido hacerlo antes, pero no he dejado de pensar en ello.

Esta es una reflexión que escribí el curso pasado, en inglés. Ya sabéis que tenéis la traducción a castellano más abajo.

Your world needs a break

They will never understand that the world needs a break. Nobody expects that the world stops for an hour, a minute or a  second. Some people are happy with what they have; other people always want more.

Everyone knows that the world will end this year, but nobody expects it. Why we want plan the future? The future doesn't exist. Life is the present, the moment. Life is now. In our life we have dreams, aspirations... We believe that our dreams will come true and we can do what we dream. Actually, things aren't so simple like that. Maybe you have to buy your dreams, maybe you have to renounce to everything to be what you want to be. But you must never give up.

Nobody can't tell you that you can't change the world. Everyone can do small things to change their lives. Those lives could change the world. The wars never made this world a better one. And they won't. It's easier to get what you wish with a smile than with the tip of a sword, never better. A soldier follows orders, doesn't give happiness. It might be wrong saying this, but I know that the experience is all the mistakes that we made, because no one is perfect. So far, nobody can live without an inspiration, mine is a phrase: “Don't worry, be happy”.

You don't need to read self-help books to find the way to happiness, you just need to try to not to get confused between the head and heart. And remember, you can brighten someone's day with your smile, so never stop smiling.



Y aquí está la traducción:

Tu mundo necesita un descanso

Ellos no entenderán que el mundo necesita un descanso. Nadie espera que el mundo se pare durante una hora, un minuto o un segundo. Algunos son felices con lo que tienen; otros siempre quieren más.

Todo el mundo sabe que el mundo se acabará este año, pero nadie lo espera. ¿Por qué queremos planear el futuro? El futuro no existe. La vida es el presente, el momento. La vida es ahora. Durante nuestra vida tenemos sueños, aspiraciones... Creemos que nuestros sueños se cumplirán y que podemos hacer lo que soñamos. En realidad, las cosas no son tan fáciles como eso. Puede que tengas que comprar tus sueños, quizás tendrás que renunciar a todo para ser lo que quieres ser. Pero nunca tires la toalla.

Nadie puede decirte que no puedes cambiar el mundo. Todos pueden hacer pequeñas cosas para cambiar sus vidas. Esas vidas podrían cambiar el mundo. Las guerras nunca han hecho de este mundo uno mejor. Y no lo harán. Es más fácil conseguir lo que deseas con una sonrisa que con la punta de una espada, nunca mejor dicho. Un soldado sigue órdenes, no da felicidad. Puede que esté mal decir esto, pero sé que la experiencia son todos los errores que hemos hecho, porque nadie es perfecto. Hasta el momento, nadie puede vivir sin una inspiración, la mía es una frase: "No te preocupes, sé feliz".

No necesitas leer libros de autoayuda para encontrar el camino a la felicidad, sólo tienes que intentar no confundirte entre la cabeza y el corazón. Y recuerda, puedes alegrar el día de alguien con tu sonrisa, así que nunca dejes de sonreír.


Espero que os haya gustado y me disculpéis por lo ocurrido. Os espero la semana que viene con un nuevo capítulo de la novela. Besos a tod@s.

miércoles, 14 de agosto de 2013

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Novela: "Un complejo error o una simple equivocación" - Capítulo Ochenta

Me dio un último beso rápido en la sien y echó a correr hacia el coche, que se alejaba no precisamente despacio. Después de dar varios golpes en el techo mientras corría al lado del vehículo, éste paró de golpe y Jason pudo subirse a tiempo. En cuánto se alejaron y ya no pude verles empecé a rebuscar en el pequeño bolso que llevaba las llaves. Eché una última ojeada a mi reloj antes de meter la correspondiente en la cerradura: las diez menos diez. Estaba dentro del límite permitido. Metí y giré dicha llave. Abrí la puerta y la cerré a mis espaldas. Vi a mi madre en el sofá, con el codo apoyado en el reposabrazos y la cabeza apoyada en esa mano. Tenía la televisión encendida con el volumen al mínimo y una taza ya vacía pero con un sobre de infusión aún dentro. Me acerqué un poco más y pude distinguir en el cartoncito atado al final del cordón blanco que colgaba del borde el nombre de aquellas hierbas: tila. Cerré los ojos y suspiré. En ese momento supe que mi madre estaba más preocupada por mí de lo que yo creía. Mi autoestima bajo durante las últimas semanas y el desmayo como consecuencia de ese estrés no ayudaban demasiado. Y más si salía a cenar con uno de esos quebraderos de cabeza llamado Jason. Le di un beso en la coronilla mientras le anunciaba mi llegada. Ella se despertó del sueño en el que había caído y me besó repetidamente ambas mejillas. Apagó la tele con el mando y se puso en pie.

—¿Te lo has pasado bien?— me preguntó mientras cogía su taza de la mesita de centro y la llevaba al fregadero.
—Muy bien. ¿Y sabes qué? He tenido que cantar para los comensales del restaurante.
—¿En serio?— se quedó boquiabierta, mirándome.
—Sí, era una sorpresa. Y he conocido a su tío. Seguro que te encantará— añadí un guiño a aquella última frase. Ella rió ante mi insinuación y puso los ojos en blanco.
—Hija, con tu padre tengo suficiente— eso me hizo reír. Sabía a lo que se refería. —Aunque puedes traerlo a cenar y alegrarme las vistas—. Entonces fui yo quien puso los ojos en blanco a la vez que reía. 

Me encaminé hacia las escaleras y antes de poder poner el pie en el primer escalón mi madre me paró diciendo que mi padre estaba durmiendo. Entrecerré los ojos, mirándola, pensando a qué se refería. Me di un golpecito en la cabeza con la mano cuando lo entendí. Me descalcé aquellos tacones y los llevé en la mano escaleras arriba mientras le daba las buenas noches a mi madre mientras subía. Nada más entrar en mi habitación y cerrar la puerta inspiré hondo y suspiré. Dejé caer los zapatos a los pies de la cama y me cambié de atuendo. Después de lavarme los dientes, quitarme el maquillaje y recogerme el pelo en un moño alto me metí en la cama. Estaba cansada y los párpados me pesaban, pero eso no fue excusa para mi mente. No dejaba de pensar en lo que me había dicho Jason, lo que sabía acerca del encuentro de Gael en el hospital después de la pelea. La única persona que sabía de aquello era Sophie. Apreté la mandíbula. Tendría que hablar con ella seriamente. Y con Gael. No estaba muy segura de qué le iba a decir ni si él me contaría la verdad. O quizás sólo me dijera lo que yo quería escuchar. ¿Valdría la pena arriesgarse? Realmente no lo tenía claro, pero necesitaba saberlo. Y Sophie me tendría que dar una muy buena explicación para que volviese a confiar en ella. Me quedé dormida mientras elaboraba mentalmente los diferentes discursos que tendría que dar a ambos.


Primero de todo, espero que os haya gustado el capítulo. Segundo: creo que os habréis dado cuenta de que he cambiado el nombre del blog por "They call me Carla" (antes era By: carletas, como sabréis), pero eso no altera el funcionamiento del blog ni su objetivo. Sigue siendo el mismo blog, pero con un nombre diferente y una cabecera distinta que espero que os guste (hecha a mano 100%). Y por último,  cualquier duda que tengáis, ya sabéis, podéis consultarla conmigo enviando un e-mail al correo dudasparacarla@gmail.com. Votad aquí debajo qué os ha parecido con un simple click. Besos a tod@s.

miércoles, 7 de agosto de 2013

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Reflexión: Acción, reacción

No sé tú, pero mi cuerpo se aburre sin ti. 
Necesita que le alaben y le adoren esas palabras bonitas que hacen que el vello se erice cuando atraviesan el corazón. Necesita que esos dedos, esas manos ya familiares se paseen por cada rincón. Palpitante el corazón, mi cuerpo necesita escuchar tus latidos, también, para darse cuenta de que ambos cuerpos necesitan lo mismo. 
Sienten lo mismo al entrar en contacto. 
Pero no sería suficiente. 
Mi cuerpo necesita sentir tus labios, suaves. 
Besos tiernos.
Susurros piel con piel. 
Necesita sentir ambos pares de colmillos, desgarradores.
Mordiscos atrevidos, descaradamente certeros.
Y ahí es cuando mi cuerpo me abandona y no soy responsable de sus actos. 
No escucho. Ni siento. Dejo que lo haga por mí.
Dejo que se sacie del tuyo, del cual tú tampoco llevas las riendas. 
No somos capaces de hacerlo. 
Tampoco queremos.
Pues sin ti mi cuerpo no puede abandonarme y tengo que estar aguantando cómo echa de menos el tuyo.
Necesitándolo.
No puede explotar. Es el tuyo la mecha que ha de encenderlo y haga estallar esa ya incontable guerra mundial.
Y vuelta a empezar, pero si tú no estás aquí... Mi cuerpo se aburre sin ti.


Espero que os haya gustado. Cualquier duda que tengáis, hacédmelo saber enviando un correo a esta dirección dudasparacarla@gmail.com. Os espero la semana que viene con un nuevo capítulo de la novela.
Os quiero.