miércoles, 7 de agosto de 2013

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Reflexión: Acción, reacción

No sé tú, pero mi cuerpo se aburre sin ti. 
Necesita que le alaben y le adoren esas palabras bonitas que hacen que el vello se erice cuando atraviesan el corazón. Necesita que esos dedos, esas manos ya familiares se paseen por cada rincón. Palpitante el corazón, mi cuerpo necesita escuchar tus latidos, también, para darse cuenta de que ambos cuerpos necesitan lo mismo. 
Sienten lo mismo al entrar en contacto. 
Pero no sería suficiente. 
Mi cuerpo necesita sentir tus labios, suaves. 
Besos tiernos.
Susurros piel con piel. 
Necesita sentir ambos pares de colmillos, desgarradores.
Mordiscos atrevidos, descaradamente certeros.
Y ahí es cuando mi cuerpo me abandona y no soy responsable de sus actos. 
No escucho. Ni siento. Dejo que lo haga por mí.
Dejo que se sacie del tuyo, del cual tú tampoco llevas las riendas. 
No somos capaces de hacerlo. 
Tampoco queremos.
Pues sin ti mi cuerpo no puede abandonarme y tengo que estar aguantando cómo echa de menos el tuyo.
Necesitándolo.
No puede explotar. Es el tuyo la mecha que ha de encenderlo y haga estallar esa ya incontable guerra mundial.
Y vuelta a empezar, pero si tú no estás aquí... Mi cuerpo se aburre sin ti.


Espero que os haya gustado. Cualquier duda que tengáis, hacédmelo saber enviando un correo a esta dirección dudasparacarla@gmail.com. Os espero la semana que viene con un nuevo capítulo de la novela.
Os quiero.

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